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Volver a la fuente del Evangelio junto al Papa Francisco 

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El Cardenal Jorge Bergoglio  al asumir el pontificado como Francisco marcò un camino claro y contundente: volver a las fuentes del Evangelio,  Con esa convicción y en plena humildad nos pide “oren por mí” porque al asumir la responsabilidad de ser el sucesor de Pedro se impone, como constructor de puentes, el desafío y la necesidad de restablecer el diálogo –como herramienta esencial- dentro y fuera de la Iglesia para alcanzar la unidad en la diversidad.

La iglesia en el mundo camina entre luces y sombras, entre angustias y esperanzas (GS.1), muchos hermanos y hermanas asumieron el camino de la Cruz y dieron sus vidas para dar vida siguiendo a Jesús. Sabemos que está sometida a conflictos e intereses de todo tipo. Políticos, sociales y económicos de grupos de poder que se encuentran  dentro y fuera del Vaticano. Esos sectores, que no están dispuestos a perder sus privilegios ni espacios de poder, son los que, en estos tiempos, desarrollan una intensa campaña contra el Papa Francisco.

La abdicación del Benedicto XVI –Papa Emérito- puso en evidencia que las estructuras y conflictos actuales de la  Iglesia se tornaban inmanejables. Frente a esa situación el Papa Francisco enfrentó las dificultades en procura de resolver las muchas problemáticas conflictivas  de la Iglesia en la actualidad.

  • El Papa Francisco asume la responsabilidad con firmeza pero también con dolor, frente al encubrimiento de delitos aberrantes como la pedofilia por sectores del clero, que fueron silenciados por complicidades,miedos o cobardíaa través de los tiempos y losenfrenta y busca la Verdad y la Justicia.
  • Frente a una Iglesia preocupada por sus estructuras a través de los tiempos Francisco nos invita incansablemente a despertar a la espiritualidad y el compromiso junto a los pobres y con los pobres para fortalecer el caminar de la Iglesia como pueblo de Dios.
  • Frente al neoliberalismo, la cultura del descarte, el estancamiento social y el conformismo, Francisco no predica la resignación. Marca caminos de transformación espiritual, en lo social, cultural y político, a la luz del Evangelio.
  • Frente a los grandes intereses económicos y políticos de gobiernos y empresas que niegan el cambio climático e insensiblemente ponen en riesgo el planeta y la vida Franciscoresponde con la Encíclica Laudato Sí, con la que reclama y despierta a la responsabilidad de restablecer el equilibrio de la Obra de la Creación, de la Casa Común, para comprometernos con las necesidades de la humanidad y el respeto a la Madre Tierra, para que los pueblos asuman el deber de cuidarla y protegerla.
  • Francisco también alza su voz frente a la violencia social y estructural que viven muchos pueblos condenados al hambre, a la marginalidad y a la Denuncia las guerras, las divisiones y los muros que levantan los poderosos que dividen a los pueblos. Llama a los gobernantes para que abran sus corazones, para que desarmen sus mentes armadas en procura de la solidaridad para construir juntos la “Cultura del Encuentro”.
  • Frente al drama de los deslazados, de los pueblos que tienen que huir de sus tierras arrasadas por los conflictos armados, por el hambre y por la desesperación, el Papa Francisco reclama que los países ricos reciban a los millones de refugiados que, con esperanza, procuran alcanzar nuevos horizontes para mejorar su calidad de vida. Llleva su apoyo solidario a los refugiados en la Isla de Lampedusa, en Italia y a la Isla de Lesbos, en Grecia. Reclama una solución humanitaria y exige que el Mar Mediterráneo deje de ser una fosa común para millones de desplazados.
  • Frente al flagelo de las guerras y el armamentismo, convoca a las grandes potencias a poner fin a las armas nucleares, a todo tipo de armamento, para iniciar diálogos y negociaciones en procura de acuerdos constructores de la Paz.
  • Frente a múltiples divisiones por cuestiones religiosas abre sus brazos y su corazón para impulsar un enriquecedor diálogo interreligioso unidos en la diversidad.
  • Frente a la desesperanza que provoca la situación mundial, convoca a los jóvenes a “hacer lío” para ser protagonistas de sus propias vidas, de la cultura del encuentro y constructores de sus propias historias.
  • Frente a los desarrollos y a las plataformas tecnológicas el Papa Francisco nos exhorta a decidir por una “Internet de la indiferencia o una Internet de la solidaridad” y, en ese contexto, porque “Dios no es indiferente”, porque a “Dios le importa la humanidad” y, porque “Dios no la abandona”, exhorta a asumir que “somos miembros unos de otros” (Ef 4,25). Desde ese lugar, propone comprender que “la social networkcommuity no es automáticamente sinónimo de comunidad” e impulsa a evitar que “lo que debería ser una ventana abierta al mundo (la comunidad en red) se convierta en una escaparate en el que exhibir el propio narcisismo”.
  • Muchos otros caminos abre el Papa Francisco en su incesante peregrinar por la Vida y la Paz en el mundo, guiado por la fuerza del Evangelio.
  • El Papa San Juan XXIII, cuando convocó al Concilio Vaticano II, sostuvo que la Iglesia tenía que abrir las puertas y ventanas para que entre la luz y así sacudir el polvo de tantos siglos. Es necesario en nuestros días traer esas mismas palabras a la memoria para que nos iluminen el presente.
  • De la presencia y fuerza renovadora iluminada por el Espíritu Santo surge, al finalizar Concilio Vaticano II, el Pacto de las Catacumbas, convocado por un grupo de Obispos que abren sus mentes y espíritu a un nuevo amanecer de la fe y su compromiso junto a los más pobres y los pueblos que marca el camino de renovación de la Iglesia.
  • Hoy nos preocupa los que conspiran contra el Papa Francisco. Esos grupos de conspiradores han guardado silencio cómplice frente a las injusticias y violaciones de los derechos humanos y de los pueblos, dentro y fuera de la Iglesia. Olvidan que el Evangelio nos convoca a seguir las enseñanzas y la vida de Jesús, en el caminar y  encuentro de la gran familia humana y construir la Paz.
  • Inexplicablemente, desoyen la invitación del Pontífice que –en la línea del Concilio Vaticano II- propone caminar juntos para discernir los signos de los tiempos en una experiencia de Iglesia Sinodal con el objetivo concreto de encontrar y encontrarnos con la voluntad de Dios.

Con esta sólida argumentación, los abajo firmantes, nos unimos  desde las diversas formas de comprensión y creencias junto al Papa Francisco  para poner “el Amor en Acción”.

Desde esa perspectiva, llamamos a la solidaridad entre las personas y los pueblos en apoyo de nuestro hermano, el Papa Francisco, y alzamos nuestras voces frente a los ataques de grupos conservadores y reaccionarios que han montado y desarrollan una campaña en su contra, con el apoyo de múltiples medios de comunicación y enormes recursos económicos y financieros.

Porque sabemos que no estamos en soledad, convocamos a las comunidades religiosas, a las comunidades eclesiales de base, movimientos de laicos, organizaciones sociales, sindicales, políticas e intelectuales y a todas las personas y grupos que tienen sentido humanitario y son solidarios con el Papa Francisco en su compromiso porconstruir la Paz.

Adolfo Pérez Esquivel – Premio Nobel de la Paz

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