Julio 18, 2026

¿Por qué Trump critica al Papa? /M. Politi

 ¿Por qué Trump critica al Papa? /M. Politi

 El Papa León, además, aparte de su profunda religiosidad, es una personalidad dotada de una aguda sensibilidad política. Es más, tiene el temperamento de un estadista. 

Como la Sombra en una tragedia shakesperiana, la imagen de León XIV persigue al presidente Trump, quien hace unos días tuiteó agresivamente: “…Alguien debería explicarle al Papa que Irán no puede tener un arma nuclear”. Todos saben, tanto en Roma como en Washington, que León se opone rotundamente a las armas nucleares: en Teherán y en todo el mundo. Entonces, ¿por qué?

Esto puede parecer un enfoque algo insensato, pero la impresión sería superficial. Lo cierto es que el presidente Maga ha comprendido perfectamente que, en cuestión de meses, el Papa Prevost se ha convertido en una voz autorizada en el ámbito internacional , promoviendo una visión radicalmente distinta a la suya, una voz que contradice y seguirá contradiciendo la política de poder practicada por la administración estadounidense.

Una voz que resuena con más fuerza que nunca mientras otras permanecen en silencio. Rusia, porque necesita a Trump. China, ansiosa por explotar el caos generado por la política estadounidense. La Unión Europea también guarda silencio, pues, además de oponerse a la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, se muestra incapaz de desempeñar ningún papel en el fomento de la paz en el convulso Oriente Medio.

León ha estado bajo la lupa de la Casa Blanca desde principios de año, cuando el pontífice declaró al cuerpo diplomático que “el fervor bélico se está extendiendo” y que había surgido una nueva tendencia: buscar la paz mediante las armas, “como condición para la afirmación del propio dominio”. Fue en ese momento cuando el subsecretario de Guerra, Elbridge Colby , convocó, de forma inusual, al Nuncio apostólico Christophe Pierre (nada menos que un cardenal) para explicarle que la Santa Sede haría bien en comprender la política estadounidense.

Esto provocó un enfrentamiento directo entre León y Trump por la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El pontífice deseaba poner fin a este conflicto. Sin embargo, el capítulo de la encíclica Magnifica Humanitas sobre el tema de la guerra es contrario a la era de caos y brutalidad en las relaciones internacionales instaurada por Trump y que Netanyahu está aprovechando en Oriente Medio para su política de dominación.

En palabras inequívocas, León XIV condena la “preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de la política internacional” y critica el entusiasmo que acompaña a la preparación bélica “a través de narrativas simplistas, lógica de camaradería, desinformación y miedo”. El pontífice denuncia que se está creando un mundo en estado de “beligerancia permanente”, embriagado por visiones maniqueas que dividen el mundo en buenos y malos, marcado por una retórica agresiva y una mera lucha de poder. “La fuerza del derecho internacional”, subraya el Papa, está siendo sustituida por el supuesto “derecho del más fuerte”.

Más aún, León insiste en la importancia de las normas y organizaciones internacionales y en la necesidad de un retorno al multilateralismo. El lenguaje de la encíclica destaca por su extrema precisión: “La estrecha conexión entre los intereses económicos, los aparatos militares y las decisiones políticas”, escribe Leo, genera una “nación armada, en la que la guerra aparece casi como una extensión natural de la política y el mercado de armas se convierte en un motor independiente de las decisiones militares”.

No es un anarquista quien habla, sino el Romano Pontífice aclarando que las industrias armamentísticas y los países productores de armas se benefician del conflicto , y es precisamente dentro de esta lógica económica que se alimentan las tensiones en diversas partes del mundo. Trump, con su visión imperial de un mundo dividido entre unos pocos cabecillas, no puede estar de acuerdo con todo esto. Y menos aún el presidente Maga está de acuerdo con la concisa conclusión del Papa sobre el peligro de presentar la violencia como necesaria, fomentando así un clima en el que “la humanidad se desliza hacia la cultura violenta del poder…”. Por eso, hoy más que nunca, afirma el Pontífice, “es importante reafirmar la necesidad de ir más allá de la teoría de la ‘guerra justa’, al tiempo que se defiende el derecho a la legítima defensa, entendido en su sentido más estricto”.

Por eso Trump siente la necesidad de lanzar ocasionalmente una andanada de críticas contra el Papa León. En este momento, Washington y la Santa Sede son dos mundos en conflicto. Prevost, además, de su profunda religiosidad, es una personalidad dotada de una aguda sensibilidad política. Es más, tiene el temperamento de un estadista. No es casualidad que hace algún tiempo pasara 45 minutos recorriendo el contexto global con el Primer Ministro canadiense Mark Carney, quien, en el ámbito Atlántico, es un crítico acérrimo de la política de imposición del poder de Trump.

Marco Politi – Roma

Editor