|Domingo, Octubre 13, 2019
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La necesidad del Diálogo en Osorno 

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La vida en Comunidad es esencial a la vocación cristiana. El discipulado y la misión siempre suponen la pertenencia a una Comunidad. Dios no quiso salvarnos aisladamente, sino formando un Pueblo…”. (Doc. Aparecida / 164).

En la última Asamblea Plenaria de los obispos, celebrada en la casa de retiros de Punta de Tralca, participé, con gusto y en conciencia,  junto a mis hermanos en la Fe, de la Organización/Comunidad  de laicas y laicos de Osorno, en una sencilla y pacífica manifestación para insistir -ante nuestros pastores reunidos allí- que la Diócesis de Osorno está sumida en una profunda crisis de gobernabilidad, credibilidad y que es insostenible la división existente entre hermanos Católicos, como consecuencia de tener a un Obispo impuesto; don Juan Barros Madrid. Que, además, no quiere dialogar con nosotros y se perdió una valiosa oportunidad al ausentarse tempranamente de la propia Asamblea Plenaria.

Estas acciones o manifestaciones nunca debieron existir, en una Comunidad fraternal como era la Diócesis de Osorno, marcada por una bella experiencia Misionera desde los tiempos del venerado Obispo, don Francisco Valdés. Por esta razón de memoria histórica, llega a tanto la impotencia porque la voz y el dar la cara de una porción de la feligresía, sumado al apoyo silencioso de una gran mayoría de la comunidad osornina que viene pidiendo un cambio de obispo para Osorno, hasta ahora, no habíamos sido escuchados en forma directa por las autoridades episcopales de nuestra Iglesia.

Hoy, después del dialogo profundo, transparente y sincero, verificado en la casa de Punta de Tralca, donde más  allá de una conversación fraterna, hubo mucho respeto y se entregó un testimonio lleno Fe y de profundas historias de Amor por nuestra Iglesia, ahora, podemos decir que, por fin, se nos valida y reconoce como católicos activos y participativos en la formación de la Comunidad Católica de Osorno, Por este acontecimiento, agradecemos muy sinceramente que nos recibiera y escuchara –con el debido tiempo y atención- el obispo don Alejandro Goic y dos prelados más, en representación de la Conferencia Episcopal de Chile.

Por esta justa razón y otras, me parecen importantes y atendibles las opiniones expuestas en una reciente entrevista al diario La Tercera, por parte del nuevo presidente de la conferencia episcopal, obispo don Santiago Silva. Importante es el hecho de que monseñor Silva, diga claramente que él en lo personal desea que el diálogo, con el laicado de Osorno, pueda continuar… Es eso precisamente lo que nosotros como Organización/Comunidad de laicas y laicos de  Osorno hemos estado solicitando desde hace más de un año y ocho meses, después de seis intentos fallidos de diálogo solicitados al obispo Juan Barros, todas estas  iniciativas, promovidas e impulsadas por nuestro laicado activo y orante.

A reglón seguido, deseo manifestar claramente otro hecho de por sí atendible y no menos importante  en las palabras de monseñor Silva en la entrevista señalada cuando expresa en forma textual: “Con el grupo opositor a Mons. Barros, compartimos una misma fe…”. Esta afirmación es determinante y  viene a reafirmar el espíritu y la esencia de nuestro accionar en todo este largo tiempo. Todos los participantes de nuestra Organización/Comunidad somos parte activa de la Iglesia Católica desde hace muchos años, hemos crecido en la fe y somos reconocidos por tal praxis constructiva en la diócesis de Osorno.

Finalmente, hay que decir que estamos conscientes del complejo momento eclesial que se vive Chile y,  en particular, la insostenible situación que vive la Diócesis de Osorno, por este solo hecho valoramos que el diálogo es un espacio de entendimiento, pero con un responsable discernimiento y respeto a las diferentes opiniones, demás está decir que se pueden explorar diversas formas de salida a una crisis determinada. Me parece que    lo que no puede suceder, más aun considerando que nuestros pastores pronto van a Roma en visita ad limina, es suspender o no avanzar en la exposición de los argumentos, convicciones y motivaciones del rechazo al nombramiento de don Juan Barros en nuestra querida diócesis sureña.

La orientaciones pastorales del episcopado vigentes, nos motivan a perseverar en el diálogo sincero, honesto, transparente y horizontal, no impositivo, que busque caminos de entendimiento, discernimiento y una pronta resolución, para que la diócesis de Osorno vuelva a la normalidad, no solo pastoral, sino también en relaciones humanas y así todos podamos en forma franca y veraz sentarnos en la mesa común y compartir la hermosa labor misionera sin reproches ni manchas que la salpiquen…, siendo invitantes con todos a hacernos sal y luz del mundo…

“Justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios” (1 Co 6,11), “santificados y llamados a ser santos” (1 Co 1,2), los cristianos se convierten en “el templo del Espíritu Santo” (cf 1 Co 6,19). Este “Espíritu del Hijo” les enseña a orar al Padre (cf Gál 4,6) y, haciéndose vida en ellos, les hace obrar (cf Gal 5,25) para dar “los frutos del Espíritu” (Gal 5,22) por la caridad operante. Curando las heridas del pecado, el Espíritu Santo nos renueva interiormente por una transformación espiritual (cf Ef 4,23), nos ilumina y nos fortalece para vivir como “hijos de la luz” (Ef 5,8), “por la bondad, la justicia y la verdad” en todo (Ef 5,9).

“Como hijos de la luz, por la bondad, la justicia y la verdad en todo, con mucha humildad y esperanza en que todos  pongan los medios, para que Nuestro Señor Jesucristo resuelva en verdad y justicia”.

Danilo Andrade Barrientos (Laico Ignaciano)

Osorno – Chile

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