El Cobre es el Sueldo de Chile.
El cobre es el sueldo de Chile, la tierra es el pan.
Así dijo Allende. Puro sentido común. Es el sentido común el que da fuerza a su idea.
¿Qué dice hoy nuestro sentido común? Yo creo que no ha cambiado demasiado. Una reciente encuesta (siempre un instrumento imperfecto, aunque puede ser útil) señala que la amplia mayoría de los ciudadanos piensa que la riqueza cuprífera debiera ser de todos los chilenos.
Es de sentido común. ¿Por qué si una riqueza está situada en nuestro territorio los inversionistas extranjeros obtienen ganancias tan desmedidas? ¿Por qué ceder a los dueños del capital el valor intrínseco de nuestros minerales que, una vez extraídos, no vuelven a aparecer? Lo que es de Chile es de los chilenos, de todos los chilenos. No es una frase retórica, ni tonta, ni demagógica. Es la pura verdad. El cobre es nuestro y debe administrarse como tal.
Esto implica cambios profundos. Primero, colocar el tema sobre la mesa, incansablemente. Hay destacados economistas como Alcayaga, Fazio, Caputo, Riesco, Roberto Pizarro, Héctor Vega y otros que no descansan en su justo afán de que el tema del cobre sea parte central de los debates nacionales.
También ha habido políticos, como Radomiro Tomic, como Allende, como Elías Lafferte, que levantaron en su tiempo propuestas nacionalizadoras. Y, en los últimos años parlamentarios como Jorge Lavandero y ahora Lautaro Carmona y Hugo Gutiérrez, que exponen con claridad el sentido común ciudadano: el cobre debe ser de Chile y los chilenos, el cobre es el sueldo de Chile.
Jorge Arrate Mc Niven
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