|Domingo, Septiembre 26, 2021
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Pandemia y concentración de la riqueza 

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En variadas ocasiones escucho decir, o leo, que el “neoliberalismo” ha fracasado, y creo entender lo que se pretende trasmitir, especialmente cuando el que emite la opinión orienta sus conclusiones a la denuncia del impacto socio económico regresivo.

Pero, inmediatamente me surge la necesidad de explicar que las políticas económicas hegemónicas, llamadas neoliberales (no son nuevas ni liberales), no se proponen un objetivo de progresividad económica en la sociedad, sino exacerbar el objetivo de la ganancia. De hecho, se puede discutir si alguna vez la progresividad fue el objetivo de las políticas públicas del orden capitalista, cuando solo producto de las luchas de los sectores subalternos se le arrancaron temporalmente ingresos al capital.

Claro que el capitalismo es una relación social sustentada en la explotación de la fuerza de trabajo y en el saqueo de la naturaleza, por lo que demanda consenso social para sus propósitos. Ese consenso le resulta negado y contrarrestada con formas de organización social que luchan por el logro de mejores condiciones de vida, sea en la lucha sindical, ambiental o contra el patriarcalismo. Esas y otras formas de confrontación con el “orden” del régimen del capital restan “poder” al objetivo de la ganancia, la acumulación y la dominación. Solo bajo esas condiciones de resistencia social es que las políticas de los Estados capitalistas promueven concesiones de contenido progresivo.

Dicho de otro modo, la política pública en el capitalismo pretende resolver la demanda esencial del orden social, con consenso extendido en que el capitalismo es el único modo de resolver la satisfacción de necesidades hasta dónde ello es posible. Por lo que el ascenso de la protesta social organizada contribuye a la preeminencia de políticas de distribución del ingreso, y en ciertas condiciones de acumulación de fuerzas de poder popular, a la distribución de la riqueza.

Resulta elocuente en este sentido el último informe del Credit Suisse sobre la riqueza global.[1]

En un 2020 de pandemia, lockdown (cierre de empresas) e impacto recesivo en la producción mundial, tras un primer impacto de retroceso en la generación y apropiación de riqueza desde enero hasta mayo, la recuperación desde junio genera una desigualdad acrecentada de la apropiación personal de la riqueza, altamente concentrada. Se destaca en el Informe, en la página 17 que:

“Las diferencias de riqueza entre adultos se ampliaron en 2020 para el mundo…en la mayoría de los países.”

“El número global de millonarios se expandió en 5,2 millones para llegar a 56,1 millones…para pertenecer al 1% más rico del mundo. El grupo de alto patrimonio neto (UHNW) agregó un 24% más de miembros, el más alto tasa de aumento desde 2003.”

¿Fracasa el neoliberalismo o estas referencias especifican la realidad de un orden social de privilegio a la concentración del ingreso y de la riqueza en pocas manos?

Mientras el 1,1% de la población adulta concentra el 45,8% de la riqueza socialmente generada, el 55% apenas se apropia del 1,3%. Algo así como que 56 millones de personas apropian el equivalente de casi 2.900 millones de personas.

La discusión es si se puede disputar el sentido común del orden social necesario para construir otro sistema de relaciones económico sociales sin explotación, ni patriarcalismo y saqueo de bienes comunes para atender las más amplias necesidades de la población mundial.

[1] Credit Suisse. Informe de riqueza global 2021, en: https://www.credit-suisse.com/about-us/en/reports-research/global-wealth-report.html

Julio Gambina / Doctor en Ciencias Sociales de la UBA. Profesor Titular de Economía Política de la UNR.

 

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