|Jueves, Julio 18, 2019
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Cristianismo Patriarcal 

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En la última manifestación feminista en Temuco promovieron un  ordenamiento de la marcha que merece una reflexión. Un panfleto  avisaba del grupo “separatista”  que encabezaba la marcha  que debía preceder  las organizaciones sociales y al final los partidos políticos.

Las feministas “liberales” promueven la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres en las leyes, la libertad sexual. Reclaman al Estado para el cuidado de los niños, su bienestar, salud, salarios. Buscan aliados con hombres conscientes de su discriminación.….

Las feministas “separatistas”, ellas  pretenden un cambio de sociedad más radical. Estiman que las diferencias sexuales  hombres- mujeres son  clasistas. Denuncian las violencias sexuales y toda la cultura ambiental de Poder. Están abiertas y aún propensas al lesbianismo, incluyen los  transgénicos, están a favor del aborto, de la reproducción humana artificial… Quieren una sociedad no jerárquica. Prefieren acciones de grupos chicos sin mando establecido pero en redes. Pueden ser  anarquistas pacifistas, socialistas, ecológicas. Su bandera principal de lucha es contra el “Patriarcado”, esa cultura secular de poder machista.  No quieren incluir a los hombres en sus luchas, separatistas, buscan su propia liberación personal.

Se entiende que las feministas radicales consideran a la religión como su mayor problema. La figura patriarcal de Dios y sobretodo los sistemas religiosos que someten las poblaciones son los adversarios que deben derrocar culturalmente.

“Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra…como lo confesamos los cristianos en el Credo “da a primera vista una concepción de Dios bastante  “machista” y “patriarcal”, hay que reconocerlo. Pero Dios no es varón ni mujer. Lo pintaron siempre varonil y muchas veces “patriarca”. También a veces lo creyeron de esta manera y esta imagen se impone en los inconscientes de muchos creyentes. El dicho se averigua: ‘Dios creó al hombre a su imagen y semejanza’ pero el hombre le devolvió con creces. Mauricio Bellet señala que existe una perversión constante de Dios en las religiones cuando se atribuye a Dios rasgos humanos sexuales, de temperamento, de violencia…El ejemplo típico está en el Antiguo Testamento que por más esfuerzo que se hizo de espiritualizar a Dios, se cayó en disfrazar humanamente a Dios. Dios le dio su nombre a Moisés, que lo llamaran “YaHVeH ”( Soy quien soy), este nombre enigmático se escribía pero no se pronunciaba nunca por respeto, se leía pronunciando el termino :  “Adonai” vale decir “mi señor”!!!, devolviendo así a Dios una imagen señorial inspirada de los potentados humanos. Cristo enseñó a dirigirse a Dios llamándolo “abba” que significa  “papá” en el dialecto arameo de Jesús pero  también le volvimos fácilmente a Dios el carácter autoritario en nuestro “Padre nuestro”.   Dios quiera que le quitemos toda crueldad a nuestra percepción de Dios en todos los “Señor ten piedad”, “escúchanos”. Inspirado por Jesús del evangelio podemos devolverá Dios rasgos femeninos de ternura maternal, de providencia, de complacencia, de amor sin necesidad de compensar esa imagen equivocada con cultos a santos como intermediarios imaginando  a Dios lejano.  Dios se hizo hombre, asumió nuestra condición humana. Jesús es varón pero extraordinariamente humano porque desde su propia condición abre el camino para que todos los humanos puedan  lograr superar las contradicciones de su vida. Dios es Espíritu que  puede inspirar en los hombres un amor divino y hacerlo hijos de Dios.

El imaginario de un dios perverso resurgirá constantemente en la historia. Primitivamente lo podemos ver con San Pablo que lucha contra el Dios justiciero del legalismo judía. Después la teología influenciada por la filosofía griego  se arrinconará en las ideas de un ser Supremo todopoderoso, hacedor, mandamás…. No fue solamente perversiones mentales sino que con la entrada del cristianismo en el Imperio romano, la Iglesia  buscó su cohesión  adoptando estructuras imperiales, patriarcales . La imagen desfigurada de un Dios que recompensa los buenos  y castiga los malos, un Dios en el cielo y un infierno por abajo. La imagen falsa de Dios dividió y complicó la cristiandad. Dios dejó de ser terapeuta, libertador, salvador.

En estas perspectivas, es comprensible que  las feministas  se lancen en  contra del cristianismo patriarcal y de todas las religiones. Pero les hace un fiero servicio a las Iglesias de derrumbar primero el poder de la aristocracia clerical de la Iglesia católica y sobretodo quitarle la máscara perversa que muchos que diciéndose creyentes le han puesta a Dios.

Se puede criticar  las movidas de las separatistas feministas. Sus eslóganes simples son atractivos pero contradictorios. Si, por ejemplo, llegan hasta rechazar todo poder organizado, igual el poder sigue también un  verbo para los grandes problemas de nuestra sociedad. Sus ambiciosas metas de un cambio cultural radical desafían el tiempo, fueron  siglos del machismo. Las contradicciones  que denuncian en la sociedad las encontrarán  fatalmente entre ellas mismas. La problemática económica  que parecen olvidar incide en la cultura existente y no se ve cómo reducirán las desigualdades sociales. Se las ven tan implicadas como los hombres en la finanza globalizada, el consumismo, la idea del Progreso imparable, el derroche, la contaminación…

 Impresionantes los movimientos feministas de por el mundo, aportarán sin duda lo suyo en la evolución de la sociedad. Es de esperar que las cristianas laicas empiecen a jugar un rol enérgico en la Iglesia para devolver a Dios su verdad de Salvador,  liberador en definitiva de amor. Dios no hace diferencia entre hombres y mujeres pero sí que  su unión es su auténtica imagen.  

Paul Buchet  –   Temuco 

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