
Asistentes al FSM dicen que las consecuencias de la depresión mundial demuestran
que el modelo económico global no funciona y que debe cambiar para que los
intereses corporativos no retomen su control.
Miles de
izquierdistas de todo el mundo se dieron cita en el sur de Brasil para
participar en el llamado Foro Social Mundial, la reunión anual de la
contracultura y el anticapitalismo que busca contrarrestar el Foro Económico
Mundial de esta semana en Suiza.
Los participantes dicen que las graves consecuencias de la depresión mundial
demuestran que el modelo económico global no funciona y que debe cambiar para
que los intereses corporativos y especulativos no retomen su control.
Los organizadores esperan atraer a 15.000 activistas y efectuarán una marcha de
protesta para iniciar el foro en esta ciudad cerca de la frontera con Uruguay,
flameando banderas comunistas y entonando lemas socialistas para denunciar la
codicia empresarial como causa de la depresión económica.
Por el contrario, el foro económico de Davos que empieza hoy miércoles recibirá
a menos líderes que en los últimos años. El plan del presidente estadounidense
Barack Obama de controlar el tamaño y actividad de los bancos seguramente pesará
sobre muchos de los banqueros ricos y poderosos que se dirigen a Suiza.
Francisco Whitaker, cofundador del Foro Social y activista católico que se
exilió de Brasil durante la dictadura de 1964-95, dijo el lunes que la aparente
declinación de Estados Unidos, tanto política como económica, es el indicio más
saliente de que el mundo necesita un nuevo orden económico.
"El hecho de que Davos se efectúe como si fuera una estela da la impresión de
que el capitalismo está en baja y tocando fondo", dijo Whitaker.
Después de años de ser silenciados por los proponentes de la globalización, los
activistas están estimulados ahora por la perspectiva de convencer a los
gobiernos que controlen la codicia empresarial y distribuyan más riqueza a
los necesitados y pobres, agregó.
"Estamos en medio de un verdadero entusiasmo", dijo. "Puede que no seamos
capaces de cambiar el mundo completa e inmediatamente, pero ahora el cambio
puede provenir de abajo y difundirse".
Aunque el foro social sirve como plataforma para el intercambio de ideas
izquierdistas, nunca se formulan propuestas después de días de debates. En
cambio, se espera que los participantes lleven las ideas a sus países y
promuevan el cambio en ellos.
El Foro Social
Mundial comenzó a debatir los próximos pasos del movimiento contra la
globalización y, además del combate al capitalismo, se trazó la meta de intentar
resolver la "crisis de ideologías de las izquierdas".
En la primera de las cinco jornadas de un seminario que celebra los primeros
diez años del Foro Social, varios de los fundadores del movimiento afirmaron que
la irrupción de Gobiernos progresistas en América Latina casi no alteró la
correlación de fuerzas políticas ni la estructura del capitalismo.
"Hay Gobiernos que pueden atender más a los pobres, pero que nunca abandonan a
quienes financian sus campañas electorales", que siempre están alineados con los
grandes capitales, afirmó Oded Grajew, uno de los principales ideólogos del Foro
Social, que este año ha comenzado sus actividades con este seminario en Porto
Alegre.
La uruguaya Lilian Celiberti, del grupo Articulación Feminista Marcosur, subrayó
que en diversos países de América Latina "se ha votado a la izquierda", pero
apuntó que "las agendas de los partidos no siempre son las de los movimientos
sociales". Citó lo que sucedió en las recientes elecciones celebradas en
Chile, donde después de veinte años la Concertación fue derrotada por la
derecha.
"Se deja de ser izquierda en el Gobierno y por eso da lo mismo votar a (Eduardo)
Frei que a Sebastián Piñera", ganador de los comicios chilenos, afirmó Celiberti,
quien dijo que no hay ninguna duda de que las izquierdas "están en crisis
ideológica".
Más incisivo fue el brasileño Joao Pedro Stédile, miembro del Movimiento Sin
Tierra y de la organización Vía Campesina, quien dijo que eso lleva a la
profusión de "movimientos e ideas difusas" que campean en el abanico de
la izquierda latinoamericana.
Stédile sostuvo que los movimientos integrados en el Foro Social deben "mantener
su espíritu crítico" y una total "autonomía" en relación a Gobiernos
progresistas, con los que, sin embargo, pueden trazar diversas "alianzas
tácticas". Agregando que el mundo sigue en poder de los grandes capitales. "Toda
Europa está en manos de la derecha y así pasa hasta en China, que de comunista
sólo tiene el nombre", aseguró.
El dirigente agrario valoró el papel que el Foro Social tuvo en la "derrota
del neoliberalismo como ideología", pero apuntó que eso no basta y que el
movimiento debe mantenerse firme en su lucha contra el capitalismo y también
contra el imperialismo. "Con la crisis económica mundial, el capitalismo soltó
el dinero necesario para salvar sus bancos y sus empresas, pero también el que
le hace falta para reconstituirse y recuperarse", afirmó.
Además de promover ese debate ideológico en la izquierda, Oded Grajew instó al
Foro Social a elevar aún más la voz en defensa del medio ambiente, asunto que ha
estado en la pauta "altermundialista" desde el inicio, pero que hoy es más
acuciante "que nunca", sostuvo.
En ese marco, dijo que no basta reducir las emisiones de gases, sino que "urge"
poner fin "al modo de producción capitalista, a los actuales hábitos de consumo
y a toda una cultura de la destrucción y el derroche".
A esta primera actividad del Foro Social en 2010 le seguirá una treintena de
eventos en igual número de países a lo largo de todo el año.
Según la organización, al encuentro de Porto Alegre asisten unas 15.000
personas, en su enorme mayoría brasileños y de otros países latinoamericanos.
Como es tradición en el Foro Social, al caer la noche de esta primera
jornada está prevista una marcha que recorrerá las calles de Porto Alegre y
concluirá en un teatro al aire libre, donde actuarán decenas de cantantes
populares.
El Foro Social recibirá al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva,
quien como líder sindical fue uno de los impulsores de este movimiento que
comenzó a cobrar forma y fama mundial en 2001.
Lula presentará ante los activistas una especie de "memoria" de sus siete años
en el Gobierno, en la que será su última aparición en el Foro Social como
presidente de Brasil, pues entregará el poder el 1 de enero del próximo año al
ganador de las elecciones de octubre.
Desde Porto Alegre, Lula viajará después hacia la localidad suiza de Davos para
participar en el Foro Económico Mundial, antítesis del Foro Social, que le
entregará el premio al "Estadista Global".
Agencias en
Porto Alegre / Reflexión y Liberación.