
"Sin solidaridad y
justicia social es difícil que se dé la paz", afirma el cardenal Óscar
Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa y presidente de Caritas
Internationalis.
El Cardenal de
la Orden Salesiana
fue recibido esta semana en audiencia por Benedicto XVI, junto a otros obispos
hondureños con motivo de su visita ad Limina Apostolorum al Papa y a
la Curia romana.
En una entrevista concedida a "Radio Vaticano", el purpurado ha afrontado los
desafíos de América Latina, y de su país en particular, entre otros el de la
emigración, aclarando que "la solución no está en construir muros, sino más bien
en ayudar a los países pobres".
"Nadie emigra por placer, sino por necesidad. Cuando los jóvenes no encuentran
trabajo, necesariamente tienen que buscarlo en otro sitio, si no quieren entrar
en el circuito de la droga".
"Estamos convencidos de que la comunidad internacional tiene que reconocer que
el desarrollo no puede excluir a nadie y que debe prevalecer la solidaridad y la
justicia. Sin solidaridad y justicia social, de hecho, es difícil que haya paz".
El Cardenal considera que el "Documento de Aparecida", surgido de
la V Conferencia General del Episcopado de América Latina
y el Caribe (mayo de 2007), presenta una "perspectiva positiva", pues está
iluminado por "el sentido del amor por
la Palabra de Dios y por el Evangelio":
A pesar de estos "elementos positivos y signos de esperanza", el purpurado cita
"los problemas y las cuestiones más espinosas" de América Latina y, en
particular, de Honduras, "como el aumento de los pobres, debido sobre todo al
aumento del precio del petróleo y de los bienes de primera necesidad".
"La cancelación de la deuda exterior tampoco ha creado los presupuestos para el
relanzamiento del país. En parte, porque el dinero es empleado para comprar
combustible, indispensable para la producción energética", ha denunciado.
Junto a estos desafíos, el cardenal considera que en Honduras las dificultades
de las familias constituyen "la prioridad" de
la Iglesia.
En este contexto, el Cardenal considera que "hace falta un esfuerzo
de evangelización para que
la Doctrina Social de
la Iglesia pueda llegar por doquier, incluso en el ámbito
político-institucional".
"Cuando se alcanzan puestos de poder parece que se olvida el bien común. Allí
donde hay pobreza, además, se da la tentación del dinero fácil y penetra el
narcotráfico".
Por lo que se refiere a las sectas, el purpurado considera que "una de las
causas de su crecimiento se debe al hecho de que en el pasado se ha dado una
carencia de sacerdotes".
"Algunas comunidades no podían contar con presbíteros, si bien en nuestro país
ha crecido el número de los ‘delegados de
la Palabra de Dios', laicos y laicas que previamente
preparados han permitido que nuestra fe quedara preservada. Tenemos 30 mil y
trabajan hasta en los pueblos más pequeños"
Por el contrario, "las sectas hacen mucho ruido, gozan de ganancias, de dinero,
y sobre todo no tienen que mantener estructuras".
Ciudad del Vaticano, 25/06/2008.