|Miércoles, Agosto 15, 2018
You are here: Home » Temas de Sociedad » ¡Dios Mío!

¡Dios Mío! 

Gale58af51a208a71_23022017_618pm

En la Iglesia, siguen las condenas por” abusos” sexuales, en la calle  unas manifestaciones feministas gritan  “abortos  libres”…

                Caen nuevos  abusadores, se allanan dependencias episcopales para completar informaciones, los parlamentarios  abren la necesidad de levantar las prescripciones de los abusos de menores y los encubrimientos porque estiman que la sociedad necesita saber de las corrupciones institucionales  y que los  pervertidos no pueden seguir corriendo en  la calle.

En paralelo, la TV comenta las violencias que  se suscitaron en contra de las partidistas del “aborto libre” y el gobierno se aprovecha de las circunstancias para recordar su tolerancia cero contra los desbordes callejeros.

Frente a  todo esto, es comprensible que reine confusión y malestar  en la ciudadanía.  Por esto vale la pena que cristianos y otros reflexionemos a estas contradicciones existenciales.

La última revista Cosas publica una foto de los tres valientes victimas que empezaron a denunciar los abusos de Karadima y Cía.  Junto con  los encubrimientos de la Institución eclesial, abajo titula en letra grande “Dios mío”.   Esta exclamación es muy bien escogida y llama la atención porque  insinúa que para mucha gente Dios está cuestionado en  todo esto. En el artículo  se hace poca referencia  a Él. Sin embargo, a los ojos de muchos cristianos esos abusadores y encubridores,  si no son de lo todo enfermos  son grandes “pecadores”,  han  perdido la buena fe, están  equivocados, son engañadores respecto a Dios.  Hay que proteger los niños y jóvenes de las perversiones  sexuales pero también hay que denunciar sus religiosidades falsas.  Hay malentendidos en sus creencias y particularmente en la moral sexual católica que predican y no solamente no practican  sino que se permiten  macabras licencias.

Desde décadas, se está rezando  a Dios por vocaciones sacerdotales y religiosas. Frente a los resultados, no hay que pedir cuenta a Dios pero  sí a los teólogos y a los obispos ¿No es tiempo de aclarar las cosas esas? Los responsables del abandono pastoral de masas y  de las viciosas vocaciones  sacerdotales y religiosas deben ser denunciados y marginados  para después reorganizar la Iglesia. Demasiado fácilmente se  espera todo del Papa pero, cuidado, maliciosamente la diplomacia vaticana puede  seguir adelante  reconstruyendo todo despacito  y de la misma manera: de arriba hacia abajo. Falta promover estrategias  laicales radicales.  Se espera que surjan en las comunidades más  inquietudes de cambios. Se espera también escuchar los administradores diocesanos recién nombrados proyectarse en esta dirección. A futuro, habrá que pedir a Dios vocaciones laicales.

El drama que vive la Iglesia católica chilena impacta la sociedad civil. Su prestigio se pierde y poco a poco se encuentra  al mismo nivel de los demás credos. Culpa de los jerarcas de la Iglesia, culpa de los teólogos que no supieron evolucionar con su tiempo, culpa de los políticos que no supieron legislar para modernizar un  mejor consenso ético para la sociedad.  La política es principalmente una tarea laical. Es laborioso referirse al evangelio en los asuntos del mundo pero  la población necesita de hombres y mujeres capaces de enfrentar las contradicciones que emergen en nuestra modernidad. Las ideas y las religiones pueden dividir a los ciudadanos  pero los que buscan el Espíritu de Jesucristo podrán  guiar a los demás por caminos de cohesión y de superación humana.

Tomando ahora el tema del “aborto libre” busquemos aclarar la controversia que existe al respecto. 

El movimiento feminista tiene toda la razón de  promover la emancipación femenina, salimos de siglos de machismo y de machismo religioso en particular. Es una buena nueva para todas las mujeres del mundo que las cosas cambien. Hay que celebrar las manifestaciones feministas porque abrieron el camino para las demandas de otras condiciones humanas postergadas (homosexuales, inválidos.). La problemática en juego es que las mujeres de hoy, menos motivadas que antes por la sobrevivencia de la especie con sus maternidades, para su realización, buscan  compartir las demás actividades  humanas a la par con los hombres.

Encontraron muchas resistencias para su emancipación en las leyes civiles y en las religiones. Poco a poco conquistaron  sus derechos  al voto, a la educación, al divorcio… siguen  buscando  la igualdad salarial y en  la previsión social… Su lucha ayuda a destapar las  explotaciones sexuales, violaciones, pederastias,  abusos de poder. Los escándalos de la Iglesia católica y de muchos ámbitos de poder están  obligando a las leyes  y a la Justicia a ponerse al día en la materia. Es en este contexto que debemos entender esta manifestación  feminista a favor  del “aborto libre”.

Entre parlamentarios, se había logrado un consenso ético de despenalización de los abortos por tres causales  y a la vez una normativa sanitaria para evitar peligrosas  operaciones clandestinas. No es extraño que el movimiento feminista escogiera el lema del “aborto libre” para su nueva movilización.  Las sensibilidades han cambiado en la sociedad, se  han postergado las preocupaciones sociales y humanitarias  para céntralas en la búsqueda de una mayor  libertad individual para facilitar  las  realizaciones personales. Hay mucha confusión  en esta demanda.

Primero, aclaremos que las leyes, con el consenso ético democrático, norman y sancionan para ordenar la sociedad, las leyes no definen ni establecen la moralidad. Las manifestantes exigen autodeterminación personal en cuanto a los embarazos. Esta “libertad” que demandan no es un “derecho humano” porque no se refiere a una necesidad básica y universal sino a una autogestión particular.  Aquí además, se confunde lo legal con la moral. Hablando del Aborto, es difícil creer que las manifestantes reivindican poder abortar a los seis meses de gestación. El aborto siempre será considerado un crimen, solamente se puede decidir de no sancionarlo en circunstancias especiales y dentro de límites precisos. De la misma manera la eutanasia será siempre suicidio, un acto antinatural que sólo se le podrá considerarlo  factible en circunstancias muy especiales.

Hablando de moral natural se puede decir que sería aberrante que alguna población llegue al consenso de perder el respecto del surgimiento de la vida humana abandonándolo a los antojos individuales. Dejarse generalizar en la humanidad  la facilidad de los abortos  sería como perder la importancia de la Vida humana. Sería una injuria a las innombrables madres que en el pasado se sacrificaron para  asegurar la sobrevivencia humana. El aborto libre es un absurdo. Sólo la(o)s que no ven más allá de su ombligo pueden imaginar posible tal licencia humana.

Se debe tomar en cuenta la ciencia y sus descubrimientos para estimar cuando se inicia una vida humana. El tema no es simple y las reflexiones que hicieron los legistas y los médicos no llegan a un consenso definitivo. A cualquiera etapa del desarrollo del embrión, se debe reconocer que esto que está vivo es algo “humano”, otra cosa es determinar cuándo es un ente con derechos propios y cuando llega a ser un ser personal…No olvidemos que  perder el respecto por lo humano es perder el respecto para sí mismo.

Las filosofías modernas y las ciencias humanas ayudan  a entender mejor la vida pero no hay mejor que nuestra  fe cristiana para aportar una óptima sensibilidad para esta reflexión. Aún que algunas creencias del pasado simplificaron demasiado las cosas en cuanto a explicar  al surgimiento de la vida humana en la tierra, se puede decir que es el amor de Dios que da sentido a la existencia humana (y a toda existencia). Puede existir una evolución “espontanea” y un desarrollo de la humanidad  en que los seres humanos  asumen poco a poco su existencia (no sin muchos yerros)  y  en que buscan proyectarse  de generaciones en generaciones  El garante del futuro de la humanidad, el Salvador de las  desviaciones humanas es Dios. Esta convicción nos da otra perspectiva para nuestra libertad. Compartir esta fe o sea evangelizar es dar a conocer Quien puede guiarnos en nuestra existencia humana. Si alguien no conoce a Jesucristo, Dios que se hizo hombre,  es fácil que se engañe y se confunda delante todas las contradicciones de la vida.

Es bueno recordar el papel que juega la fe en nuestra vida, ver la proyección que tiene la fe de todos los cristianos  frente a todas las aberraciones humanas en la historia humana. Es bueno recordar  la importancia de reconstruir  en cada generación la  comunidad cristiana.

Después de sufrir por la corrupción de la Institución Eclesial y de rezar : “Padre Nuestro, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo… perdónanos nuestros pecados…” volvamos tomar el mango de nuestra fe pues como dice el dicho : “A Dios rogando y con el mango dando”… para levantar la Iglesia.

Paul Buchet

Consejo Editorial de Revista “Reflexión y Liberación”

 

Related posts: