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Uno de enero, día de la Paz 

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Uno de enero, Día de la Paz. Gastos Militares: 1,6 billones de euros

Querid@s amig@s colaboradores y cooperantes en la lucha por un mundo mejor.

Pablo VI propuso el 1 de enero como día mundial de la paz

Estos días de Navidad oímos a casi todos los gobernantes y representantes religiosos hablar de paz, porque hablar de paz suena bien a todo el mundo porque la inmensa mayoría de la humanidad quiere paz. Muchas veces se asocia la paz a la ausencia de guerra, pero para una paz auténtica hacen falta muchas más cosas.

La primera condición para una paz verdadera es la justicia. Sin justicia es imposible la paz. Pero sin embargo a esos mismos gobernantes y religiosos, muy pocas veces les oímos hablar de justicia.

Hablar de justicia, ya no suena igual a todos. Casi siempre les suena mal a los de arriba, porque se sienten culpables o responsables, o bien de cometer injusticias, o de consentirlas, o de no hacer nada por evitarlas, y también que habar de justicia abra los ojos a los de abajo y luego reclamen sus derechos a los de arriba.

A los de abajo ya les suena mejor hablar de justicia, pero no a todos, porque entre los de abajo hay no pocos ingenuos que piensan que las injusticias son ley de vida; más que echar la culpa a quienes son los verdaderos causantes de las injusticias, lo que pretenden es escalar hacia arriba para ser uno de ellos. No les importa que su gobierno compre armas mientras el pueblo pasa hambre, o que las fabrique y negocie con ellas vendiéndolas a países pobres.

No solamente hay personas injustas, sino también hay leyes injustas, como los aforamientos, los privilegios a determinados grupos económicos (entre todos los españoles pagamos de rescate a los bancos más de 90.000 millones de €, para que luego nos digan desde el gobierno que no hubo rescate), militares o religiosos, las desigualdades salariales sancionadas por ley, o los mismos fraudes de ley (trabajar 10 horas y pagar solo por 6, tanto sueldo como cotización a la S. Social), los privilegios a las multinacionales, las leyes de la PAC (Política Agrícola Común) que favorecen descaradamente a los que más tienen en detrimento de los que menos: mientras que los grandes agricultores y sus empresas agroindustriales reciben millones de subvenciones de la PAC: Al menos 60 familias de las 200 más adineradas de España cobraron desde 2008 alrededor de 1,1 millones de subvenciones por cada sociedad. Apellidos de renombre como la Casa de Alba, Botín, Domecq (percibió 36,6 millones), Mora Figueroa (50 millones), Vall, Ybarra o Lladó aparecen entre los grandes beneficiarios de ayudas de la PAC mientras que los pequeños agricultores, que son los que realmente sostienen el campo, reciben una miseria. ¿Es esto el Mercado Común, es esto la Unión Europea? Mercado sí, pero Común no, Europeos sí, pero Unión no.

No solamente hay mucha falta de paz en el mundo por las enormes injusticias que se comenten a diario en todas partes, sino que también nuestro pequeño planeta carece de paz, porque es víctima de la explotación injusta y cruel que con él cometemos los humanos. Solo dos ejemplos: en 2015 murieron 120.000 antílopes en Kazajistán, de los cuales 60.000 murieron solo en 4 días, tanto sus madres como sus crías, a consecuencia indirecta del cambio climático. “La extremada calidez y la escasa cobertura de hielo en el Ártico afectan a los patrones migratorios de los mamíferos marinos, y se han relacionado con el hambre y la extremada mortalidad de los renos, además de afectar a los hábitats de los osos polares”.

La paz impuesta por las armas no es paz, es miedo. El padre que no puede dar de comer a sus hijos en casi oda Africa, gran parte de América del Sur o la India, no puede tener paz aunque no esté en guerra. Los cristianos tendríamos que gritar todos a una: fuera amas (y mas las militares), fuera carrera de armamentos, fuera adiestramientos para la guerra, fuera investigación militar. Los poderosos son los culpables de todo esto, y los pobres las víctimas inocentes e injustas.

Si abrimos la Biblia, comprobamos como une la paz con la justicia. Así el salmo 85 dice: “El amor y la lealtad se han dado cita, la justicia y la paz se abrazan. La justicia marchará delante de Yahveh, y la paz sobre la huella de sus pasos”. Isaías sobre el Reino de Dios escribe: “De sus espadas forjarán azadas, de sus lanzas podaderas. No levantará la espada nación contra nación, si se adiestrarán para la guerra”. Por su parte Ezequiel dice: “ los habitantes de Israel saldrán a prender fuego y entregar a las llamas sus armas, paveses y escudos, arcos y flechas, mazas y lanzas. Se hará fuego con todo ello”.

La palabra justicia, en sus diferentes acepciones, se repite más de doscientas veces en la Biblia.

Jesús da tanta importancia a la justicia que afirma literalmente: “Dichosos los que tiene hambre y sed de justicia,…dichos los perseguidos por causa de la justicia”, y dichosos los que trabajan por la paz”.

Los últimos gastos militares mundiales ascendieron a 1,6 billones de euros, mientras que millones de niños no tienen colegio, millones de personas no tienen hospital,

millones de personas no tienen luz, millones de personas no tienen casa, millones de

personas mueren de hambre.

Por tanto, como dice el lema de Caritas, “Si quieres la paz trabaja por la justicia”.

Trabajemos, pues, por la mejor paz, fruto de la mejor justicia, para un mundo más feliz.

P. Faustino Vilabrille Linares

A s t u r i a s

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