|Viernes, Diciembre 6, 2019
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Nuevas religiones. El opio actual del pueblo / Faustino Vilabrille 

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Publicanos y pecadores de hoy.

Nos cuenta el Evangelio de Lucas (15,1-10) que se acercaban a Jesús los publicanos y pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: “ese acoge a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo esta parábola: “Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra la carga sobre sus hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado a la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

1.- El Evangelio de Lucas es el que más se preocupa de los temas sociales: de los pobres y los marginados, tanto desde el punto de vista económico como religioso. No solo defiende a los oprimidos sino que denuncia a los opresores, como cuando dice: “dichosos los pobres y ¡ay de vosotros los ricos!; dichosos los ahora lloráis porque reiréis y ¡ay de los que ahora reís porque lloraréis; dichos los hambrientos porque seréis saciados y ¡ay de los que estáis hartos porque tendréis hambre”; etc.

2. Quiénes se acercan a Jesús?: Los primeros, considerados socialmente como malos y pecadores son los que se acercaban a Jesús para escucharlo; los segundos, considerados gente de orden, religiosa y cumplidora lo criticaban, y Jesús también a ellos (Ver Mateo 23,13-32).

3.- Manipulación de las religiones: Las religiones han sido utilizadas muchas veces como elementos de poder, de dominio y de manipulación del pueblo, estableciendo mandatos, normas y leyes, mucho más tendentes a mantener un sistema y un orden establecido que a conseguir la liberación, los derechos y la dignidad de las personas. Tal es el caso de la islámica con la sharía o ley islámica: apedrear a los asesinos y a las adúlteras, cortar una mano a los ladrones, etc., que aun se aplica con rigor en Sudán, Arabia Saudita, Irak, Irán, Afganistán Pakistán, Somalia, donde a su vez sigue en vigor la ablación genital femenina, etc.

En la religión católica también se utilizó el miedo al castigo de Dios y al infierno como instrumento de represión y sumisión de las conciencias y de las conductas, incluso hurgando en los sentimientos de culpa y atormentando nuestras conciencias, haciéndonos sentirnos a veces indignos, despreciables y miserables.

4.- Pero hoy está adquiriendo cada día más apogeo una nueva religión, la religión de los más grandes y verdaderos pecadores de nuestro tiempo. Es la religión del neoliberalismo capitalista, aún más cruel y opresora que las anteriores. Es la religión del mercado. Es la religión del dinero y del poder. Es la religión de la explotación de los países pobres por los ricos. Es la religión de los fuertes contra los débiles. Es la religión que produce más muertos por hambre que todas las guerras. Es la religión que tiene su dios en el dinero, sus grandes catedrales en el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio, en las sedes de los grandes bancos de EEUU Japón y Europa. Es la religión que tiene sus iglesias y capillas en las sucursales bancarias de las ciudades, las villas y los pueblos, a donde acudimos en fila sus “creyentes”, con nuestros ahorros, sueldos o medios sueldos rebajados, o pensiones congeladas, a confesar los “pecados” de nuestros pequeños ahorros. Como “penitencia”, pagamos comisiones de mantenimiento de la cuenta, de renovación de tarjetas, etc. Entre tanto nuestro dinero marcha a recorrer mundo no sabemos a donde pero que al final acaba haciendo inmensamente ricos a unos pocos, que son cada vez más ricos, como en España donde el número de multimillonarios no ha dejado de crecer ni durante lo peor de la crisis: en 2014 nada menos que 508 personas declararon tener propiedades valoradas en más de 30 millones de euros, según la estadística difundida por la Agencia Tributaria. La cifra muestra que el número de los más ricos aumentó en 37 personas, un 8% respecto al año anterior.

Esta es la religión del neoliberalismo, que explota al hombre y a la tierra cada vez más, y pone en peligro el futuro de la humanidad; y para que estemos distraídos, evadidos y despreocupados nos ofrece opio y más opio, el opio actual del pueblo que es el fútbol, todos los días, a casi todos horas, de día y de noche, por todos los medios,que también construye enormes santuarios para muchos miles de personas, enfervorizadas o enfurecidas en todos los campos de fútbol del mundo, y adora a sus santos, los futbolistas, que mima y cuida primorosamente por los cuales paga millones. Una nueva forma de religión de nuestro tiempo.

5.- En la cárcel los que estorban, los perversos: Esta religión atea negocia con todo, incluso con el sexo de la prostitución y las drogas, que convierten a las personas en chatarra humana, y luego mete en la cárcel a todos aquellos que le estorban, incluso a los que por ser pobres tienen que robar para comer, a los cuales el neoliberalismo quiere que veamos como perversos. Así tenemos actualmente en las cárceles del mundo a más de 10,5 millones de personas, el mayor porcentaje en los EEUU, emporio del neoliberalismo, con 716 encarcelados por cada 100.000 habitantes.

Alguna vez parece que también estorban los voluntarios que se preocupan de la población reclusa, como pasó con los 35 de Asturias, cesados todos fulminantemente en diciembre de 2015.

6.- La religión de Jesús: La religión de Jesús no es una religión al uso. Jesús fue un laico que no se sometió a los ritos, leyes y comedias de la religión de Israel. En la católica de hoy aún hay una gran carga de todo eso, que con frecuencia oculta, vela y empaña el rostro verdadero de Dios y el mensaje liberador de Jesús de Nazaret, que viene a recuperar todo lo perdido. Jesús encarna en si mismo y transmite un mensaje de amor, fraternidad, justicia, respeto mutuo, solidaridad, igualdad entre todos y entre todas, con opción preferencial por los oprimidos, explotados, maltratados, despreciados, débiles, enfermos, imposibilitados, niños, hambrientos, desnudos, encarcelados. No es un mensaje ingenuo, evasivo, sino crítico y comprometido. Es un mensaje libre y liberador, plenificador, integrador y rehabilitador de la dignidad de las personas.

Nos anima la esperanza de que cada día hay más personas que luchan por abandonar unas religiones tan alienadoras, contrarias al hombre y a Dios, y por retornar a la fidelidad al Evangelio de Jesucristo para una vida más digna y feliz para los hombres y mujeres de este mundo y la Madre Tierra como sustento de tod@s y de todo.

Todas las religiones deberían unirse con esta finalidad primordial y única: luchar por la justicia, la igualdad, la solidaridad, la fraternidad, el amor, la paz, la esperanza, la vida, para tod@s y para todo.

P. Faustino Vilabrille Linares

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