|Miércoles, Diciembre 13, 2017
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Misericordia entrañable con los pobres 

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“Hemos de luchar por que no se les cometan injusticias”

VER

El próximo domingo 19 de noviembre es la  Jornada Mundial de los Pobres, establecida por el Papa Francisco.   Nos ha pedido que demos a los pobres la real importancia que tienen en el corazón de Dios,  y  que  durante  esta semana demos signos de que en verdad nos importan.   Sin embargo, para muchísimas personas, esta invitación ha sido ignorada, o no se le ha dado el realce que merecería.   No falta quien la considere como otra ocurrencia populista del Papa.

Alienta,  con todo,  que  hay  muchas  personas  que  han  escuchado  esta palabra  y,  con  ocasión de  esta  Jornada,  o  en cualquier otra temporada, hacen  algo  o  mucho  por  los  pobres.   Por  ejemplo,  en  los  terremotos pasados,  fueron miles quienes  se  desprendieron  de  algo  y  pusieron  su corazón cercano a los que sufrieron. Nuestra Caritas Diocesana recibió casi 40 toneladas de víveres y otros enseres, que se llevaron a los damnificados de Chiapas y de Oaxaca;  además, recibimos más de 700 mil pesos,  que los enviamos a sus diócesis,  para lo que más necesitaran.

Conozco a alguien que,  inspirada por lo que  pide  el  Papa,  construyó  una cocina, sencilla, de madera, a una familia pobre, porque la que tenían ya se les estaba cayendo. Conozco a otra persona que, con cariño, se inclina para curar  el  pie  de  una  mujer  pobre,  infectada de pus.   Otra,  organizó  una comida para pobres que viven cerca de su casa.  Un empresario nos facilita, desde hace meses,  su bodega como albergue para migrantes.   Una familia nos cobra muy baja renta,  para que su casa  sirva  para  atender  migrantes que  pasan  entre  nosotros.   Muchas  personas  van  a  las  cárceles,  a  los hospitales,  a los asilos,  a llevar una palabra de aliento,  un alimento,  una medicina,  alguna  ayuda  material.   Hay  grupos  de  jóvenes  que  visitan ancianos en los asilos,  y  les llevan alegría,  música,  tamales  y  otras cosas. Hay  Ministros  y  Ministras  de  la  Comunión que  semanalmente  visitan  a enfermos  en  sus  casas  y  les  alimentan  con  la  Palabra  de  Dios  y  con la  Eucaristía.   También lo hacen personas de otras religiones.

Es verdad que hay  mucha gente  indiferente  y  egoísta,  encerrada  en  sus propios intereses  y  en su comodidad,  pero hay mucha  más  gente buena, que ha demostrado su  amor a  los  pobres,  sin  publicidad  y  sin  intereses electoreros.

PENSAR

El  papa  Francisco  escribió  en  su  mensaje  del  13  de  junio  pasado,  al respecto:  “Si realmente queremos  encontrar  a  Cristo,  es  necesario  que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía.   El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles. Son siempre actuales las palabras del santo Obispo Crisóstomo: «Si queréis honrar  el  cuerpo de Cristo,  no lo  despreciéis  cuando  está  desnudo;  no honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda,  mientras que fuera del  templo  descuidáis a ese  otro  Cristo  que  sufre  por  frío  y  desnudez». Estamos  llamados,  por  lo  tanto,  a  tender  la  mano  a  los  pobres,  a encontrarlos, a mirarlos  a  los  ojos,  a abrazarlos,  para  hacerles  sentir  el calor  del  amor  que  rompe  el  círculo  de  soledad.   Su  mano  extendida hacia  nosotros  es  también  una  llamada  a  salir  de  nuestras  certezas  y comodidades,  y  a  reconocer el valor que  tiene  la  pobrez a en  si  misma.

 Es mi deseo que las  comunidades  cristianas,   en  la  semana  anterior a la Jornada  Mundial de  los  Pobres,  que  este  año  será  el  19 de noviembre, Domingo XXXIII  del  Tiempo  Ordinario,  se  comprometan  a  organizar diversos momentos de encuentro  y  de amistad, de solidaridad   y de ayuda concreta.   Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifieste con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del universo, el domingo siguiente. En ese domingo, si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda,  acerquémonos a ellos:   será el momento propicio  para  encontrar  al  Dios  que  buscamos.   De  acuerdo  con  la enseñanza de la Escritura,  sentémoslos a nuestra mesa como invitados de honor;  podrán ser maestros que nos ayuden a  vivir  la  fe  de  manera más coherente”.

 ACTUAR

¿Conoces  a  algunos  que  son  más  pobres  que  tú?   Los  puedes  visitar, regalarles algo,  unos zapatos, ropa, invitarles a tomar algún alimento en tu casa, llevarles a una consulta con el médico,  pagarles la cita y comprarles su medicina, etc. Desde luego, hemos de luchar por que no se les cometan injusticias. Que en el mercado, en los juzgados, en las iglesias, en las calles, en las esquinas,  no se les desprecie,  sino que reciban un trato justo.   Pero ante todo,  tener entrañas de misericordia con los que sufren.

+ Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo de San Cristóbal de Las Casas

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