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Salvación de todos / Faustino Vilabrille 

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Comentario Evangelio 21 de agosto 2016.

Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas. Uno le preguntó: “Señor, ¿serán pocos los que se salvan? Jesús le dijo: “Esforzaos en entra-por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: “Señor, ábrenos”y él os replicará: “No sé quiénes sois”. Entonces comenza­réis a decir: “Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él os replicará: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados”. Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos la profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”.

Este texto evangélico da mucho que pensar.

1.- La preocupación por el más allá es la pregunta más antigua y más universal de la humanidad, y la inmortalidad la aspiración que atraviesa toda la historia humana.

2.- La Iglesia oficial siempre insistió en que la religión católica es la única verdadera, y además entendida a su manera, por lo que en muchas etapas de la historia la quiso imponer por la fuerza, lo que generó violencia, guerras, atrocidades (inquisición, quema de herejes, condenas a muerte, conquistas por las armas, avasallamientos de indígenas, discriminaciones, racismo, rechazo y condena de movimientos de liberación, etc.). Este proceder ha causado un daño enorme al mensaje de liberación integral de Jesús, y por tanto a la humanidad. Por eso el Papa Francisco quiere dar un cambio de rumbo muy profundo al devenir de la Iglesia.

3.- Para ser dignos del Reino de Dios no basta con haber comido y bebido con Jesús, ni escuchado sus palabras.

4.- La salvación de Jesús es universal: para todos los hombres de todos los tiempos y de toda la historia. No es patrimonio exclusivo de nadie, porque lo es para todas las personas de buena fe, nobles, sinceras, justas, honradas, leales, que se portaron bien con los demás, sean cristianas, budistas, mahometanas, hinduistas, agnósticas, ateas, nahoas, confucionistas, taoístas, sincretistas, brahmanistas, indígenas, mayas, etc. Por supuesto, lo es también para quienes en otros tiempos adoraron los astros, como el sol, la luna, las estrellas, los montes, los árboles, los animales, etc.

5.- Jesús centró los hechos y las palabras de su vida en el amor, la fraternidad, la justicia, la igualdad, la acogida, la comprensión, la paz, la compasión; con rechazo total al odio, la violencia, la injusticia, la venganza, la guerra, el desprecio, la desigualdad, la intolerancia, la discriminación, y por todo ello inclinándose con preferencia hacia los más necesitados. Por eso curaba a los enfermos, alimentaba a los hambrientos, valoraba acogía y dignificaba a los más despreciados, como eran las mujeres, los niños, las viudas, los leprosos, los discapacitados (sordos, ciegos, mudos, enfermos mentales).

6.- Jesús fue un creyente en Dios desde el pueblo y con el pueblo; un pueblo pobre, despreciado, marginado y explotado, al que intenta abrir los ojos a una vida mejor, de esperanza y de fe, más digna y gratificante. Donde hay personas que van por la vida practicando el mensaje de Jesús, ahí está Dios, ahí está la salvación para un mundo mejor y para la plenitud definitiva. Por lo demás nadie nos va a preguntar, que si sirve para eso está bien, pero si no sirve, sencillamente sobra y estorba.

P. Faustino Vilabrille Linares

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