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Para renovar el celibato hay que renovar el sentido del sacerdocio 

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Con el título en español “Sacerdotes, amigos del Esposo”, y editado en 3 idiomas más, el libro fue presentado por su autor, el Cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.

En él se aborda el tema del celibato sacerdotal y también de la consagración religiosa, y pretende con ello ayudar a profundizar la comprensión de la tradición ininterrumpida del celibato sacerdotal en el rito latino. A través de las páginas, busca mostrar “la sacramentalidad de la Iglesia como un signo de la comunión trinitaria en la que participan los fieles y los creyentes”.

Para una renovación del celibato.

Apuntó diciendo “Creo que se renovará el celibato si el sacerdote tiene una mejor idea de su propio sacerdocio. El fundamento de este vínculo muy estrecho entre el celibato y el sacerdocio es el hecho de que el sacerdote está a cargo de un ministerio escatológico, es decir, de proclamar y dar la Palabra definitiva y definitiva de Dios al mundo”.

El Cardenal también dijo que la tradición de la Iglesia Católica Romana “debe ser fiel a sus propias raíces y a su propio estilo”. Así, “El vínculo entre el celibato y el sacerdocio en la Iglesia latina proviene de los apóstoles y se ha mantenido a través de los siglos a pesar de los tiempos de decadencia, de dificultades, de rechazo… Siempre ha sido difícil, pero sigue siendo un testigo extraordinario de la divinidad de Cristo y de la presencia del Señor resucitado entre nosotros para que le demos una respuesta, porque él está allí, llamándonos a la comunión”, aseguró.

“El celibato”, continuó, “es una realidad muy viva. Y, obviamente, se nos pide que seamos coherentes con nuestros compromisos y que seamos fieles a nuestros votos. Pienso que con la oración, con la fraternidad y con un sentido de la Palabra de Dios podemos lograr eso”.

Ante los escenarios en los que se vive actualmente el ministerio sacerdotal, expuesto con claridad y realismo tanto en la introducción del libro como en los subsiguientes capítulos, como son la secularización, la desconfianza, el descrédito de la figura del ministro de Dios, y con las realidades que empañan y dificultan el ejercicio del sacerdocio mismo, tales como el clericalismo, la ambición, la tendencia a “controlar todo”, el cardenal aclara que la humildad es virtud que ayuda a vivirlo, a ser un hombre de compasión. Porque “El sacerdote no es el Esposo, sino el amigo del Esposo”.

En el Sínodo de la Amazonia, ante “búsqueda de nuevas formas en un contexto misionero”.

“Están surgiendo nuevas estrategias misioneras que podrían tener un impacto a largo plazo en el ministerio sacerdotal, ya sea localmente o más ampliamente, dada la influencia globalizadora de una cultura mediática sin fronteras. Algunos aspiran a la rápida adopción de la solución pastoral del viri probati , es decir, hombres casados, jefes de familias estables, que podrían ser ordenados sacerdotes para asegurar la celebración eucarística de comunidades indígenas dispersas a quienes les parece el valor del celibato exterior”, escribe.

“Estas perspectivas pueden ser atractivas para algunos y causar preocupación en otros lugares, si se considera que los elementos de ideología y estrategia están entrelazados para lograr resultados más ambiciosos e importantes a nivel universal”, agregó.

El Cardenal Ouellet escribe que algunas corrientes de pensamiento “liberales” o “protestantes” están resurgiendo para aprovechar la situación y proponer programas de reforma que van más allá de las intenciones y orientaciones del Papa Francisco.

En cambio, explica, el Papa Francisco ha puesto el sínodo amazónico bajo el movimiento del Espíritu Santo, en una atmósfera de oración, diálogo y apertura a la novedad. Pero esto requiere una discusión libre de ideas divergentes, explica. Y no solo se necesitan ideas opuestas entre sí, sino también esos “intereses opuestos y fuerzas hostiles a la influencia de la Iglesia”.

“Dicho esto”, continúa el Cardenal, “los nuevos caminos del futuro darán frutos evangélicos si son consistentes con una proclamación completa del Evangelio, sine glosa, que no sacrifica nada de los valores permanentes de la tradición cristiana”.

El Purpurado dice en el libro que se necesita “creatividad pastoral” para estar atento a las características culturales al abordar la falta de sacerdotes, “pero primero debemos verificar la calidad del testimonio de los misioneros, que pueden transmitir efectivamente la fe cuando impregna toda su vida y motiva inequívocamente su estilo de vida y actividad evangelizadora”.

Pontificia Comisión para América Latina

Ciudad del Vaticano

 

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