Siguiendo al Papa / Paul Buchet
Las encíclicas papales llegan difícilmente a los cristianos comunes pero los viajes del Papa Leon XIV que los Medios de comunicaciones sociales publicitan son eventos que superan los afanes de prestigio de la catolicidad. No son figuraciones personales, ni ideas teológicas , ni determinadas pastorales, son eventos que aportan unos ecos novedosos en situaciones a menudo de crisis. Son las vivencias de las iglesias locales que interesan.
En junio pasado el Papa Leon viajó a España y se organizó en Madrid un encuentro particular que vale destacar. Fue un “encuentro” con artistas, empresarios, gente de organizaciones sociales, deportistas y otros …No solamente el Papa habló, también hablaron unos representantes de distintos ámbitos sociales. Ellos concretaron sus decires expresando cada uno, desde su propia especialidad, cómo se podía descubrir a Dios y testimoniar de las maneras de tejer hilos para la construcción de una sociedad basada en el “Diálogo”. No fue novedoso hablar de la necesidad de diálogo en la Iglesia. La “sinodalidad” como lema orientador preconiza el diálogo como una orientación pastoral deseada para reforzarla institución eclesial y superar las divergencias.
Lo original del encuentro de Madrid no fue una mirada eclesiástica. Las diferentes ponencias de estos profesionales laicos hablaron del mundo en que trabajan. No hablaron de un mensaje a anunciar a unos ambientes mundanos, testimoniaron encontrar en sus mismos trabajos pistas orientadoras para la construcción de la sociedad. En sus diversos discursos declararon que existen en el Arte, el deporte, la economía y en todos los ámbitos seculares (también laborales, de educación, de salud, de política…) caminos para el Bien común. Por el dialogo en su propia especialidad (entre colegas) y mejor todavía entre- disciplinariamente con otras especialidades se puede “tejer los hilos” hacia el Bien común y en definitiva hacia el Reino de Dios. En los ámbitos humanos de buenas voluntades, hay así predisposiciones a la fe pero para esto es necesario el dialogo en busca del Bien común.
El Concilio Vaticano II profetizaba para que se abra este dialogo declarando que “las penas y las alegrías humanas son también las de los cristianos.” Esta declaración de solidaridad en lo bueno y en lo malo, no solamente lleva a asumir las realidades humanas como comunes sino que podía dar la “clave” para lograr un “Progreso” real, para el bien común y, para los cristianos , más precisamente para el “Reino de Dios”. Las generaciones postconciliares olvidaron la metodología de la acción católica (ver, juzgar y actuar) y no entendieron que la clave del apostolado era el dialogo. Y sobre todo, no entendimos que el dialogo no más que cualquier conversación. Sólo un dialogo “secularizado “, un encuentro de mujeres y hombres de buena voluntad dispuestos a escuchar las voces de todo el mundo, sin “a priori”, sin presupuesto, esto es un dialogo que puede “tejer hilos” para e la construcción de la sociedad hacia el Bien común y hasta el Reino de Dios.
La teología de la secularización hablaba de “la muerte de Dios” como de una pausa de fe para escucha y dialogar libremente de los asuntos del mundo, compartir sus problemas y éxitos y desde allí idear tejer la fe cristiana. De la misma manera, la fenomenología habla de la “epojè” que debe iniciar toda reunión, platica o conversación. En cualquier intercambio, se debe Iniciar el dialogo con “un tiempo de escucha mutua” dejando todo prejuicio, criterio o idea personal. Esto permite reunir un abanico de varias interpretaciones del tema o del hecho escogido. Y así con más realismo, se podrá llegar a aportar cada uno lo suyo y compartirlo. Habrá llegado el momento de explicitar la propia fe en Jesucristo. Este tiempo de escucha en un dialogo secularizado es necesario para todo esfuerzo de evangelización, sin éste, no puede prosperar ninguna “nueva evangelización”.
La Iglesia católica se ha caracterizada en toda su historia por su interés en lo temporal más que otra religión , hoy día quiere vitalizar el laicado que siente que ha perdido. En este tiempo de crisis, su tentación es el repliegue sobre sí misma, su institución, su liturgia, sus sacramentos, sus devociones.
Ojala que los próximos viajes del Papa en América Latina provoquen encuentros de cristianos laicos motivados para que se practique el dialogo para que venga el Reino de Dios. No olvidemos que Dios es el creador de este mundo que Cristo es Dios hecho hombre, muerte y resucitado para nuestra salvación historica, que nos dejó su Espíritu para acompañarnos hasta el fin del mundo. Pidámosle cada día: “Guíanos más allá hacia un mundo mejor”.
Paul Buchet – Temuco