Junio 13, 2026

La coherencia de la vida, el desafío que lanza León XIV

 La coherencia de la vida, el desafío que lanza León XIV

El Papa León XIV lleva un año diciéndonos algo que muchos prefieren ignorar: que no se puede ser provida a medias.

El primer papa estadounidense ha hablado de los “derechos inalienables” de los migrantes, ha lamentado el creciente “fervor bélico” en el mundo, y ha dicho que “alguien que afirma estar contra el aborto pero está de acuerdo con el trato cruel a los inmigrantes, no sé si eso es ser provida.” La frase resuena con fuerza en Chile.

Aquí también existe esa tensión. En los últimos años, el debate sobre migración se ha endurecido notablemente. Expulsiones masivas, campamentos en el norte, retórica sobre “invasión”. Al mismo tiempo, los sectores que más defienden la vida en el debate sobre el aborto son frecuentemente los mismos que celebran las políticas más restrictivas con quienes cruzan la frontera. León XIV no los deja en paz con esa contradicción.

La enseñanza social católica exige una ética consistente de la vida que honre la dignidad del no nacido, del encarcelado, del pobre y del migrante. Eso no es ideología de izquierda ni de derecha: es el núcleo de lo que la Iglesia lleva siglos enseñando. Lo novedoso es que ahora hay un papa dispuesto a decirlo sin rodeos, incluso cuando eso molesta a sus propios fieles.

León ha empujado a los obispos hacia una voz política más unida, que ya no orbita exclusivamente en torno al aborto, sino que habla con igual firmeza sobre la migración y la guerra. En Chile, el episcopado también tendrá que decidir si asume ese mismo desafío o sigue compartimentando sus preocupaciones morales según conveniencia.

Las condiciones actuales hacen cada vez menos sostenible invocar el “juicio prudencial” para evadir la pregunta sobre cómo tratamos a los vulnerables.

El aborto importa. La guerra importa. El migrante que duerme en una plaza del norte de Chile también importa. León XIV nos recuerda que no podemos elegir solo la causa que nos resulta conveniente. Eso es lo que hace a este papa difícil de ignorar, y por eso mismo, necesario.

Álvaro Ramis – Santiago de Chile

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