|Martes, Marzo 19, 2019
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Trump, el gobierno a ciegas 

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El presidente lleva tres semanas en el despacho oval con mucha acción y poca reflexión…

Donald Trump dijo después de ganar las elecciones que no consideraba necesario ni estaba dispuesto a soportar cada día el tedioso informe de los servicios de Inteligencia. El presidente Obama dijo entonces que eso equivalía a “gobernar a ciegas”. Esta semana ha trascendido que en los primeros días en la Casa Blanca, el presidente Trump y el núcleo duro de su equipo celebraron varias reuniones a oscuras porque no encontraban el interruptor de la luz en la Sala de Gabinete. La anécdota, contada por los periodistas Glenn Thrush y Maggie Haberman en el New York Times, sea verdadera o no, se ha convertido en el paradigma ilustrativo de un presidente que ha arrancado su mandato estrepitosamente sin conocer las consecuencias de sus palabras ni de sus actos, como si gobernara a ciegas o a oscuras.

Como todos los presidentes, Trump ha querido demostrar desde el primer día que va a cumplir las promesas que hizo durante la campaña electoral, pero, a diferencia de sus antecesores, no se trajo el guión escrito. Ha improvisado y rectificado sobre la marcha marcando , eso sí, un estilo propio e insólito que combina lo grotesco con lo escandaloso. La derrota política que ha significado la suspensión del decreto considerado islamófobo es sólo la punta del iceberg.

Circula la leyenda de reuniones a oscuras en la Sala de Gabinete porque no encontraban el interruptor de la luz.

El 45º presidente despierta cada día sobre las 6 de la mañana a sus compatriotas con tuits diversos que suelen determinar la agenda política de la jornada. Esta semana se ha empleado a fondo contra los jueces por la suspensión del decreto anti-musulmán, contra los senadores de su propio partido discrepantes con sus iniciativas y sus maneras y, sin solución de continuidad, contra los almacenes Nordstrom por dejar de vender productos de la marca Ivanka Trump por su escaso atractivo comercial.

Donald Trump se ha estrenado en política como presidente y ha llegado a la Casa Blanca ligerísimo de equipaje. Sin amistades en el Partido Republicano, ha tenido que confiar en un reducidísimo núcleo de incondicionales, que tampoco tienen experiencia en puestos de la administración y no se llevan muy bien entre sí. En las reuniones decisorias se sientan con el presidente su yerno, Jared Kushner, el jefe de estrategia, Steve Bannon, el jefe del staff, Reince Priebus y , a menudo, los asesores Michael Flynn, Stephen Miller, Kelliane Conway y el secretario de prensa, Sean Spicer.

El presidente se ha rodeado de un equipo reducido de incondicionales que se culpan mutuamente del caos.

La batalla entre Bannon y Priebus ya es de dominio público, se culpan mutuamente de los desastres y de las fugas de información que constantemente se filtran a los medios y que han trasladado la sensación de caos en la nueva administración . Por primera vez en la historia, la mayoría de estadounidenses desaprueba las iniciativas y los métodos del presidente recién elegido.

Trump ha querido protagonizar un arranque de mandato vigoroso que fijara ante la opinión pública una imagen de fortaleza per en realidad ha habido mucho ruido y poquísimas nueces. Trump empezó rectificando el primer día de su mandato. Lo primero que hizo fue visitar la sede central de la CIA para declarar amor eterno a los servicios de Inteligencia que había denostado en las semanas anteriores. Y por supuesto se ha tenido que tragar sus palabras y atiende el briefing cotidiano cada mañana.

Desmantelar el ‘Obamacare’ se queda en reforma a un año vista.

Tras jurar el cargo, Trump firmó una orden ejecutiva que se presentó como el primer paso para el desmantelamiento inmediato de la reforma sanitaria de Obama, pero ahora el propio Trump ha admitido que el Obamacare no será desmantelado sino modificado y que la tarea llevará como mínimo un año. Los republicanos votaron más de 60 veces para derogar el Obamacare y han tenido seis años para elaborar su alternativa, pero han llegado a la Casa Blanca con los deberes por hacer. William Galston, reputado politólogo del Instituto Brookings, lo describe así: “El Partido Republicano es como el perro que cogió un autobús y no sabe qué hacer con él o quizá peor: el perro se ha colocado al volante del autobús”.

Trump firmó la orden para construir el muro en la frontera con México. El proyecto se encuentra “en fase de diseño”, pero no tiene todavía ninguna asignación presupuestaria. El presidente provocó un escándalo mundial con el decreto considerado islamófobo El texto fue redactado por Steve Bannon. “No hemos venido aquí para hacer cosas pequeñas, nos movemos rápido y a lo grande”, dijo, pero lo hizo hecho con tan poca precisión jurídica que tres jueces de distinta trayectoria ideológica no han duda en suspenderlo. Los ataques desaforados y sin precedentes de Trump a los jueces han avergonzado hasta a su candidato al Tribunal Supremo. “Es desmoralizante y descorazonador”, dijo el juez Neil Gorsuch.

Trump ha firmado decretos sin haber leído la redacción final.

Ocurre que Trump ha firmado decretos sin haber leído la redacción final. El presidente firmó sin leer el decreto considerado -anti-musulmán y otro que elevaba al propio Bannon a miembro de pleno derecho del Comité de Directores del Consejo de Seguridad Nacional. Y en la misma orden se expulsaban del órgano que asesora al presidente en los momentos de crisis nada menos que al jefe del Estado Mayor Conjunto y al Director de Inteligencia Nacional. Esta decisión es la que ha provocado mayor alarma sobre todo entre ex gobernantes republicanos que se han llevado las manos a la cabeza. “Es una desviación radical de cualquier Consejo Nacional de Seguridad en la historia”, advirtió el senador republicano John McCain,

McCain se ha convertido en la voz de la conciencia de los republicanos frente a las frivolidades de la Administración Trump. Esta semana ha protagonizado un serio enfrentamiento con Trump por el soldado muerto en combate durante una operación contra Al Qaeda en Yemen. Los asesores militares aconsejaron esperar a lanzar el ataque una noche sin luna, pero ávido de apuntarse una hazaña bélica, Trump, jaleado por Bannon y Michael Flynn, ordenó adelantar la operación y el raid no salió según lo planeado. Al menos 23 civiles, mujeres y niños entre ellos, perdieron la vida, además del soldado Ryan Owens. La Casa Blanca calificó de “éxito absoluto” la operación asegurando haber eliminado a un jefe de Al Qaeda y haberse apoderado de abundante información. McCain censuró que se considerara “un éxito” la muerte de civiles y de un soldado de EE.UU, con otros tres heridos y la pérdida de un helicóptero de 75 millones de dólares.

McCain se ha convertido en la voz de la conciencia de los republicanos frente a las frivolidades de la Administración Trump

La improvisación y un asesoramiento rudimentario también lo denunció McCain cuando trascendió que Donald Trump se peleó literalmente por teléfono con el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, y con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Trump se puso al habla con Turnbull sin que nadie le avisara del acuerdo sobre refugiados firmado por Obama y el enfrentamiento verbal con Peña Nieto figurará en los manuales sobre lo que hay que evitar en las relaciones diplomáticas. Trump montó un lío cuando dijo que noasumiría la política de “una sola China” y se ha tragado sus palabras en la primera conversación con el líder de la República Popular, Xi Jinping.

Otro de los discursos recurrentes del nuevo presidente estadounidense es el apoyo a las empresas para que creen puestos de trabajo. Retiró a EE.UU. del Acuerdo Comercial Transpacífico que apyaban los republicanos y que sólo ha celebrado China, el principal competidor. Y Tump ha anunciado penalizaciones a las industrias que instalen sus fábricas en México y apoyo a las que reinviertan en Estados Unidos, pero apenas ningún proyecto de traslado a México ha sido cancelado, entre ellos, Ford y General Motors. “México todavía es la mejor opción para algunos fabricantes”, era el jueves el principal titular de portada del Wall Street Journal. También Trump ha ordenado suprimir las regulaciones que impuso Obama a los financieros de Wall Street, pero lla iniciativa del presidente “tiene un alcance limitado y el procedimiento necesitará años y en algunos casos décadas”, según Rachel Agustin Poetter, profesora de la Universidad de Virginia.

Las principales fábricas siguen apostando por México pese a las amenazas del presidente.

Eliot Cohen, un investigador de la Johns Hopkins University nada sospechoso de animadversión política porque trabajó en el Departamento de Estado cuando el presidente era George W. Bush, cree que Trump “va a hacer mucho más daño antes de que se aparte de la escena”. En un artículo publicado en The Atlantic se teme lo peor: “Probablemente terminará en una calamidad, con protestas domésticas y violencia, un colapso de las relaciones económicas internacionales, el bloqueo de las alianzas, y tal vez guerras nuevas, incluso con China”.

David Brooks, comentarista conservador de referencia, plantea la pregunta del millón de dólares: “¿Puede Donald Trump ser inducido a gobernar de una manera racional o va a dinamitar el planeta?”

Jordi Barbeta  –  Washington

La Vanguardia   –   Reflexión y Liberación

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