
Representantes de más de 20 países y organizaciones internacionales de
cooperación están reunidos en Montreal con el objetivo de estudiar prioridades
en el proceso de reconstrucción de Haití.
Por este motivo, organizaciones de Quebec y un conjunto importante de redes,
movimientos y organizaciones sociales a nivel global, regional y nacional
entregarán a los presentes en dicha reunión una Carta donde expresan el
rechazo a la militarización en Haití como una falsa respuesta al desastre
reciente y exigen además a los gobiernos y organizaciones internacionales que
anulen de manera inmediata e incondicional la deuda externa reclamada a
Haití.
Asimismo, las organizaciones firmantes demandan que los recursos
direccionados a la ayuda y la reconstrucción de Haití no deben generar nuevo
endeudamiento, ni que sean utilizados para imponer nuevos condicionamientos,
como es la práctica de las instituciones financieras internacionales tales como
el Banco Mundial, el BID, el FMI, y los llamados países "donantes".
De la misma forma rechazan que las empresas privadas
transnacionales aprovechen esta tragedia para obtener negocios multimillonarios
en la reconstrucción del país, como ocurre con Irak, explotando más la mano de
obra barata y aprovechándose de los recursos naturales.
En conclusión, las organizaciones y redes alertan que estarán "atentos
siguiendo los acontecimiento y en diálogo con las organizaciones haitianas para
que la cooperación internacional se dé sobre bases solidarias, respetando la
soberanía del pueblo haitiano y no repitiendo las políticas equivocadas del
pasado".
Bajo la presidencia del Ministro de Comercio Extranjero de Canadá,
Lawrece Canon, la reunión cuenta con la presencia de gobernantes del "Grupo de
Países Amigos de Haití", integrado por países miembros de las Naciones Unidas
(Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, España Estados Unidos, Francia,
Japón, México, Perú, Uruguay, y la República Dominicana) y por los organismos de
la ONU, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos, el Banco
Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fono Monetario Internacional
y diversas organizaciones.
TEXTO DE LA CARTA DEL JUBILEO SUR
AMERICAS
A los gobiernos y organizaciones reunidas en Montreal ante la situación
en Haití
La reciente tragedia de Haití conmovió a los pueblos del mundo entero por su
impacto destructivo, las consecuencias ambientales y sociales y sobre todo por
la pérdida de vidas humanas. Lamentablemente, los desastres naturales no son una
novedad en ese país caribeño, que fue impactado en el año 2008 por los huracanes
Hanna e Ike.
Tampoco es la primera vez que observamos a la comunidad internacional hacer
promesas de cooperación y auxilio a Haití. Nos preocupa, como organizaciones y
movimientos sociales sociales y sobre la base del contacto permanente y consulta
con nuestras contrapartes en Haití, que la respuesta internacional no sea
coordinada sobre la base del respeto por la soberanía y en pleno acuerdo con las
necesidades y demandas del pueblo haitiano.
Este es el momento para que los gobiernos que componen la Misión de las
Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), las Naciones Unidas
y especialmente Estados Unidos, Canadá y Francia, revean las equivocadas
políticas que han implementado en Haití. La condición de vulnerabilidad del país
a los desastres naturales - en gran parte causado por la devastación del medio
ambiente, la falta de infraestructura básica y la débil capacidad de acción
social del Estado - no está desligada de esas políticas, que históricamente
socavaron la soberanía del pueblo y su país. Así se generó una deuda histórica,
social, ambiental y cultural en la cual estos países e instituciones tuvieron
una gran cuota de responsabilidad. Deben repararse esas deudas con el pueblo
haitiano, más aún frente a la situación que está atravesando.
En ese sentido, rechazamos la militarización del país como una falsa
respuesta al reciente desastre y a la medida unilateral de Estados Unidos de
enviar más de 20.000 soldados a resguardar sus intereses económicos y
geopolíticos. La ocupación de las tropas en los últimos seis años, mediante la
MINUSTAH, no contribuyó efectivamente a la estabilización ni a la provisión de
infraestructura y bienes públicos, y nada indica que el mantenimiento de estas
políticas sea efectivo de aquí en adelante.
Exigimos a los gobiernos y las organizaciones internacionales la anulación
inmediata e incondicional de la deuda externa reclamada a Haití, cuyo pago
afecta millones de vidas humanas. Igualmente, exigimos que los recursos
destinados para el auxilio y la reconstrucción no generen nuevo endeudamiento,
ni que sean impuestas condicionalidades o cualquier otra forma de imposición
externa que desvirtúe ese objetivo, como es práctica de las Instituciones
Financieras Internacionales, como el Banco Mundial, el BID o el FMI y los
llamados "países donantes". Asimismo rechazamos que las empresas privadas
multinacionales aprovechen esta tragedia para encarar multimillonarios negocios
mediante la reconstrucción del país, como sucedió en Irak, o explotar la mano de
obra barata y aprovecharse de los recursos naturales.
La sociedad haitiana, sus organizaciones, movimientos sociales y
representantes estatales deben ser los agentes protagonistas en el esfuerzo
internacional de reconstruir su país: los primeros en ser escuchados y con la
decisión final y soberana sobre su destino. El pueblo haitiano se ha levantado
en tantas ocasiones a partir de su propia voluntad, con la fuerza y la
convicción de su ejemplo histórico de ser el primer pueblo libre de América.
Cualquier cooperación sólo puede ser efectiva si cuenta con este compromiso y la
plena participación popular.
Estamos atentos, siguiendo los acontecimientos en diálogo con las
organizaciones haitianas para que la cooperación internacional se de sobre esas
bases solidarias y no se repita una vez más los errores de las políticas del
pasado. ¡Por un Haití libre y soberano!
Montreal, 25 de enero de 2010
Agencias / Jubileo Sur Américas /
Reflexión y Liberación.