
¿Por qué el dominico Claude Geffré uno de los teólogos franceses más reconocidos
internacionalmente ha sido castigado por el Vaticano esta última semana?.
La revelación hecha por el
periódico Le Monde en su edición de mayo, del reciente contratiempo
ocurrido a Claude Geffré, uno de los teólogos franceses de mayor reconocimiento
a nivel internacional, pone de relieve una vez más la puesta bajo tutela de la
teología católica por las instancias disciplinares de la Iglesia romana. Dos
días antes de viajar a la República democrática del Congo, donde debía recibir
el doctorado honoris causa de la facultad de teología de Kinshasa, el
decano de esta facultad aconsejó a Geffré, dominico especialista del diálogo de
las religiones, permanecer en París.
La Congregación romana para la Educación católica, cuyo prefecto, el cardenal
polaco Zénon Grocholewski, presidía precisamente en Kinshasa un coloquio sobre
“la teología y el futuro de las sociedades”, se oponía en efecto a que el
teólogo recibiera este título honorífico. “Es a la vez sorprendente e hiriente,
confiesa Claude Geffré. ” No tenía la impresión de ser juzgado especialmente mal
por parte de mis pares. Los ecos que me llegaron sobre mi último libro (“De
Babel à Pentecôte, essais de théologie religieuse”, Le Cerf, 2006) son
incluso muy positivos”.
Esta intervención de la Congregación para la Educación católica, previa consulta
a la Congregación para la Doctrina de la fe, puede considerarse como una afrenta
para la facultad de teología de Kinshasa y, en particular, para su decano,
Léonard Santedi Kinkupu, a su vez miembro de la Comisión teológica
internacional. Este areópago de cuarenta especialistas de alto nivel está
encargado, según los términos oficiales, “de ayudar a la Santa Sede, y
principalmente a la Congregación para la doctrina de la fe en el examen de
cuestiones doctrinales de mayor importancia“.
Revisión ideológica
¿Qué se reprocha en concreto a Claude Geffré? Él mismo no sabe oficialmente
nada. Contra lo acostumbrado, el Maestro de la Orden Dominicana de quien depende
tampoco habría advertido al teólogo las razones de esta intervención de la
Congregación para la Educación católica. Pero se puede pensar que en este tiempo
de revisión ideológica los trabajos de Claude Geffré sobre el pluralismo
religioso no agradan nada al Vaticano. Con otros teólogos, en particular
africanos o asiáticos, y también con el jesuita belga Jacques Dupuis (habituado
a las advertencias de la Congregación para la doctrina de la fe), Claude Geffré
desarrolla una teología que distingue “la universalidad del Misterio de
Cristo“, en absoluto puesta en entredicho, y “la universalidad del
cristianismo como religión histórica“.
En otros términos: sin renunciar a la validez de la mediación de Cristo para
toda la humanidad, sería necesario admitir la idea de cierta relatividad del
cristianismo histórico tal como existe y ha existido, y aceptar ponerlo a
prueba, en particular, en el diálogo con otras culturas y religiones. La idea no
tiene en sí nada de hereje y se inscribe en la misma línea del Vaticano II. Pero
se aleja de la postura romana y, en particular, de Benedicto XVI, que, inquieto
por el riesgo “relativista”, no deja de hacer hincapié en la unicidad de la
Verdad, necesariamente transmitida ayer como hoy por la Iglesia católica,
apostólica y romana.
Mundialización
Lo que está en juego no es sólo teoría. La universalidad inherente a la
naturaleza misma del cristianismo ¿puede prevalecer en un modelo único,
ultracentralizado y finalmente muy europeo del catolicismo? A la hora de la
mundialización y los cambios culturales que la acompañan, esta cuestión, que
Claude Geffré plantea indirectamente, con otros, parece provocar vértigo a los
responsables del Vaticano.