|Viernes, Diciembre 14, 2018
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Cumbre anti-abusos en Roma 

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Dos cardenales, un arzobispo y el padre jesuita experto en protección infantil. El Papa Francisco indicó los nombres de los miembros del comité que organizará el encuentro “La protección de los menores en la Iglesia”. Este encuentro se llevará a cabo en el Vaticano del 21 al 24 de febrero de 2019. 

Forman parte de la comisión el cardenal Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago (Estados Unidos), quien hospedará en su diócesis el encuentro de oración con los ejercicios espirituales al que han sido invitados todos los obispos estadounidenses; el cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Bombay y presidente de la Conferencia Episcopal de la India; monseñor Charles Scicluna, arzobispo de Malta y secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Trabajará con ellos el jesuita Hans Zollner, presidente del Centro para la Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregorianay miembro de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores. El Papa indicó que Zollner será el referente del comité.

En la cumbre de febrero, convocada para afrontar el escándalo de los abusos sexuales contra menores y para discutir sobre las líneas guía comunes para los obispos, estará presente el Papa Francisco, y participarán los líderes de las Iglesias católicas orientales, los Superiores de la Secretaría de Estado, los prefectos de las Congregaciones para la Doctrina de la Fe, para las Iglesias Orientales, para los Obispos, para la Evangelización de los pueblos, para el Clero, para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y del Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, así como los presidentes de las Conferencias Episcopales y los representantes de la Unión de Superiores Generales y de la Unión Internacional de las Superioras Generales.

Según informó la Santa Sede, serán involucradas en el trabajo para preparar el encuentro Gabriella Gambino, subsecretaria para la sección vida, y Linda Ghisoni, subsecretaria para la Sección de fieles laicos, del Dicasterio para los laicos, la familia y la vida.

También las víctimas estará representadas de esta manera durante las sesiones de trabajo preparatorio. «El encuentro de febrero no tiene antecedentes —comentó Greg Burke, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede— y demuestra que el Papa Francisco ha convertido la protección de los menores en una prioridad fundamental para la Iglesia».

«Se trata de mantener al seguro de la violencia a los niños en todo el munto. El Papa Francisco quiere que los responsables de la Iglesia sean plenamente conscientes del impacto devastador que el abuso por parte del clero tiene en las víctimas».

«El encuentro, en principio, ha sido concebido para los obispos, que tienen una gran responsabilidad frente a este grave problema. Pero los hombres y las mujeres laicos expertos en el campo de los abusos —concluyó el vocero vaticano— darán su aportación y podrán ayudar a afrontar principalmente qué es lo que se debe hacer para garantizar la transparencia y la responsabilidad».

Tras la difusión de esta noticia, el sitio Vatican News publicó en línea una entrevista con el padre Zollner, referente del comité. «Hay que preparar cada cosa. Y para preparar bien las cosas se necesita a alguien que cargue este peso sobre los hombros. El encuentro de febrero es una cita importate, muy importante para la Iglesia. Es necesario prepararlo bien, involucrando inmediatamente a todas las Conferencias Episcopales. Hay que compartir inmediatamente las informaciones, las reflexiones, el espíritu de oración y de penitencia y las propuestas de nuevas acciones concretas».

«Una buena organización del encuentro —añadió— ayudará a mantener unidos el análisis, la consciencia, la vergüenza, el arrepentimiento, la oración y el discernimiento sobre las acciones que hay que emprender y sobre las decisiones que hay que asumir en la justicia y en la verdad. También por esto son importantes las consultaciones que tendremos con las víctimas, con grupos de expertos, con laicos, con hombres y mujeres de cultura».

Concretamente, continuó Zollner, el comité se ocupará de la preparación del encuentro de febrero de 2019 «tanto en términos logísticos como de contenido, según las indicaciones del Santo Padre. Por lo tanto, enviaremos un cuestionario a los que serán invitados. Es importante tener compartir las experiencias, las dificultades, así como las posibles soluciones para afrontar este terrible escándalo. Creemos que, incluso esta manera de proceder, expresa la dimensión de la sinodalidad tantas veces evocada por el Papa Francisco».

«Nos damos cuenta de que las expectativas son elevadas y es comprensible que sea de esta manera, teniendo en cuenta la gravedad de un escándalo que ha sorprendido y herido a tantísimas personas, creyentes y no, en tantos países… La Santa Sede lo ha insistido claramente: “Tanto los abusos como su encubrimiento ya no pueden ser tolerados, y un trato especial para los obispos que los han cometido o los han encubierto representa, de hecho, una forma de clericalismo nunca más aceptable».

Zollner recordó que la tutela de los menores «es una prioridad fundamental para la Iglesia, para su misma misión y no solo para su credibilidad. Por ello pretende que la confrontación entre los presidentes de los episcopados y los demás que participarán en el encuentro sea libre, no condicionada, animada por la oración y por ese espíritu de parresía que le es tan importante».

El referente del comité concluyó: «Si el Papa convocó a los presidentes de las Conferencias episcopales es precisamente para insistir en el valor que tiene para él la comunión apostólica entre el obispo de Roma y sus hermanos en el episcopado. El Santo padre está convencido de que la plaga, el “sacrilegio”, como lo ha llamado varias veces, de los abusos es un problema que no afecta solo a un país ni, por supuesto, solo a los países occidentales. Afecta a todos los países. No solo tiene que ver con la Iglesia, sino con las realidades más dispares: la escuela, el deporte, la familia. Que exige una respuesta firme y universal, en las especificidades de los contextos y de las culturas. Que nos pone, como creyentes, frente al misterio del mal y a la necesidad de combatirlo hasta el fondo». 

Andrea Tornielli   –   Ciudad del Vaticano

Vatican Insider   –   Reflexión y Liberación

 

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