
P.
Arnaldo Zenteno S.J.
La Semana Santa se puede vivir de muy diversas maneras. Puede vivirse
simplemente como días de vacaciones y si se puede pasarlas en el mar. Puede
también vivirse con un barniz de Semana Santa viendo en TV películas de
la Pasión de Cristo o BenHur. Puede ser también simplemente una semana
más.
Al decir
esto no estoy haciendo ningún juicio moral, ni digo que eso sea malo.
Simplemente digo lo que suele pasar. Hay otra manera de vivir la Semana Santa participando en las Celebraciones en los templos o Iglesias o en los Vía
Crucis en las calles. Se puede suponer que esta es una buena manera en que los
cristianos podemos celebrar
la Semana Santa. Esto es verdad, pero todavía dentro de ese marco hay dos maneras bien
distintas de Celebrar la
Semana Santa. Y en esto quiero detenerme.
Se puede
participar con mucha devoción en las tan ricas celebraciones litúrgicas de
Semana Santa y también en lo que se vive en la Religiosidad popular como La
Judea, el Huerto, el santo entierro. Eso está bien y da buenos frutos pues se
centra en Jesús y en su inmenso Amor que lo llevó a dar la vida por nosotros en
medio de tanto dolor, sufrimiento, traiciones y abandono. Pero se puede celebrar
eso aisladamente de lo que pasa en Nicaragua, y en particular de lo que le está
pasando a tantos niños que están en la calle, tantos desempleados y emigrantes
que son los crucificados de hoy día. Y lo que es también muy grave, se puede
vivir fuera del contexto real en donde vivió Jesús los misterios de la Última
Cena, Pasión, Muerte y Resurrección que estamos celebrando. Para remediar el
primer aislamiento que menciono, se suelen tomar con razón varias iniciativas,
por ejemplo en el Viacrucis en cada estación nos detenemos en el Viacrucis de
Jesús y el Viacrucis del Pueblo. Y cada día en las Celebraciones se ora por las
distintas necesidades de la población.
Eso está
bueno y hay que hacerlo, y no quedarse en celebraciones como en el limbo fuera
del espacio y del tiempo. Recuerdo que en las CEB hace tiempo decíamos: La Misa
y la vida siempre unidas. Y Pablo VI al final del Concilio Vaticano II, afirmaba
que un mal muy grave de nuestro tiempo es la separación de la Fe y la Vida. Por lo mismo hay que tener presente el contexto real en que Jesús vivió y
padeció lo que estamos celebrando. El lunes pasado aquí en El Nuevo Diario el
P.José Mulligan publicó un excelente artículo con este título: ¿Por qué
ejecutaron a Jesús? En ese artículo podemos ir recorriendo los
conflictos que tuvo Jesús con las autoridades religioso-políticas de su tiempo:
Maestros de la Ley,
Fariseos, Sumos Sacerdotes y también podemos ver los conflictos de Jesús con
Herodes y con Pilatos que en definitiva lo condena por una razón política: para
no quedar mal con el César. Este es el contexto real de la Pasión y muerte de
Jesús. Y así como decimos que en la Biblia hay que leer el texto en el contexto
en que fue escrita y transmitida, de igual manera nuestras Celebraciones de
Semana Santa debemos vivirlas en su hondo sentido en el contexto en que Jesús lo
vivió y en el contexto de nuestra realidad actual.
Supongo
conocido el enfrentamiento de Jesús con las autoridades desde el comienzo de su
vida pública. Me quiero centrar en algunos aspectos de las Celebraciones de
estos días Santos en que deberíamos tener muy presentes- como en la Vida, Muerte
y Resurrección de Jesús- la dimensión política.
DOMINGO DE RAMOS. Conflicto de visiones sobre el Mesías, y conflicto con las Autoridades
En las
celebraciones, se subraya la devoción al Señor del Triunfo o se habla de la
entrada triunfal de Jesús a Jerusalén como Rey, un Rey que entra humildemente en
un burrito (subrayando la humildad de Jesús). Pero ese enfoque omite elementos
importantes de la realidad que vivió Jesús. Días antes de esa entrada, Jesús va
a Jerusalén en medio de amenazas de muerte. Tanto que los apóstoles van
caminando como frenados, hasta que Tomás en un momento pasajero de valor dice:
Vayamos y muramos con El. Jesús entra a Jerusalén y su sola entrada es un
desafío a las autoridades político-religiosas que se lamentan de que tanta gente
lo siga, y deciden matarlo, pero después de la fiesta-para que no se alborote la
gente.
Su entrada
es también un desafío, pues no entra como un Mesías triunfante, Rey bueno y
poderoso. Jesús se presenta como Mesías humilde y servidor y así se deja
reconocer y aclamar por el pueblo sencillo. Las autoridades político-religiosas
se escandalizan y quieren que calle a la gente sencilla. Jesús les dice: Si
ellas se callan, hasta las piedras gritarían. Ellos tienen un corazón más duro
que las piedras.
En el
templo Jesús se enfrenta no solo con los comerciantes de ese atrio que se volvía
como un mercado. Se enfrenta con las autoridades que han propiciado que esa casa
de Oración, se haya vuelto una cueva de ladrones. Y ellos entienden que a ellos
se refiere, y por eso lo increpan: ¿con qué autoridad haces eso? Y a raíz de ese
hecho, toda la semana es de confrontación y de palabras muy fuertes de Jesús,
como cuando los llama en una parábola, viñadores asesinos.
En este
contexto de reconocimiento de Jesús, como el Mesías servidor, que va hacia la
muerte y que se enfrenta a los que oprimen al Pueblo, es en el que tienen pleno
sentido nuestras celebraciones del Domingo de Ramos, y que no se pueden reducir
a mover las Palmas y cantar: Bendito el que viene en nombre de El Señor. Le
pregunté algunas personas de las CEB¿ qué mensaje tiene el Domingo de Ramos para
nuestro compromiso social y político? Así me respondieron: vivir la realidad,
comprometernos más con los pobres y no tener miedo a Denunciar las injusticias y
Anunciar la Buena Nueva de Jesús.
JUEVES SANTO.
Entregar la Vida. Lavar los pies en señal de servicio. Denuncia a los Reyes.
Mandamiento del Amor. Angustia. Traición. Negación. Abandono. Condena a muerte
El Jueves
Santo es un día muy intenso y eso reflejan las palabras que he puesto aquí
arriba. Pero todo esto puede quedar diluido, si lo reducimos fuera de contexto a
algunas expresiones y gestos, como decir "Institución de la Eucaristía", Lavar los pies a 12 adolescentes, hacer el Huerto para juntar fruta y
verduras para los pobres. Eso es bueno, pero puede perder el mordiente
interpelante de cómo lo vivió Jesús.
En primer
lugar no se trataba de una Cena cualquiera, sino de la Cena de la Pascua. Era y es la
Celebración de la salida de la esclavitud de Egipto, liberarse de la opresión
del Faraón e ir hacia una tierra prometida donde podrán tener una vida más
humana, en libertad y con una producción agrícola para vivir dignamente. En 1968
con Paulo VI los obispos reunidos en Medellín, proclamaban que la Pascua es el
paso de vida de condiciones inhumanas-como son el hambre, la extrema pobreza, el
analfabetismo etc… a condiciones de vida humanas. Así igualmente hoy día si
reafirmamos nuestro compromiso por una vida humana digna y reconociendo en ello
el Paso liberador de Dios, entonces tiene pleno sentido esta celebración.
El
lavatorio de los pies, no es simplemente el gesto sencillo que repetimos cada
año. El que lava los pies es el Maestro y Señor. Jesús realiza lo que hacían
los siervos o los esclavos. Este gesto no lo entendía Pedro, ni nosotros lo
entendemos a cabalidad. Es un gesto del Reino de Dios, que es servicio y
humildad, y en el que las autoridades no se deben poner encima, sino ser en
verdad servidores. Y esa noche trágica en que los discípulos, como nosotros,
discutían cuál era el principal, Jesús les sacude y les dice: si quieren ser los
primeros en el Reino de Dios, sirvan a los demás. Y al mismo tiempo Jesús hace
una crítica a los Reyes de su tiempo y de nuestros tiempos: No sean como los
Reyes que oprimen a los Pueblos y todavía quieren que los llamen bienhechores.
Como un signo en esta noche del Jueves Santo, es bueno que el sacerdote lave los
pies a una persona muy pobre, que un joven lave los pies a una anciana, que un
maestro lave los pies a un alumno, que un marido lave los pies a su esposa, y
que una autoridad lave los pies a un ciudadano etc…
En el
Centro de la Cena está el Mandamiento del Amor hasta dar la vida, y que Jesús
realiza simbólicamente en vísperas de su propia muerte. Las palabras que hoy
llamamos "Consagración" son muy fuertes: "Este mi cuerpo que es entregado por
ustedes. Esta es mi sangre que es derramada por todos". Y esa noche y el día
siguiente su cuerpo fue torturado, masacrado, y derramó Jesús hasta la última
gota de su sangre. Y esto no pasó en un accidente, sino de su parte entregando
libremente la vida, pero de parte de las autoridades en un juicio y ejecución
totalmente injusta. No se trata pues solamente de repetir las palabras de Jesús,
sino de comprometernos a entregar la vida.
Después de
la Misa del Jueves Santo, terminan las celebraciones más oficiales. Pero en la
vida de Jesús esa misma noche viene la Oración angustiada de Jesús, la traición,
como hoy también tantas traiciones. Viene el prendimiento como un ladrón o
malhechor, y luego el abandono, la negación de Pedro, el juicio inicuo con
testigos falsos, y la condena a muerte dictada por Sanedrín, el Senado de los
judíos. Y todo esto sigue pasando en nuestro tiempo sobre todo contra los más
pobres.¿ Cómo celebrar el Jueves Santo de espalda a esta realidad? La condena a
muerte se viste hipócritamente de motivos religiosos, pero en la realidad es el
rechazo a Jesús como Mesías Servidor, es asegurar ellos su autoridad y su
reacción visceral ante las críticas de Jesús: Imponen cargas pesadas y no mueven
ni un dedo. Dicen y no hacen. Son hipócritas.
VIERNES SANTO.
La Pasión de Dios es el Amor sin límites y la verdad plena. La
pasión del hombre deshumanizado, es la ambición de poder, la injusticia y la
mentira
Todos
nosotros conocemos bien lo que celebramos el Viernes Santo y que se expresa en
la Liturgia y en la devoción popular. Pero no sé si en nuestras celebraciones
destacamos también su esencial dimensión política. No basta con afirmar, lo cual
es esencial, al Amor del Padre que nos entrega a su Hijo y el Amor de Jesús y su
entrega sin medida. No basta con conmovernos ante los sufrimientos físicos de
Jesús (mostrados desbordadamente en la película de M.Gibson), ni basta sentir en
el corazón su sufrimiento moral ante el abandono, la traición y el rechazo. Todo
esto es esencial, pero queda incompleto, si no lo enmarcamos en el por qué
ejecutaron a Jesús, si hizo tanto bien. Ni basta decir que fue por la maldad de
los sumos sacerdotes.
El sentido
pleno de la entrega de Jesús y del por qué deciden condenarlo, lo encontramos en
su vida misma antes del Jueves y Viernes Santos. El vive plenamente lo que hoy
llamamos Opción por los Pobres-por la Causa de los Pobres. Jesús nace pobre y
entre los pobres. Aun pequeñito ante la maldad de Herodes es emigrante con José
y María. Y si al regresar de Egipto no se quedan en Belén, es por el peligro que
para su vida representa el hijo de Herodes.
Y ya en su
vida pública,desde el comienzo (Mc 3) se unen herodianos (los "malos") con los
fariseos ("los buenos") para buscar cómo eliminarlo. ¿Razón? Jesús rompe su Ley
de el Sábado, parte esencial de su control sobre el Pueblo. Jesús no pregunta si
puede curar en sábado, si no que pregunta si en Sábado se puede hacer el bien o
matar y destruir la vida. Jesús condena con firmeza su hipocresía y el poner
cargas sin límite sobre el pueblo, y no tener misericordia del Pueblo. Les
recuerda que el Sábado y toda Ley está al servicio del hombre-mujer, y no al
revés. Rompiendo prejuicios y leyes injustas, habla en público con la
Samaritana, defiende a la Mujer sorprendida en adulterio, acepta que a él y a
los discípulos lo acompañe un grupo de Mujeres, desafía su autoridad en el
Templo, rechaza sus interpretaciones amañadas de la Ley. Y vive así en el seno
del Pueblo enfrentándose con las autoridades religioso-políticas de su tiempo.
Todo esto, sin duda tiene una dimensión político-religiosa. Y si el sanedrín lo
condena por "blasfemo", eso es falsa vestidura que oculta lo que ellos han hecho
y dicho repetidamente: conviene que un hombre muera. Hay que buscar eliminarlo,
pues ha puesto en cuestión su liderazgo y su autoridad, y ha cuestionado el
querer servir a Dios y al dinero. Rechazan también a Jesús porque está del lado
del Pueblo, de los Pobres y no de su lado, ni del lado de los ricos.
Cuando lo
dicen que lo anda buscando Herodes- que antes ajustició a Juan Bautista, Jesús
les dice a los que le dan tal información: díganle a ese zorro… y es fuerte
llamar zorro a ese reyezuelo dependiente de Roma. Ante Pilatos proclama su
pasión-vocación por la Verdad, y el sentido de su reinado. Y si Pilatos lo
condena es por motivos políticos: lo amenazan al decirle si lo sueltas, no eres
amigo del César. Y sus acusadores presentan a Jesús como revoltoso, sublevador,
y que se hace llamar Rey.
Podemos
preguntarnos qué tan presente está esta dimensión política en nuestras
celebraciones del Viernes Santo. Y si al pensar en los crucificados de nuestra
historia, reflexionamos no solo en su dolor físico y moral, sino también en las
causas sociales, económicas y política de su crucifixión.
VIGILIA PASCUAL- SABADO Y DOMINGO DE RESURRECCION.
La Resurrección comienza ya en nuestra historia
Esta noche
y el Domingo de Resurrección la liturgia se desborda en 4 Fiestas: La Fiesta de
la Luz-y el fuego.
La Fiesta de
la Palabra e Historia de Salvación.
La Fiesta del Agua y del
Bautismo. La Fiesta Eucarística de
la Resurrección. Estas 4 Fiestas son preciosas y llenas de Esperanza. Pero
igual que en los días Santos anteriores, puede celebrarse fuera de su dimensión
política. Por lo que ya me he alargado mucho, voy a ser más breve y un poco
esquemático. Pero creo que a la luz de todo lo anterior, se puede entender muy
bien lo que he querido subrayar: la dimensión política de
la Vida , Pasión y Muerte de
Jesús. Poniendo un ejemplo cercano, si no tenemos clara esta dimensión ¿cómo
entenderemos la muerte , el asesinato de Mons. Romero o de los mártires
de la UCA de El Salvador? Murieron por amor y fidelidad al Evangelio y
al Pueblo. Pero ¿por qué los mataron? Por razones políticas queriendo vanamente
acallar su voz.
Me atrevo
a decir que la Resurrección de Jesús es igualmente o más subversiva y tiene un tremendo contenido
político. Es tremendamente subversiva pues como proclama Pedro en su primera
Homilía el que Resucita, es el que crucificaron y asesinaron. Y Jesús es el
Primogénito de los resucitados. Y los que Dios quiere que bajen de la cruz y
vayan resucitando ya en nuestra historia, son las víctimas de la injusticia, los
que de tantas maneras son crucificados- por ejemplo miles y miles de
desempleados y emigrantes afectados hoy por el crimen contra la humanidad que es
la llamada crisis financiera. ¿Cómo está esto presente en nuestras celebraciones
de Semana Santa? La
Liturgia de esta noche es preciosa, pero no es un espectáculo, sino es y debe
ser expresión de nuestra Fe en Jesús resucitado y en la vida digna, resucitada
que El quiere para la Humanidad.
Retomemos
las Cuatro Fiestas arriba mencionadas.
La Luz
que brilla en las tinieblas, es Jesús y el Reinado de Dios que El vive y
proclama. Es luz para los Pueblos que estaban en tinieblas. No se trata de una
salvación meramente individual, sino del Reino de Amor, Justicia y Solidaridad
que Dios quiere y que Jesús proclamó. Esta noche la Lectura principal del
Antiguo Testamento (entre las 10 de esa noche) y que no se puede omitir, es la
del Exodo. La liberación que Dios quiere de su Pueblo y el salir de la
esclavitud. Esto es un hecho político-religioso. Por el Agua somos vivificados y
purificados y ungidos-consagrados en el Bautismo como hermanas y hermanos de
Jesús, el Mesías, que se nos presenta en Nazaret como el Ungido por el Espíritu
para anunciar la Buena Nueva a los Pobres, la Liberación a los Oprimidos. Cristo quiere decir ungido, y cristiano quiere decir
ungidos como El para la construcción del Reino de Dios.
La Luz y el Agua nos piden
personalmente arrepentirnos y dejarnos perdonar y purificar de toda tiniebla y
maldad, pero al mismo tiempo nos piden siguiendo a Jesús que luchemos contra el
pecado del mundo. Jesús es el Cordero que quita el pecado del mundo.
La
Eucaristía esta noche es especialmente de Resurrección
Resucitar
con Cristo es morir al pecado, como nos recuerda Sn. Pablo y es resucitar a una
vida nueva como Mujeres y Hombres nuevos a imagen y como reflejo y testigos de
Jesús. Esto lo hemos reducido e individualizado, y corremos el riesgo de perder
el contenido social que implica lo que Jesús predicó el Reino de Dios. Cuando
los cristianos decimos con otros muchos "Otro Mundo es posible", queremos
expresar nuestro sueño y utopía del Reino de Dios y queremos reafirmar nuestro
compromiso para luchar por un mundo más justo, fraterno y solidario como Dios
quiere. Todo esto tiene obviamente una dimensión política- no necesariamente de
política partidaria, pero desde los laicos también la política partidaria se
debía incluir en la purificación de todo pecado de poder, enriquecimiento
ilícito, y de servirse del Pueblo, en lugar de servir al Pueblo.
Semana Santa.
Celebraciones llenas de Fe, Amor y Esperanza, pero vividas como Jesús la vivió
en un contexto político concreto, en plena fidelidad al Plan de Dios y al
servicio al Pueblo, como Anuncio de un mundo nuevo y distinto, y como
Denuncia de todo lo que oprime a la humanidad en especial en la vida social
y política.
P. Arnaldo Zenteno, Jesuita y Animador de CEBs de Nicaragua.