|Martes, Junio 18, 2019
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¡Dios habla desde el Sur! 

PanoramicaOSORNO

La Comunidad de Laicos y Laicas de Osorno, tiene el agrado de invitar a usted, su comunidad amigos a participar del Tercer Encuentro Nacional de Laicos y Laicas a realizarse en la ciudad de Osorno el sábado 2 de junio de 2018, a partir de las 08:30 horas en el Liceo Industrial, ubicado en calle Guillermo Hollstein #125. Esperamos contar con su participación para que juntos sigamos construyendo Iglesia al estilo de Jesús.
“No podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hechos 4, 20).

Con esta invitación el Laicado de Osorno que ha librado una dura batalla por la verdad y la justicia en el caso de la imposición obispal en la Diócesis, nuevamente convoca a una Jornada de reflexión-acción ahora que todos -y el mundo entero- espera que el Obispo Juan Barros se removido y, en un breve plazo, llegue un nuevo Pastor a esa emblemática y ejemplar porción eclesiástica de Chile.

Pero ahora, en este tiempo tan especial –probationis-, desde el momento en que el Papa Francisco envía  su carta a los obispos de Chile y en uno de sus párrafos expresa: “El mismo más sentido y cordial agradecimiento lo debemos expresar como pastores a los que con honestidad, valentía y sentido de Iglesia solicitaron un encuentro con mis enviados y les mostraron las heridas de su alma. Mons. Scicluna y el Rev. Bertomeu me han referido cómo algunos obispos, sacerdotes, diáconos, laicos y laicas de Santiago y Osorno acudieron a la parroquia Holy Name de Nueva York o a la sede de Sotero Sanz, en Providencia, con una madurez, respeto y amabilidad que sobrecogían”.

Esta Carta, ya histórica y de alto impacto en todo el mundo, a veces da la impresión que no la han leído bien algunas jerarquías locales, digo esto, porque algunos prelados siguen pegados al poder, la intriga y lejanía al mandato del Evangelio, que es de sencillez, de misión y de estar –en serio- al lado de los más desfavorecidos y empobrecidos. Es decir, liberarse del pecado de la vanidad y de la tragedia del poder. A eso los está llamando, de todas las formas el Papa, con dolor y vergüenza, entre otras cosas. ¿Lo entenderán? No lo sabemos.

Por estas razones de fondo y porque conozco desde hace más tres años a la heroica Comunidad Laical de Osorno que durante este largo tiempo no cesó en su denuncia justa y praxis no violenta, de pedir la salida del Obispo impuesto en la Diócesis de Osorno, es que consideramos una Gracia esta nueva Jornada a la que están invitando con afecto cristiano. Como es la gente del Sur; mansedumbre en la palabra e inconmovibles cuando se trata de exigir sus derechos. Algunos príncipes de la Iglesia y otros se equivocaron con el Laicado de Osorno, simplemente, porque no conocen ni su temple a toda prueba ni el coraje de lucha que les caracteriza.

Buenos amigos en Roma nos ha preguntado cómo son estos Encuentros a los que han llamado los Laicos y Laicas de Osorno, les hemos dicho que son singulares, participativos, rodeados de Fe, canto  y alegría, rememorando lo que fueron las primeras Comunidades de Jesús que nada o muy poco tenían. Siempre con la convicción que le gritaron al mundo y al mismísimo Papa: “Un Obispo encubridor no puede ser Pastor”. Por estas razones y otras les hemos apoyado siempre en los malos y buenos momentos, nunca nos alejamos ni les pedimos que bajaran su justa petición de que se nombre un nuevo Obispo en esa “tierra de Misión” como la llamaba el venerado Obispo, don Francisco Valdés, pastor sencillo, cercano y de feliz memoria.

Ahí estaremos de nuevo este fin de semana, compartiendo, dialogando y celebrando la heroica gesta –larga e incomprendida por años- y que junto al testimonio profético de Cruz, Murillo y Hamilton nos han regalado enseñanzas y líneas de acción para que nunca más toleremos el abuso sexual, de poder, y de conciencia que practicó por décadas Karadima y que por estos crímenes arrastró a la Iglesia en Chile a un laberinto de mentiras e intrigas nunca vistas y de las cuales todavía no sale. El daño causado a la Iglesia-Pueblo de Dios y a este papado es todavía incalculable…

Con una Esperanza grande llegaremos a Osorno, con la certeza de que “habrá un nuevo Amanecer” y repetiremos las veces que sean necesarias, desde nuestra conciencia cristiana: “No podemos callar lo que hemos visto y oído”.

Jaime Escobar M.

Consejo Editorial de Revista “Reflexión y Liberación”.

LecturaJEenOSORNO

Ofrecemos a nuestros Lectores la Profética Declaración del Primer Encuentro de Laicas y Laicos de Osorno.

Encuentro Nacional de Laicas y Laicos de Chile – 2015

Los Cristianos de la Iglesia de Chile reunidos en el Primer Encuentro Nacional de Laicos realizado en la ciudad de Osorno el día 13 de Junio estamos unidos como Iglesia Pueblo de Dios y decididos a renovar los procesos de formación comunitaria que nos permitirán buscar caminos nuevos para enfrentar la grave crisis de credibilidad que posee la institucionalidad de la Iglesia en Chile.

Hemos constatado en este encuentro que existen diversos mecanismos y prácticas poco transparentes en la designación de nuevos obispos. Es claro que la imposición del Obispo Juan Barros en la Diócesis de Osorno ha producido escándalo, división y deserción entre no poca grey, tanto a nivel local como nacional.

Estamos convencidos de que el Obispo Juan Barros Madrid no cumple ni puede cumplir la condición de Pastor que tiene que unir y no dividir el rebaño. Es impresentable e imprudente la imposición de un Obispo por parte de la jerarquía de la Iglesia que fue incapaz de escuchar, acoger y responder a la comunidad de Osorno que le hizo saber, anticipadamente, su dolor y que se vio herida en su dignidad cuando la Iglesia está llamada a ser “experta en humanidad”.

Como lo expresa el Papa Francisco: “en ocasiones el pastor deberá caminar de tras del pueblo, para ayudar a los rezagados y sobretodo porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos” (EG 31). Y también “un pastor que es conciente de que su propio ministerio brota únicamente de la misericordia y del corazón de Dios nunca podrá asumir una actitud autoritaria, como si todos estuvieran a sus pies y la comunidad fuera de su propiedad, su reino personal” (Audiencia General 12-11-2014); según la recomendación que San Pablo hace a Timoteo: “Es necesario que (el obispo) goce de buena fama entre los no creyentes, para no exponerse a la maledicencia y a las redes del demonio.” (1 Tim. 3, 7) (cfr. CIC 378). Estamos convencidos que el obispo Barros no responde a esa figura de Buen Pastor (cfr. Jn 10. 10). Lo cual hace insostenible su gobernabilidad en la Diócesis de Osorno por la vinculación directa de su persona con el escándalo suscitado por el sacerdote Fernando Karadima.

Esta situación, creemos que no corresponde al Espíritu de Dios que animaba a Jesús en el Evangelio; “no será así entre ustedes” (Mc. 10, 43). Tal como lo ha explicitado el Magisterio Supremo: la Iglesia es como un sacramento (LG capítulo 1), puesto que el Sacramento es el Jesús visible que consta en el Evangelio.

La Iglesia es primero Pueblo de Dios (LG cap. 2), cuyo signo sacramental es el Bautismo. Los obispos están al servicio del pueblo de Dios. (LG cap. 3), donde son los laicos quienes constituyen la mayoría de ese pueblo (LG cap 4).

Así, sentimos que los laicos y laicas de Osorno, han dado un ejemplo en el sentido de ser Iglesia, tanto en la forma de organizarse como en el fondo de su denuncia profética. Como laicos de Chile nos sumamos a su justo reclamo y asumimos con fuerza la interpelación hecha por los mismos Obispos en las Orientaciones Pastorales: “Es bueno partir recordando una constatación fundamental: «Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros ordenados. Ha crecido la conciencia de la identidad y la misión del laico en la Iglesia» (34). Esto es claro en los principios, pero necesitamos concretizarlo mucho más en la vida cotidiana. Fortalecer la formación de los laicos, para que asuman cada vez más activa y responsablemente su tarea cristiana en el mundo y en la construcción de la comunidad cristiana. Tenemos que abrir espacios cada vez más amplios de participación para los laicos y laicas en la vida y misión de la Iglesia. Esto supone superar una mentalidad clericalista, tanto de parte del clero como de los propios laicos. Un fortalecimiento del laicado conlleva necesariamente una mejor comprensión de la misión propia de los presbíteros; una mejor comprensión de su condición de «pastores con olor a oveja», que saben hacerse cercanos a la oveja descarriada y alegrarse por su retorno (OOPP 2014-2020, n.°27c).

Como consecuencia de lo anterior, nos sumamos al sabio consejo fraterno  de Mons. Juan Luis Ysern al Obispo Juan Barros: “Pienso que el día en el que el Papa se dé cuenta de esto va a sufrir él y de una forma u otra va a sentir la necesidad de liberarte de Osorno y pedirte la renuncia. Como pienso esto encuentro que sería mucho mejor presentar la renuncia.” (Carta del 31 de mayo).

Osorno, 14 de junio de 2015

(Publicado en Revista “Reflexión y Liberación” n° 106 –  Agosto de 2015 / pp 34 y 35).

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