|Martes, Noviembre 24, 2020
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Silencio en el Vaticano tras el apoyo del Papa a las uniones homosexuales 

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Pasadas más de veinticuatro horas desde que las palabras del Papa Francisco a favor de las uniones homosexuales diesen la vuelta al mundo, todo el departamento de Comunicación del Vaticano mantenía un silencio total a última hora del jueves, sin contestar a centenares de mensajes pidiendo aclaraciones al respecto.

Un diario italiano publicó un correo electrónico atribuido a la dirección editorial del departamento de Comunicación del Vaticano que ordena: «de momento no publicamos ninguna noticia, ni en la radio ni en la web. Nada sobre el documental ni la entrega del premio hoy en el Vaticano. Se está debatiendo el modo de hacer frente a la crisis mediática». El extraordinario mutismo era una anomalía sin precedentes, justo cuando millones de católicos de todo el mundo deseaban confirmar el alcance de las palabras de Francisco y clarificar las sospechas de posible manipulación que afloraban con intensidad.

En el documental «Francesco», del ruso-americano Evgeny Afineevsky, presentado el miércoles en Roma, el Papa manifestaba que «las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia; son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie ni hacerle la vida imposible por eso. Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil; tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso».

El cineasta, ganador de nominaciones a los Emmy y a los Oscar por sus documentales, ha recibido material del Centro Televisivo Vaticano, y ha usado una respuesta del Papa en una entrevista con Televisa (México), realizada en 2019, sobre la aceptación de personas homosexuales en familia. Por otra parte, las imágenes superpuestas en la mitad de la frase encubren posibles omisiones o retoques. Quizás hasta tres.

Ante el extraño silencio en torno al caso, los periodistas esperaban aclarar el tema directamente con el jefe departamento de Comunicación durante la ceremonia de entrega del Premio Kinéo al cineasta judío de origen ruso en los Jardines Vaticanos. Pero sorprendentemente, Paolo Ruffini no tomó la palabra, y tanto él como el galardonado se negaron a responder a preguntas de la prensa.

Afineevsky presentó su documental de dos horas al Vaticano el pasado agosto, y mostró personalmente al Papa una selección de unos 30 o 40 minutos. El silencio agrava la «tormenta perfecta», pues el alcance de la frase de Francisco fue inmediatamente exagerado, en sentidos opuestos, tanto por medios de comunicación afines a la causa LGTB como por medios conservadores hostiles a Francisco.

La página web de la diócesis de Nueva York, dirigida por el cardenal Dolan, que apoya la campaña de Donald Trump, publicaba un artículo de su director de Asuntos Públicos y Ambiente Seguro, Ed Mechmann, titulado «Tratar con errores papales».

A su vez, el cardenal conservador norteamericano Raymond Burke lamentó en un tuit que «las opiniones privadas atribuidas a Francisco no corresponden a la constante enseñanza de la Iglesia».

Otros prelados salieron a explicar que se trataba de un comentario lleno de respeto por las personas homosexuales como los realizados en el vuelo de regreso de Río de Janeiro en 2013, «Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?», o en el libro entrevista con Dominique Wolton en 2018.

Francisco ha sido malentendido o criticado por gestos de caridad como incluir una muchacha inmigrante musulmana entre los doce jóvenes a los que lavó los pies el Jueves Santo en una cárcel romana, o realizar su primer viaje a la isla de Lampedusa para visitar a refugiados. También fue criticado por su postura de acogida a los divorciados vueltos a casar durante el Sínodo de la Familia, o su defensa de los indígenas durante el Sínodo de Amazonia.

Pero sigue batiendo terrenos nuevos, como la prohibición de la pena de muerte en todos los casos, o el abandono de la doctrina de «guerra justa» en la encíclica «Fratelli tutti».

Está habituado a críticas y malentendidos, y a veces se ha disculpado por causarlos. En cambio, esta crisis de comunicación es una novedad para todos.

Juan Vicente Boo  –  ROMA

ABC Sociedad

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