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“Felices los que construyen la paz, los que tienen hambre y sed de justicia…” 

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A todos los fieles católicos del Vicariato Apostólico de Aysén Presente.

 Muy queridos hermanos y hermanas:

En el “Día del Trabajo”, venerando a San José Obrero, quiero felicitar y orar por todos los trabajadores y trabajadoras que con generosa y valiente responsabilidad cooperan con su trabajo al bien común, embellecen la obra de Dios y crecen en su dignidad.

Que Dios bendiga a todos los TRABAJADORES DE LA PAZ.

Ya próximos a la solemnidad de Pentecostés pedimos al Espíritu de Dios que ilumine y fortalezca nuestra fe. Una fe que quiere incidir en cada uno de nosotros y en el bien común de nuestra sociedad, en las familias, en las instituciones y organizaciones. Es lo que llamamos la “EVANGELIZACIÓN DE LA CULTURA”, en que, con la fuerza de Jesús y de su Evangelio, buscamos alcanzar y transformar los valores determinantes, los criterios de juicio, los principios de pensamiento (ideologías), los modelos y estilos de vida que están en contraste con la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia. Esta desafiante misión evangelizadora nos llama a asumir también responsabilidades en la vida y en las legislaciones del Estado.

El documento principal y determinante que rige la vida del Estado de Chile es la CONSTITUCIÓN POLITICA DEL ESTADO. En los más de 200 años de vida republicana, Chile ha tenido varias Constituciones, surgidas en momentos históricos de crisis, y ninguna de ellas elaborada con amplia participación de sus ciudadanos.

Ahora, en un desafío de participación democrática, se nos plantea la posibilidad de hacer valiosos aportes para la elaboración de una NUEVA CONSTITUCIÓN, pues la actual, elaborada en 1980, en un período no democrático de la historia de Chile, tiene manifiestas evidencias de no responder a las exigencias presentes y futuras del bien común y de la dignidad de todo nuestro pueblo y nuestra tierra y sus bienes.

Los permanentes cuestionamientos a los poderes económicos, políticos, judiciales, sociales, a temas valóricos,…, son expresión de malestar y hasta de indignación de amplios sectores sociales. con realidades que en Chile estamos viviendo, y no pocas veces percibimos hechos de inmoralidad y falta de ética (corrupción, violencia, injusticia, inequidad,…). Baste un solo ejemplo: ¿es justo, fraterno, democrático, equitativo, un país en que miles de personas y familias sobreviven con un sueldo mínimo de $ 250.000 al mes, o adultos mayores con jubilaciones incluso inferiores, mientras que, al otro extremo, 1.700 personas en este mismo País ganan al mes más de 1.000 millones de pesos? Esto no es casualidad, hay una Constitución que permite, favorece y potencia estas violentas inequidades e injusticias, y muchas más que ponen en serio riesgo la paz social, la dignidad, el futuro, la vida de grandes sectores de nuestro pueblo.

Se nos invita a participar, los mayores de 14 años, en grupos locales, provinciales, regionales para implementar los insumos que sirvan para elaborar el proyecto de la nueva Constitución. No hay claridad, aún, sobre qué pasos seguirán a este proceso inicial de participación (¿Asamblea Constituyente? ¿Comisión Bicameral? ¿Plebiscitos?…) Tampoco se sabe si los resultados de los encuentros (cabildos) locales serán VINCULANTES. Sin embargo, luego de amplias consultas, aún con las dudas que todo proceso democrático pueda plantear, estimo necesario hacer un ferviente llamado a informarse y a participar en la conformación de grupos de diálogo locales, según las instrucciones y en las fechas contempladas en esta etapa de participación ciudadana del proceso constituyente.

Es por ello que INVITO A TODOS LOS CATÓLICOS, (respetando evidentemente su libertad de conciencia), especialmente a los miembros de las comunidades cristianas, a los colegios católicos, a los movimientos eclesiales, a los M.C.S. a ser activos, creativos y participativos en esta responsabilidad cívica. Estimo que será una experiencia muy democrática de diálogo, en que, DESDE NUESTRA FE, podamos plantearnos QUE PAÍS QUEREMOS CONSTRUIR.

Un clásico esquema de educación cívica nos dice que los “Poderes” del Estado son: el Ejecutivo (Gobierno), el Legislativo (Parlamento) y el Judicial. Pero omite él que debería ser el más influyente: el PODER CIUDADANO. Tenemos una gran responsabilidad en ser actores conscientes, valientes, sabios, proféticos en este delicado y exigente momento histórico de nuestra Patria. Nuestro silencio, ausentismo, indiferencia, pasividad, puede dejar espacios a un futuro que nos podría doler. No somos ciudadanos de segunda categoría, así que participemos, alentados por las Palabras de Jesús: “Felices los que construyen la paz, los que tienen hambre y sed de justicia…”(Mateo 5,1-12).

Con fraternal afecto les saluda y bendice,

+ LUIS INFANTI DE LA MORA, osm. Obispo Vicario Apostólico de Aysén

Coyhaique, mayo 1 de 2016

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