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Opción radical / P. Faustino Vilabrille 

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Comentario Evangelio 4 de septiembre 2016

Lucas 14,25-33 (resumen):

Mucha gente acompañaba a Jesús. El se volvió y les dijo: “Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre, a su madre, a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y hermanas, e incluso a si mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no pude ser discípulo mío… quien no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”.

1.- Entender el mensaje: Entender al pie de la letra estas palabras de Jesús resulta imposible, y más sabiendo que el significado primigenio del verbo “posponer” en griego, es “odiar”. En toda la Biblia, detrás de las palabras, hay que intentar descubrir el mensaje que encierran. Es solo el mensaje lo que interesa. Desde que se escribieron los Evangelios pasaron 2000 años, lo que nos indica que, en tanto años, tanto el lenguaje como la forma de expresarse cambiaron profundamente. Incluso hoy mismo y en un mismo idioma las palabras tienen significados muy diferentes, como pasa con el verbo “coger” en España y en América, donde tiene connotaciones sexuales peyorativas. Pero el mensaje de Jesús es permanente. Este es el que hay que buscar.

El lenguaje es imprescindible para la comunicación, y posee una amplia gama de sonidos, tonalidades, pausas, acentos, etc. El oír, el hablar, el entender, el comunicarse, son necesidades vitales del ser humano. Las palabras sirven para decir la verdad y la mentira, para enaltecer o humillar. Las palabras para ser positivas necesitan ser correctas, íntegras, sinceras, verídicas y coherentes. Detrás de las palabras bíblicas hay que buscar siempre el mensaje que encierran.

En la plaza del Ayuntamiento de Carchá en Guatemala, hay bastantes niños que, después de la escuela, trabajan de limpiabotas, al lado de algunos mayores. Un día, al atardecer, uno de aquellos niños, muy pequeño, lloraba amargamente, porque “un mayor me robó pisto”, o sea, lo que había ganado. “Mamá va a pegar por no llevar pisto, mañana no poder comprar maíz”. Allí pisto es dinero. Detrás de palabra “PISTO” había una tragedia, de un niño y de una familia muy pobres. Aquí pensamos en el manchego. En otros países de América latina pisto también significa cerveza, licor, etc.

A millones de indígenas empobrecidos del Tercer Mundo en América del Sur, Africa, la India, etc. que no tienen o no pueden comprar maíz, arroz, u otros alimentos básicos, solo les espera hambre y más hambre, hasta morir prematuramente de hambre. Los niños que durante la gestación y los cuatro primeros años de vida sufren subalimentación, arrastrarán durante el resto de su vida un desarrollo mental insuficiente e irrecuperable. Así hay miles de millones en el mundo. La escasez de lluvias durante la última temporada agrícola ha obligado a las autoridades de Malaui a declarar la situación de desastre nacional en el país, que cuenta con casi 3 millones de personas en riesgo de inseguridad alimentaria, según la ONG Acción contra el Hambre. Hoy les llamamos pobres, pero mejor les llamaríamos empobrecidos, porque somos los países ricos los que los empobrecemos. En tiempos de Jesús se llamaban esclavos. Solo a estos se aplicaba la muerte de cruz. Hoy los matamos de hambre. Jesús fue tratado como esclavo, y asesinado con la crucifixión por su compromiso con la causa de los empobrecidos, contra los empobrecedores,proclamando la justicia, la fraternidad, la igualdad, el amor, la paz entre todos, con preferencia para los pobres, los niños, los enfermos, los despreciados, los hambrientos, los desnudos, los encarcelados… Ese fue el empeño y el compromiso absoluto de Jesús de Nazaret.

2.- Por eso Jesús emplea un lenguaje tan claro, directo y duro. Este es el mensaje que quiere que captemos muy claramente: ante los valores del Reino (la justicia, la igualdad, la solidaridad, la fraternidad, el amor…, esenciales para la dignidad y la felicidad del ser humano) no se puede ceder ante nada ni ante nadie, ni siquiera ante los de nuestra propia sangre, ni ante los propios bienes, que cuando nos sobran se convierten en un deber para la necesidad del prójimo, y para no explotar más de lo estrictamente necesario a la Madre Tierra. Por eso, cuando gastamos más de lo justo, estamos siendo injustos con el ser humano, con la Tierra y por tanto con Dios. Los valores del Reino tienen que polarizar toda nuestra vida: nada ni nadie nos debe apartar de ellos, porque ellos son la garantía de futuro para cada persona y para la humanidad. Para optar por Jesucristo, y por tanto por el ser humano y la Tierra, tal como va hoy el mundo, hay que optar radicalmente por estos valores: eso es ser “discípulo mío”.

3.- Como seres humanos, y más como creyentes, debemos denunciar y manifestarnos contra toda injusticia, como son:

– los gastos militares mundiales: 1,5 billones de € anuales (España es el séptimo exportador de armas en el mundo),

– las multinacionales que están robando a los africanos sus tierras y sus materias primas matándolos de hambre: El BM señala que COMPAÑÍAS MULTINACIONALES e inversores extranjeros adquirieron en los últimos 4 años, 227 millones de Has. de tierras, tan solo en fincas mayores de 1000 hectáreas, con destino a:

-Tierras para explotaciones MINERAS.

-Tierras para MONOCULTIVOS de plantas para biocombustibles.

-Tierras para producción de ALIMENTOS para OTROS PAISES, y acaparar agua: 1 de cada 3 personas en Africa tiene carencias de agua.

– los EEUU que imponen a Latinoamérica el Tratado de Libre Comercio llevando a la miseria a los campesinos (y que ahora quieren imponer a la UE).

4.- El Capitalismo ha provocado una crisis inmensa y global: alimentaria, financiera, económica, social, medioambiental, sanitaria, asimétrica, migratoria, lo que equivale al deterioro de todos los derechos humanos para los países pobres y todas las personas más vulnerables, tanto del Tercer Mundo como incluso del Primero. El Capitalismo es un sistema que no reparte sus riquezas, pero sí sus pérdidas: ahora, con la crisis repartió estas por todos los países, golpeando con implacable dureza a los más pobres, que convierte en más empobrecidos. Este sistema sí que tendríamos que odiarlo literalmente, denunciarlo a una sola voz, los papas, los cardenales, los obispos, los curas y todos los creyentes de cualquier religión, y con esta finalidad unirse todas las religiones en una sola voz.

5.- La lucha contra los empobrecedores al lado de los empobrecidos es inexcusable y urgente. Es una lucha contra el neoliberalismo (capitalismo puro, duro y cruel) que no tiene otra alternativa que lo pueda desarmar más que la fuerza social, la movilización de los oprimidos, la concienciación popular, los movimientos sindicales, las reivindicaciones de las mujeres, aún más oprimidas que los hombres, la identidad cultural y étnica de los pueblos indígenas, los movimientos ecologistas, el retorno a la defensa y el compromiso con la Madre Tierra. Esto es optar hoy por la cruz de todos los que sufren la opresión de los opresores, hasta que no haya ni oprimidos ni opresores, y todos seguir a Jesús hasta la liberación definitiva de todos y de todo, para este mundo y para la vida para siempre.

P. Faustino Vilabrille Linares

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