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Declaración Encuentro Laical – Osorno 2016 

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DECLARACIÓN DEL II ENCUENTRO NACIONAL DE LAICOS Y LAICAS

Al Pueblo de Dios que peregrina en Chile:

En Cristo, sacramento del amor, los  laicos y laicas de distintas partes de Chile nos hemos congregado en compañía de sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos y personas de buena voluntad para transmitir un mensaje de esperanza a la Iglesia chilena.

Asumimos que nuestra Iglesia atraviesa una crisis de legitimidad debido a nuestras incoherencias que no nos permiten mostrar la buena noticia del Evangelio impidiendo hacerlo creíble. La Iglesia se distancia cada vez más del mundo actual, particularmente de los jóvenes y de aquellos que se encuentran en las periferias existenciales.

Pero, sostenemos que esta crisis no es exclusiva responsabilidad de la jerarquía de la Iglesia, sino que también es nuestra porque en no pocas ocasiones hemos evadido el deber del laicado que es ser corresponsables del devenir de nuestra Iglesia en el mundo aportándole la teología de la vida. En esta función, se comprende la difícil unidad de la Iglesia en Jesucristo. Por tanto, como laicado pedimos perdón por no haber actuado a tiempo con tal de evitar y advertir la crisis que silenciosamente consumió las raíces cristianas de la cristiandad. Se ha tornado normal la concurrencia de escándalos y delitos para que el Pueblo de Dios despierte y se coordine.

Sin embargo, en este tiempo de crisis vemos signos de esperanza.

Es por esto, que agradecemos al Espíritu del Señor reunirnos en medio de la grave situación que atraviesa la Diócesis de Osorno, porque en ese dolor hemos podido avanzar en el descubrimiento del rostro de Cristo en este II Encuentro Nacional de Laicos y Laicas.

Con profundo discernimiento y responsabilidad denunciamos, en la libertad y valentía que nos otorga la dignidad de ser hijos e hijas de Dios, una estructura eclesial que favorece el ejercicio de un poder revestido de religión, que crea y recrea exclusiones de aquellos que por mandato de Cristo deberían ser nuestras prioridades. La consecuencia de esta legitimación pasiva implica caer en vicios como: un laicado infantilizado al cual se le reemplaza su conciencia en vez de ayudar a formarla, la consecuente falta de instancias formativas que democraticen el conocimiento teológico que hoy parece reservado solo para unos pocos y la preponderancia de la acción individual dentro de la Iglesia por sobre la acción colectiva del laicado.

Con mucha preocupación denunciamos el desperdicio de más de la mitad de la experiencia de fe al no dar más y mejores espacios de participación efectiva en la toma de decisiones a las mujeres. Las mujeres merecen la ciudadanía plena en la Iglesia.

Y en este panorama se requiere de todo y toda cristiana un enorme ejercicio creativo basado en una profunda experiencia de Dios para que en el intento de cambio de aquellas estructuras viciosas no terminemos replicando aquello que denunciamos. En ese sentido, el diálogo es la mejor fórmula para avanzar y proponer ideas que derriben todos los muros de Jericó, pero, ese ejercicio debe ser sincero, lo que exige dialogar con personas distintas a nosotros.

En virtud de lo anterior, hacemos desde la hermana Iglesia en Osorno un llamado a todas las comunidades cristianas de Chile a perder el miedo, a confiar en este soplo del Espíritu que nos invita a ser:

– más seguidores de Jesús,

– un Pueblo de Dios que sale más al encuentro,

– más dialogantes con las distintas culturas y cosmovisiones, en particular con los pueblos originarios,

–  más inclusivos con las mujeres y,

– unidos en la diversidad de carismas.

En Chile existen intentos laicales en compañía de consagrados, por lo que el desafío que queda es implementar a la brevedad una instancia de coordinación nacional de comunidades y movimientos para favorecer el enriquecimiento de experiencias compartidas, dialogar y encontrar la creatividad por tantos años enterrada y que ahora comienza a dar fruto en el envío misionero que escuchamos cuando Jesús nos dice: “¡Vayan a anunciar el Evangelio!” (Mt. 28, 19).

En este día que celebramos la Santísima Trinidad, laicos y laicas renovamos nuestra opción por el Dios de vida que nos pide insertarnos para caminar con los preferidos de Jesucristo.

Osorno, 21 de Mayo de 2016.

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