|Sábado, Octubre 19, 2019
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“Tú eres ese Hombre” 

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Siguen mortificándonos   nuevas denuncias de abusos clericales.

Que la Iglesia oficial publique esas denuncias  y su voluntad de investigar y enjuiciar, es lo menos que se puede esperar. Sería preferible que esas denuncias se planteen en los tribunales de justicia civiles porque son los que pueden  preservar  mejor el  orden social. Una determinada institucionalidad religiosa  peca siempre de  parcialidad.

Los abusos sexuales, las violaciones, la pedofilia…son problemas sociales  que un  cierto tipo de cultura o instituciones pueden  crear.  Más allá de  sancionar los delincuentes, resguardarse  de los enfermos mentales, asistir las víctimas,  la sociedad esta desafiada a tomar medidas preventivas para  evitar las derivas culturales en relación al sexo y al poder.

Cada uno puede reaccionar  a su manera frente a las denuncias. Sin duda  que existen muchas personas  heridas por estos escándalos. No se puede olvidar todas estas víctimas colaterales. Algunos, no  alcanzamos a creer las acusaciones  que surgen. Otros nos  escandalizamos.  Otros,  exigimos  sanciones y  medidas inmediatas. Otros también,  perdimos la fe, la confianza…

Por cualquieras de nuestras reacciones  espontaneas al respecto, el Evangelio  nos puede sorprender.

La primera invitación es  leer en  Lucas 6, 41-42 : “Saca primero  la viga de tu ojo, y entonces podrás  ver para sacar la brizna  que hay en el ojo de tu hermano”.

Es a nuestra sociedad y a la cristiandad en general que Jesús dirige esta palabra. No  quiere minimizar  el mal del nadie  sino  devolvernos  las verdaderas perspectivas  del mal que escandaliza.   Al individualizar demasiado  los delitos y los culpables,  no vemos  el real tamaño del problema  eclesial y  social y que revelan.

Vivimos una sociedad  que se erotiza al extremo, la sensualidad esta exacerbada  y no se ven  atajos a los excesos. No se trata de ponerse  demasiado recatados, escrupulosos o  represivos en la materia  pero sí es necesario primero asumir que nuestras las generaciones anteriores son responsables de  la situación que existe. Después hagámonos responsables, nosotros los cristianos para   hablar  mucho más de la problemática sexual, es urgente  lograr una educación abierta, influir personalmente en  nuestro entorno con actitud y postura novedosa,  es de llegar a adecuar  leyes oportunas y eficaces…Es una tarea  para todos los cristianos y todos  los humanistas.

Otro texto simpático del Antiguo Testamento merece  ser  recordado. (2Samuel 12, 1-15)  El profeta Natán le  viene a contar a David  la historia de un pobre que  tenía  una  pequeña oveja  muy querida  pero un rico se apoderó de ella para matarla y agasajar con ella a un invitado suyo. David  declaró que ese rico  merecía  la muerte pero el profeta le dijo “Tu eres ese hombre “,   tu mandaste matar en la batalla tu general para apoderarte de su mujer!!!”

A pesar de todo David  es un gran Rey, el  “Padre de la Patria” para los Israelitas. Es  de su descendencia que  nació Jesús  el Mesías.   Es atroz lo que hizo David, es  de lo más inhumano que hay  pero,  a pesar de todo, su maldad se inscribe en la historia de la salvación.

A nosotros, este texto  escrito  más de 2500 atrás nos hace  colocar todo lo que está pasando con estos abusos en la perspectiva histórica  de la salvación. Las denuncias de los abusos  son “proféticas” no solamente porque resguardan la moral sino porque  nos  invitan a  descubrir  cómo Dios quiere  salvarnos, salvar nuestra humanidad  a través de estas macabras historias, demasiadas reales, ellas.

Podemos esperar que la Iglesia institucional  pague  caro por sus descuidos y sus encubrimientos. Podemos  exigirle  que  cambie sus  estructuras  viciosas, que, en ella,  vuelva  una sensibilidad particular por los niños, las mujeres, los pobres. Pero esta  tarea  es principalmente de los laico(a)s porque no se puede confiar que los que no vieron los problemas , sean, ahora, los que  los pueden solucionar .  Más allá de cambios institucionales, las comunidades cristianas  son las que pueden  reconstruir una  cristiandad creativa para iluminar el camino de la  humanidad con  sensibilidades  afectivas y sexuales   “inspiradas” por  Dios.

Insistentemente: “Venga a nosotros tu Reino”.

Paul Buchet

 

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