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Indecente “guerra civil católica” que degrada a Cristo y su Iglesia 

Papa 26 maggio

Esta no es la Iglesia de Cristo. Este no es el evangelio. Este no es el Magisterio de Francisco

 Con el perdón de una pequeña introducción personal. Soy viejo y mi fecha de partida está cerca. Soy un católico que desde siempre y en  conciencia he tratado de vivir la fe como adulto, honesta y madura, lejos de los peligros del clericalismo y el laicismo. Mis únicos contactos, siempre han sido la parroquia, el párroco, el confesor y mi obispo. Nunca me he unido a  un grupo dentro de la Iglesia a pesar de ofertas y guiños. Siempre he tenido el horizonte último y perdurable como la ley suprema y perfecta, Cristo. Y con este espíritu humilde, trabajé 40 años en el Vaticano al servicio de tres Papas. Últimamente he creado y dirigido durante 13 años, teniendo en cuenta que es necesario para la Iglesia, este blog y los frutos han demostrado que fue una decisión buena y acertada.

El horror del momento

La Iglesia está en crisis y, ciertamente, no a causa del magisterio de Francisco. De hecho, él, sus trabajos y dolores merecen apoyo en estos momentos difíciles, porque está desgarrado por tantos problemas graves. Basta recordar la tragedia de la pedofilia clerical. Además de un buen número de cuestiones pendientes en la vida de la Iglesia, ahora se ha puesto de manifiesto de manera tan dramática y sensacional, una especie de guerra civil, en particular en la “corte papal” (patio convertido) donde todo el mundo está en contra de todos y donde el arma son los ataques personales (estrictamente amplificados a través de redes sociales), y no por razones, ni por el contenido. En el juego de la destrucción  participan  muchos: ilustres asesores del Papa, también sacerdotes, teólogos, académicos, periodistas, profesionales y aduladores chismosos por conveniencia. Su último cometido en que se midieron fue en el centro de la disputa Scaraffia-Monda, utilizando un lenguaje vil y con insultos de un grupo en contra del otro.

Es un espectáculo indecente, no evangélico y no cristiano.

El resultado es espectacular: hacer crecer el ejército de los católicos que se van a casa en silencio, sorprendidos, con los ojos llenos de lágrimas, devastados. Los guerreros del patio papal, mientras tanto se organizan para mañana, un día más de lo que creen sentirse satisfechos por la hazaña.

Bandas

Mientras tanto, las bandas dentro de la Iglesia, las cadenas, los grupos de presión y tráfico de influencias, continúan sin inmutarse por sus escasas incursiones utilizando el carisma y la persona del Papa, cubriéndose con la sombra de la cúpula. Trabajan para contratar personal y partidarios que primero serán leales al líder o gurú del grupo y luego, con el tiempo, tal vez incluso al Papa.

Ahora, desde nuestra posición pequeña e irrelevante blogger, queremos gritar: ¡Basta!

Esta no es la Iglesia de Cristo.

Este no es el evangelio.

Este no es el Magisterio de Francisco.

Contra las bandas de oficina que asientan el papado para hacer su negocio, los laicos deben elevar sus voces, fuertes e indignados, sostenidos por la oración intensa.

Señor, por favor, quédate con nosotros, que la noche … 

Se sabe que esta crisis de credibilidad y coherencia, dice Francisco, no tiene nada que ver con millones de católicos, hombres y mujeres, cardenales, obispos, sacerdotes, laicos, monjas, incluso los niños que como Giovanni,  en silencio -desconocidos y no cortesanos-  trabajan para su reino.

Señor, esta es su Iglesia, ésta es la Iglesia de San Francisco.

Luis Badilla  –  Director de Il Sismografo

Ciudad del Vaticano

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