|Lunes, Enero 22, 2018
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Con Francisco podemos reconstruir la Iglesia… 

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CON FRANCISCO DE ASÍS, PODEMOS RECONSTRUIR LA IGLESIA, QUERIDA Y ANHELADA POR FRANCISCO DE ROMA

A pocos días de recibir a nuestro hermano el Papa Francisco en nuestro país, estamos ansiosos por vivir este acontecimiento eclesial. Ahora bien, son varias las reacciones que colorean esta visita papal: alegría, esperanza, contradicción, cuestionamiento e indiferencia. Pienso que todas las reacciones tienen en algún grado algo que revelarnos y enseñarnos, por lo que, quedarnos solo con lo positivo que provoca la visita del Santo Padre, puede enceguecernos con respecto a la realidad, con respecto al sentir del pueblo de Dios, con respecto al Sensus fidei. Por eso, debemos reconocer que en ambientes eclesiales y extraeclesiales ha resonado con fuerza la cantidad monetaria para financiar la visita, ha provocado ruido la lógica utilizada para organizar la visita papal, y ha producido contradicción la elección selectiva y excluyente de algunos sectores eclesiales para coordinar la visita.

Hace unas semanas atrás, en torno a la mesa, un grupo de frailes franciscanos conversábamos sobre la visita papal y el aporte de la intuición franciscana para nuestra iglesia de hoy, decidiendo en ese momento organizar una experiencia juvenil llamada “Letrán” para orar, celebrar y pensar nuestro ser iglesia joven desde la espiritualidad franciscana. Y esto porque pareciera que el pobrecillo de Asís, Francisco, siguiera gritando en tantos hermanos de nuestra iglesia, que anhelan otro modo de ser y hacer iglesia. Estos hermanos gritan: “el amor no es amado”… la sencillez y pobreza no es amada, los pobres no son amados, la fraternidad no es amada, etc. Digo lo anterior porque los pobres, los pueblos originarios, los migrantes y los hermanos que practican la piedad popular no pueden ser sólo en nuestro modo de construir iglesia, la carta de presentación, sino que deben comenzar a ser agentes pastorales vivos que construyen activamente iglesia.

Cuando hablo de “carta de presentación” me refiero a que lo importante en esta lógica esta en el producto que se quiere mostrar y vender. Es la lógica mercantil que, podríamos decir, naturalmente ha permeado las estructuras y criterios eclesiales. En esta lógica sabemos que siempre quedan afuera los más desfavorecidos. A mi parecer, pienso que sectores importantes de la iglesia construyen iglesia desde esta lógica, alejándonos de la gente, y provocando en ellos contradicción.

Por su parte, Francisco de Asís, tuvo dos lógicas que traspasaron su vida integralmente: la pobreza y la fraternidad. Con respecto a la pobreza, el abajamiento del Señor es contemplado en la humildad de Cristo en Belén, en la Eucaristía y en la cruz. Por tanto, Francisco de Asís desde este horizonte teológico, construye iglesia desde la periferia, identificándose con los leprosos desplazados de su tiempo, pues Cristo se ha identificado con los pequeños. Asimismo, uno de los gestos más elocuentes en la vida de Francisco, es el momento en que se despoja de los bienes de su padre en la plaza de Asís, y más tarde al escuchar el evangelio se desprende del cinturón de eremita que llevaba en su cintura. Con estos dos gestos, el hermano Francisco, renuncia a todo status social y religioso. Quiere vivir desplazado y anónimo, pero desde el evangelio totalmente elocuente. Francisco es el hombre que renunció a los privilegios, y esto lo hizo como respuesta al amor, pues para él la pobreza se hizo camino de bienaventuranza y libertad.

Con respecto a la fraternidad, Francisco al recibir a los hermanos en la naciente orden religiosa invitaba a todos a realizar el mismo gesto, esto es, renunciar a los bienes y dárselo a los pobres. Esto lo debían hacer letrados e iletrados, pobres y ricos. En otras palabras, Francisco propone una cierta nivelación, pues para él, todos son ante todo hermanos, no queriendo para la fraternidad títulos de superior, abad o prior, sino solo “hermano”. Esta propuesta la realiza en medio de una sociedad totalmente estratificada, en donde unos eran considerados y otros simplemente excluidos. De esta manera, la fraternidad para Francisco de Asís, es un modo concreto de construir iglesia, en donde cada persona (hermano o hermana) con su talento particular puede ayudar a edificar la iglesia perfecta querida por Jesús. En este estilo de ser y hacer iglesia no hay privilegiados y excluidos sino todos hermanos con diversidad de servicios.

Pienso que la intuición franciscana nos conmueve y desafía. Nos conmueve porque es el llamado que hemos recibido como franciscanos a vivir en la periferia y el anonimato, incluso eclesial. Por lo que, estamos llamados a renunciar al estatus social y religioso como camino evangélico. Pero también nos desafía porque sin pretender polemizar o criticar, este llamado es por sí mismo profecía evangélica, que al ser vivido anuncia a la iglesia y a toda la sociedad al Dios hecho pequeño que ha venido a “enaltecer a los humildes”. Esto debe llevar a la iglesia a una conversión personal y pastoral.

Papa Francisco, te damos fraternalmente la bienvenida a nuestro país, queremos ir a tu encuentro como lo hizo en 1209 Francisco de Asís al encontrarse con Inocencio III, para que también tú nos confirmes en la fe, y nos sigas animando en el camino de la minoridad, la fraternidad y la pobreza evangélica. Ayúdanos a reconstruir “una iglesia pobre y para los pobres”, según el querer que Dios ha puesto en tu corazón. 

Fray Luis Cisternas Aguirre, ofm.

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