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Este modelo produce pobreza legalmente aceptada 

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Existe un grupo de ciudadanos que se ha propuesto lograr que se declare ilegal la pobreza. En ese sentido, uno de sus objetivos es que, a propósito del aniversario número 70 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se entregue un pronunciamiento oficial al respecto de parte de Naciones Unidas.

De hecho, hace algunos días, los municipios de Coyhaique y Chile Chico, en la Región de Aysén, anunciaron que la pobreza fue declarada ilegal. Uno de los protagonistas para que esto ocurriera es el obispo de la zona, Luis Infanti, quien en conversación con Radio Universidad de Chile se refiere a esta posibilidad.

“Es una iniciativa de personas visionarias, porque los alcaldes, sensibilizados sobre este tema, han querido asumir una responsabilidad que podría llegar a ser histórica. Ya lo es de por sí, pero las proyecciones que esto puede tener, quizás son insospechadas, debido a que desde los municipios sienten que la pobreza no solo es inmoral, por la existencia de personas marginadas y sufridas”. Incluso, advierte que también podría llegar a ser ilegal.

Esto, considerando que los alcaldes y sus consejos municipales, que aprobaron esta iniciativa por unanimidad, buscan iniciar un camino de conciencia y de concientización hacia los ciudadanos para que no existan pobres.

“Que haya, desde las leyes y las resoluciones municipales, una preocupación permanente para favorecer la dignidad de las personas, porque estamos enclavados en leyes que sí buscan empobrecer cada vez más a sectores importantes de personas”, denuncia el religioso.

Sus argumentos, los ejemplifica con un dato revelador. “El agua es un elemento esencial para la vida, no solo para la vida humana. Sin embargo, en Aysén el 96 por ciento de las aguas se encuentran en manos privadas. Por lo tanto, se margina a una cantidad de gente de bienes esenciales. El agua es solo un ejemplo. Incluso legalmente vamos creando un país donde se produce cada vez más pobres, marginados, privados del futuro y de la vida misma”.

Y si bien reconoce que siempre han existido pobres, también recuerda que Naciones Unidas ha situado a la pobreza como el principal desafío en los últimos años. “Desde 1974, la ONU quiso que se empezara el nuevo milenio, en el 2000, eliminando la pobreza absoluta. Ese fue el primer objetivo del milenio, que evidentemente no se logró. Más aún, se ha profundizado. Esto significa que tenemos la capacidad, la posibilidad, los recursos, los medios y el potencial como para eliminarla”.

El propio Infanti agrega que “tenemos una riqueza desbordante de algunas personas y países. Y esa riqueza debería ser un elemento esencial para decir que efectivamente podemos eliminar la pobreza”.

¿Se resuelve el problema de la pobreza a través del crecimiento indefinido? Según el obispo, “indudablemente que no, porque justamente uno de los elementos que va detonando la pobreza es la marginación, de muchos sectores de la humanidad, de los bienes naturales que son esenciales para la vida”.

En ese sentido, no duda en aseverar que “existen leyes y Constituciones, para qué decir en el caso de Chile, que justamente tienen todo fríamente calculado para tener esta estructura social, este modelo económico y político que va produciendo como una fábrica de pobreza legalmente aceptada. Frente a eso vienen los movimientos sociales que reclaman y exigen mayor dignidad, justicia, equidad y, por lo tanto, mayor participación también en la toma de decisiones”.

“Cuando algunos se creen dueños de los bienes –añade el religioso de Aysén– llegan a creerse dueños de las personas e incluso dueños de las conciencias de las personas. Pensemos en lo que es la publicidad, un bombardeo de concientización para gastar siempre más y depredar siempre más el planeta en que vivimos”.

Por ello insiste en que hoy la pobreza representa en el mundo una esclavitud relevante. “Entonces, podemos dar pasos históricos para cambiar este mundo y sobre todo estos sistemas políticos, económicos y culturales que nos van haciendo más inhumanos”.

En el caso de Chile, advierte que la pobreza está conscientemente signada por la Constitución de 1980, ámbito que se transforma en imprescindible para enfrentarla. “No sé si alguien tiene todavía alguna duda sobre eso. La Constitución de 1980 no ha sido casualidad. Ha sido producto de una planificación estratégica para que el dominio de los más poderosos sea a nivel mundial, favorecido por los gobiernos locales, y vayan produciendo pobreza y marginación”.

Su crítica también radica en que “lo que se ha buscado en estos últimos cincuenta años ha sido más bien ir a los efectos de la pobreza, más que a las causas. Y la Constitución en Chile es justamente la legalización de este modelo, de este sistema, que elimina gente de los bienes y le abre las manos, los bolsillos y las puertas a los poderes internacionales, a las multinacionales, que se adueñan de los bosques, del agua, de la tierra, de los minerales, con todo lo que significa la corrupción que estamos viendo”.

Para Infanti, este planteamiento de declarar ilegal la pobreza “es poner fuera de la ley a las leyes que están inhumanizando la humanidad. Que le están robando la vida, la esperanza, el futuro a miles de millones de personas”.

Con orgullo advierte que se trata de un movimiento que recién comienza a sensibilizar distintas instituciones. “En Aysén ya hay un colegio que está profundizando esta temática. En cuanto a municipios, entiendo que el alcalde Daniel Jadue, de Recoleta, está en los mismos pasos. Seguramente hay muchos más interesados en darle un vuelco a la historia”.

Su mensaje apunta a que “en la medida que vaya prendiendo este fueguito, creo que desde las bases podemos presionar a la ONU, justamente a los que tienen el poder, para que reconozcan los horrores y barbaridades que se están cometiendo en el mundo, al marginar y robar”.

“Los grandes productores de extrema riqueza, conseguida frecuentemente por la con-corrupción, buscan matar a la persona, eliminar a la persona. No es solo un robo, es también una matanza, porque la pobreza no la queremos considerar solamente como un tema económico. La pobreza afecta toda la fibra de la persona, su sentir, su sentido de la vida, sus ganas de trabajar, de participar, su vida familiar y social”, concluye Luis Infanti.

Fernando Seymour

Radio Universidad de Chile  –  Reflexión y Liberación

 

 

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