|Miércoles, Julio 6, 2022
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La ideología neoliberal en caída libre 

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Una concentración extrema de la riqueza significa una concentración extrema de poder que permite inclinar a nuestro favor la distribución de la renta en el mercado, en los gobiernos y en los medios de comunicación.

Los mitos del neoliberalismo van cayendo como una torre de naipes cuanta más evidencia empírica conocemos. Los nuevos datos sobre meritocracia, impuestos o riqueza permiten derribar a marchas forzadas los pilares conceptuales que han sustentado el dogma neoliberal por más de cuatro décadas. En este artículo trataré de explicar brevemente por qué las bajadas de impuestos patrocinadas por la teoría del goteo no han derramado más que desigualdad y concentración de la riqueza en pocas manos. Como ejemplo, Reino Unido y Estados Unidos.

Vivimos en un mundo en el que el 10% más rico de la población mundial posee el 76% de la riqueza. El 50% más pobre, por su parte, tan solo el 2%. La situación española -por ejemplo- no dista mucho de la realidad mundial: el 1% más rico concentra el 24,4% del total de la riqueza y el 10% más rico tiene más riqueza –el 55%– que el resto de la población. Asimismo, el 50% más pobre se tiene que repartir 7 de cada 100 euros –7%–. Y te hablarán de meritocracia porque, como todos sabemos, ese 1% más rico se ha esforzado mucho más que el resto. Un modelo meritocrático que permite que quienes dan forma a las reglas económicas, sociales y políticas que estructuran la totalidad del sistema –y que han sido las grandes beneficiadas– legitimen estas enormes desigualdades. Una ideología que ha asentado las bases para la creación de un discurso de odio, juicio y rechazo al pobre. Una falsa meritocracia que permite estigmatizar y culpabilizar a las personas en situación de pobreza. Porque claro, si eres rico es porque te has esforzado mucho, pero si eres pobre es porque no lo has hecho lo suficiente.

Los 2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseen más riqueza que 4.600 millones de personas –un 60% de la población mundial–. Las tres personas más ricas del Estado español acumulan tanta riqueza como 14,2 millones –el 30% más pobre–. Una concentración de la riqueza que se ha visto agravada durante la pandemia. Tan solo en lo que ha durado el estado de alarma, y mientras la gran mayoría social veía empeorar sus condiciones materiales, los 23 ultrarricos españoles aumentaron su fortuna en 19.200 millones de euros. La acumulación de riqueza y las grandes desigualdades son una amenaza para la libertad de la mayoría.

Una concentración extrema de la riqueza significa una concentración extrema de poder que permite inclinar a nuestro favor la distribución de la renta en el mercado, en los gobiernos y en los medios de comunicación. Es decir, la concentración de riqueza en manos privadas es también un peligro para la propia democracia. Porque tal y como certeramente dijo Louis Brandeis, juez de la Corte Suprema de Estados Unidos de 1916 a 1939, “podemos tener democracia o riqueza concentrada, pero no podemos tener ambas”.

Julen Bollain / Economista

 

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