+Diego Irarrázaval: Otro modo de pensar
Jesús viene de Dios mismo, pero nace pobre, vive pobre y muere pobre. Los escritores de los evangelios señalan su lugar de origen y familia insignificante, nacimiento en las condiciones más precarias, juventud anodina, lejos de los centros de poder religioso, económico, político…
Seguir a Jesús ha ido variando mi vivencia a lo largo de los años. En los últimos años. Esto del Jesús jovial, seguir a Jesús ha tomado este acento de reconocer en Jesús de Nazareth, en la complejidad y las contradicciones en las cuales él se desenvolvía, su libertad de espíritu y su sentido del humor frente a la religión dominante, frente a los poderes de todo tipo que le cercaron y lo llevaron a la cruz. Seguir a Jesús es también un dejarme sorprender por su Espíritu presente de manera que uno no calcula y no controla. Eso ha tenido también mucha importancia en estos años. Abrirme a un discipulado en el Espíritu, y la Pneumatología, la reflexión en la que colaboro, ha pasado a ser una parte muy importante.
En mi vida ha habido hitos, momentos más fuertes, que me marcan mucho, y uno de ellos ha sido la participación en los procesos sociales en Chile en los años ’70 y luego participar en movimientos de solidaridad y de cuidado a las personas más perseguidas por la dictadura de Pinochet. El tener que salir de Chile, eso ha sido un hito grande. Después un segundo hito grande, la posibilidad de caminar con la población Aimara en el altiplano del Perú, y ahí trabajar temáticas de teología indígena, de colaborar en temáticas, en preocupaciones en la población. Y seguir en cosas que ya tenía antes que era el descubrir como la fe cristiana se hace carne en diferentes ambientes, en diferentes culturas, se inculturiza.
He combinado la actividad evangelizadora, concreta y la reflexión teológica. Nunca me he dedicado solo a la pastoral o solo a la enseñanza de la teología o a escribir. Escribo, en base sobre todo a los cursos que voy dando, y el desarrollo de la teología de la liberación, de ‘las teologías’ es impresionante, y ahí yo he hecho aportes en varios campos. Uno de los campos en el que me he metido ha sido el del humor, concretamente en el del humor de Jesús. Es uno de los trabajos que he publicado para enfrentar las imágenes en general muy sacrificiales, muy adoloridas de Jesucristo, y permitirme a mí mismo y permitirle a otra gente, el ver otro rostro de Jesús que es muy importante, la jovialidad de Jesús, y como nos invita a disfrutar la vida, la vida con Dios, la vida con las demás personas.
Ahora, si uno es católico y es parte de las estructuras de la Iglesia Católica, como lo soy, en mi lugar significa despojarse, acercarse humildemente a las pequeñas tradiciones religiosas, como en el caso de los indígenas, a otras, a las llamadas grandes religiones del mundo, y acercarse a ellas para crecer juntos, para compartir sabidurías, para compartir energías espirituales, y a fin de cuenta para descubrir el rostro de Dios o las manifestaciones de Dios que son diversas.
Para mi concretamente en el mundo indígena ha significado todos estos años tener la oportunidad de rezar y de compartir la vida, y yo agradezco mucho a las personas que me han abierto puertas. Entonces no ha sido principalmente dialogar ‘sobre’ creencias de otras personas sino ‘ser parte de’ formas religiosas espirituales que no son las de un catolicismo urbano bastante racional, sino otras creencias donde el cristianismo está presente pero que se manifiesta la fe en relación a la tierra, a los antepasados difuntos, muy marcado por las fiestas, las celebraciones. Entonces el diálogo interreligioso que yo he vivido en forma muy personal, y también como inquietud intelectual. Yo creo que es muy importante ir descubriendo como la salvación es asequible, es cercana a cada ser humano con las mediaciones que son las religiones. Porque yo considero que la religión en sí misma no salva, las religiones son ambiguas, pero hay signos, señales, símbolos religiosos que nos acercan o nos alejan de las fuentes de vida, del misterio de vivir.
Porque una de las grandes cosas en Teología Latinoamericana es que se hace en solidaridad con los pobres, y hay sectores marginados, pobres, indígenas, entre las mujeres y otros sectores, que están haciendo elaboración teológica. Hay mucha expresión de fe, hay mucha sabiduría expresada por gente joven pero hacerla de una manera un poquito más sistemática, como una elaboración teológica del joven, hay poco de eso. Hay varias gentes que ha llamado la atención sobre eso, y ha dicho: ‘ojalá motivemos y ofrezcamos espacios en que gente joven hace una reflexión para sí misma y para las demás personas’.
Hay muchos vacíos en Teología Latinoamericana. En perspectiva de género hay muchos vacíos, hay mucha teología feminista, pero creo que hay un vacío en generar reflexiones con perspectiva de género; en la reflexión con la juventud hay vacíos; en la reflexión hecha con minusválidos, hay pastoral con personas minusválidas pero no hay mucha o nada, o casi nada de teología a partir de o hecha por las mismas personas minusválidas. Eso tiene que ver con los esquemas tan verticales que todavía tenemos y que se piensa que la teología es hecha ‘para la gente’ y no hecha ‘por la gente’, teniendo a la gente como protagonistas. Hay un problema básico ahí.
Una cosa es el escenario eclesial, otra cosa el problema de las jugadas y manipulaciones que vienen de sectores de la Curia. En la Iglesia es muy sano, muy rico que en bastantes lugares somos una comunidad junto a otras que tratamos de ser fieles al Evangelio. El ser minoría, en términos de practicantes, porque en términos de adhesión formal al catolicismo seguimos siendo mayorías, en algunos lugares, el ser minoría me parece muy, muy positivo. El que haya más capacidad de afirmación propia de mucha gente, hay todavía sectores muy cerrados y lo que diga ‘el padrecito’ es la palabra de Dios, pero simplemente hay una actitud adulta, crítica y de apropiación consciente de que son los valores del catolicismo, etc., eso me parece. En el campo de las teologías, donde hay católicos y no católicos, creo que hay una gran riqueza y una creatividad muy importante.
Entonces yo veo el escenario eclesial que tiene muchas sombras, tiene infidelidades, hay bastante hipocresía pero creo que hay una presencia del Espíritu que está ahí, que sin querer apropiar el Espíritu para el espacio eclesial católico. También hay fuerzas negativas, hay fuerzas fundamentalistas, hay esquemas de poder que son implacables, controlando brotes y formas más cercanos al evangelio y que se las castiga o se las margina muy rápidamente. Y eso existe a nivel local, existe a nivel de la Curia, del Vaticano pero yo no soy de los que se la pasa llorando por lo que viene de Roma. Lo que viene de Roma a veces cosas muy negativas, a veces vienen cosas buenas, y eso muchas veces provocadas por personas que están alimentando ese tipo de cosas desde cada lugar. Pero creo que el análisis eclesial tiene que tomar en cuenta muchos sujetos, y ciertamente lo principal es el pueblo de Dios con sus diversas manifestaciones, una de las cuales es esta búsqueda de un proceso Conciliar.
Ahora, en un cambio de época cuales son los desafíos a la labor teológica. Algunos postulan que la modernidad es un modelo único, pero muchos sentimos que existen opciones, alternativas. Atravesamos un cambio de época y esto exige replantear preguntas teológicas; lo hacemos desde y con los pueblos pobres. La teología de la liberación siempre ha pensado desde el sufrido reverso de la historia. Su aporte específico es estar en silencio ante el Misterio, y hablar de Dios que ama preferencialmente a los últimos. Durante estos años, nuestro hablar ha sido sobre el Dios de Jesucristo que salva desde el pobre a toda la humanidad. También leemos viejos y nuevos signos de los tiempos; cambio de época, procesos en la humanidad, trayectoria de la juventud, la mujer, y de pueblos indígenas; y se pone acento en la espiritualidad, la causa ecológica, el diálogo interreligioso. Es decir, cuestiones urgentes de hoy y mañana constituyen vientos refrescantes e invitan a encarar grandes desafíos. No estamos paralizados.
Finalmente diremos que durante siglos, al laicado latinoamericano no le fue posible familiarizarse de modo directo con los fundamentos de la fe. No se le permitía leer la Biblia, no se le enseñaba la presencia del Espíritu. Pese a ello, milagrosamente, la población creyente ha logrado beber de sus fuentes. Uno puede hoy, así como lo hizo Jesús, alabar con gozo al Padre porque la revelación la reciben no unos propietarios de la verdad sino la gente pequeña de la tierra -en palabras de Rahner-, hoy uno puede hacer teología al dialogar con la sabiduría de la humanidad marginada y supuestamente ignorante.
Entonces, lo esencial es la fidelidad cotidiana a la Palabra y a vivir en el Espíritu. Nos preocupa comprender toda la Revelación con los ojos y la sabiduría del pueblo pobre; lo importante es ser fieles al Espíritu del Señor, colaborando con él en la transformación de la historia marcada por la presencia del Reino de Dios.
Reflexiones de Diego Irarrázaval, CSC – Santiago de Chile, marzo de 2012
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Nuestro sentido homenaje a este hombre bueno, sencillo, afable y fiel Discípulo de Jesús
Revista ‘Reflexión y Liberación’ / Santiago – Roma – Madrid
