Octubre 13, 2026

El Martirio oculto del Salesiano +Gerardo  Poblete

 El Martirio oculto del Salesiano +Gerardo  Poblete

Diversas personalidades eclesiásticas y estudiantes Salesianos en Roma nunca han comprendido bien por qué durante más de 20 años la Provincia Salesiana en Chile no denunció públicamente la detención, torturas y muerte del joven sacerdote Gerardo Poblete Fernández, ocurrida en la Comisaría de Carabineros de Iquique en 1973, a un mes del fatídico Golpe Militar.

Gerardo, nació en el seno de un matrimonio de trabajadores cristianos en Chuquicamata al norte de Chile el 13 de mayo de 1942. A los trece años ingresó al Oratorio Don Bosco de Santiago. Se preparó en el Noviciado de Quilpué y realizó sus primeros votos el 31 de enero de 1962, culminando sus estudios teológicos, recibió la ordenación sacerdotal de manos del cardenal Raúl Silva Henríquez el 6 de noviembre de 1971.

Inició su labor pastoral juvenil en la Zona Oriente de Santiago, posteriormente fue catequista y orientador en el Colegio Salesiano de Valparaíso y en 1973 llega como Profesor en el Colegio Don Bosco de Iquique. En las distintas comunidades Salesianas donde llegó a cumplir su ministerio sacerdotal, se le recuerda como un joven estudioso, alegre y creativo, alejado de todo partidismo. En suma, un auténtico y fiel discípulo de Don Bosco.

El domingo 21 de octubre de 1973 en la tarde, una patrulla de Carabineros llegó hasta el Colegio Don Bosco de Iquique, procediendo a allanar el recinto educativo y residencia Salesiana. Sacaron violentamente a al P. Gerardo y al profesor Ricardo Salgado. Ya en la Comisaría ambos fueron interrogados y salvajemente golpeados. Esa misma tarde fallecía Gerardo producto de múltiples golpes en su cabeza, espalda, tórax y extremidades.  Con el tiempo se supo que uno de los torturadores confesó que esa misma tarde informaron a un  Oficial de Carabineros que: ‘se murió el cura’…).

Hemos de destacar que el Vicario Provincial Salesiano P. Tomás González, viajó a Iquique e indagó sobre este brutal crimen, llegando a la conclusión inequívoca que el P. Gerardo, producto de mentiras y calumnias, fue denunciado, detenido, torturado y muerto en la Comisaría de  Carabineros. Posteriormente y con el apoyo del Superior General Salesiano, P. Egidio Viganó, el Vicario González, obtuvo la promesa del dictador Pinochet, tendiente a nombrar una ´Comisión investigadora’… Esta supuesta ‘Comisión’ nunca reconoció que las torturas sufridas por el P. Poblete le ocasionaron una muerte fulminante en el cuartel policial. Y, desde La Moneda la dictadura sentenció que ‘no se hable más del caso’.

Recién en 1990 la Inspectoría Provincial Salesiana presentó ante la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, presidida por el jurista Raúl Rettig, todos los antecedentes y testimonios que logró reunir la Congregación. Y, en enero de 2001, el Inspector Provincial en nombre de la Congregación Salesiana interpuso una querella criminal ante la Corte de Apelaciones de Santiago contra quienes resultaran responsables del asesinato del P. Gerardo. En marzo de 2003, el Magistrado Daniel Calvo sometió a proceso a dos coroneles de Carabineros ya en retiro. Finalmente el 26 de junio de 2008 la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, condenó a los Carabineros en retiro; Blas Barraza, Froilán Mondaca y Enzo Meniconi a 10 años y un día por el homicidio calificado del P. Gerardo Poblete.

Gracias al histórico ‘Informe Rettig’ se logró la verdad y la justicia ya que claramente estableció que :’Declaraciones múltiples y verosímiles prestadas por testigos presenciales ante esta Comisión, permiten afirmar que el P. Gerardo Poblete… llegó al interior del Recinto policial en condiciones físicas normales y allí se le insultó y golpeó de manos y con elementos contundentes, por varios de sus custodios, sostenidamente, hasta darle muerte. Por ello, esta Comisión ha podido formarse convicción que el P. Gerardo Poblete fue víctima de violación de sus derechos humanos por parte de agentes del Estado, quienes al interior de un Recinto de reclusión lo interrogaron y torturaron hasta poner término a su vida’.

Con el correr de los años y develada, por fin, la verdad en el caso martirial del P. Gerardo, es válida la pregunta que hacían y hacen por estas fechas trágicas para Chile tantos sacerdotes, religiosas, estudiantes y laicado joven que no encuentran respuesta -seria y creíble- a la pregunta sobre el silencio de la Provincia Salesiana en Chile que tardó tantos años en denunciar y reclamar justicia para uno de los suyos en la misión que providencialmente les entrega la praxis y espíritu del venerado Don Bosco.

Ante los dolorosos hechos expuestos, nos quedamos con las palabras finales del P. Gerardo, recordada por sus propios verdugos: ‘Al padrecito los golpeábamos y repetía; Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen…’.Y, que este martirio imposible de ocultar, nos sirva para rechazar el miedo, la cobardía y los falsos equilibrios eclesiásticos que paralizan y silencian las consecuencias de las injusticias y la barbarie humana.

¡Gracias P. Gerardo por tu testimonio y apostolado ejemplar que nos llama a estar siempre unidos en la misma Esperanza!

Jaime Escobar Martínez – Director de revista ‘Reflexión y Liberación’

Santiago – Roma – Madrid

Il martirio nascosto del Salesiano +Gerardo Poblete

Diverse figure ecclesiastiche e studenti salesiani a Roma non hanno mai compreso appieno perché, per oltre vent’anni, la Provincia salesiana del Cile non abbia denunciato pubblicamente la detenzione, la tortura e la morte del giovane sacerdote Gerardo Poblete Fernández – eventi verificatisi presso la caserma dei Carabineros di Iquique nel 1973, un mese dopo il fatidico colpo di Stato militare.

Gerardo nacque il 13 maggio 1942 a Chuquicamata, nel Cile settentrionale, da una coppia di lavoratori cristiani. All’età di tredici anni entrò nell’Oratorio Don Bosco di Santiago. Seguì il percorso formativo presso il noviziato di Quilpué ed emise i primi voti il ​​31 gennaio 1962; terminati gli studi di teologia, fu ordinato sacerdote dal cardinale Raúl Silva Henríquez il 6 novembre 1971.

Iniziò il suo impegno nella pastorale giovanile nella zona orientale di Santiago, per poi prestare servizio come catechista e consulente educativo presso la scuola salesiana di Valparaíso; nel 1973 giunse alla scuola Don Bosco di Iquique in qualità di insegnante. Nelle diverse comunità salesiane in cui svolse il suo ministero sacerdotale, è ricordato come un giovane studioso, gioviale e creativo, che seppe mantenersi estraneo alle faziosità politiche. In sintesi, fu un discepolo autentico e fedele di Don Bosco.

Nel pomeriggio di domenica 21 ottobre 1973, una pattuglia dei Carabineros giunse alla scuola Don Bosco di Iquique e fece irruzione nell’istituto scolastico e nella residenza salesiana. Prelevarono con la forza P. Gerardo e l’insegnante Ricardo Salgado. Condotti in caserma, entrambi furono interrogati e selvaggiamente picchiati. Quel pomeriggio stesso, Gerardo morì in seguito ai numerosi colpi ricevuti alla testa, alla schiena, al torace e agli arti. In seguito emerse la confessione di uno dei torturatori, secondo cui, proprio quel pomeriggio, un ufficiale dei Carabineros era stato informato che “il prete era morto”…

Vale la pena ricordare che il Vicario ispettoriale dei Salesiani, P. Tomás González, si recò a Iquique per indagare su questo brutale crimine, giungendo alla conclusione inequivocabile che P. Gerardo – vittima di menzogne ​​e calunnie – era stato denunciato, arrestato, torturato e ucciso nella caserma dei Carabineros. Successivamente, con il sostegno del Rettor Maggiore dei Salesiani, P. Egidio Viganó, il Vicario González ottenne dal dittatore Pinochet la promessa di istituire una “commissione d’inchiesta”… Tale “commissione” non riconobbe mai che le torture inflitte a padre Poblete ne avessero causato l’immediata morte in caserma. E, da La Moneda, la dittatura decretò che non si dovesse “più parlare del caso”.

Solo nel 1990 l’Ispettoria Salesiana consegnò alla Commissione Nazionale per la Verità e la Riconciliazione – presieduta dal giurista Raúl Rettig – tutta la documentazione e le testimonianze che la Congregazione era riuscita a raccogliere. Successivamente, nel gennaio 2001, l’Ispettore provinciale, agendo per conto della Congregazione salesiana, depositò presso la Corte d’Appello di Santiago una denuncia penale contro i responsabili dell’omicidio di P. Gerardo. Nel marzo 2003, il magistrato Daniel Calvo incriminò due colonnelli in congedo dei Carabineros. Infine, il 26 giugno 2008, l’Ottava Sezione della Corte d’Appello di Santiago condannò gli ufficiali dei Carabineros in congedo Blas Barraza, Froilán Mondaca ed Enzo Meniconi a dieci anni e un giorno di reclusione per l’omicidio aggravato di P. Gerardo Poblete.

Grazie allo storico “Rapporto Rettig” si giunse alla verità e alla giustizia, come il rapporto stesso stabiliva chiaramente: “Numerose e attendibili dichiarazioni rese da testimoni oculari a questa Commissione consentono di affermare che P. Gerardo Poblete… giunse presso la struttura di polizia in normali condizioni fisiche; lì fu insultato e percosso – sia a mani nude che con oggetti contundenti – da diversi dei suoi custodi, in modo prolungato, fino a causarne la morte. Di conseguenza, la Commissione ha maturato la convinzione che P. Gerardo Poblete sia stato vittima di violazioni dei diritti umani commesse da agenti dello Stato i quali, all’interno di una struttura di detenzione, lo interrogarono e lo torturarono fino a porre fine alla sua vita”.

Ora che la verità sul martirio di P. Gerardo è finalmente emersa dopo tanti anni, è legittimo porsi l’interrogativo sollevato — allora come oggi, in questi tempi tragici per il Cile — da tanti sacerdoti, religiosi, studenti e giovani laici. Essi non hanno trovato alcuna risposta seria o credibile riguardo al silenzio della Provincia Salesiana in Cile, che ha impiegato così tanto tempo a denunciare il crimine e a chiedere giustizia per un suo membro: un appartenente alla missione provvidenzialmente affidata loro attraverso la prassi e lo spirito del venerato Don Bosco.

Di fronte a questi dolorosi eventi, ci aggrappiamo alle ultime parole di P. Gerardo, ricordate persino dai suoi carnefici: “Picchiavamo il buon sacerdote ed egli continuava a ripetere: ‘Padre, perdona loro, perché non sanno quello che fanno…'” Possa questo martirio — impossibile da occultare — aiutarci a respingere la paura, la viltà e i falsi equilibrismi ecclesiastici che ci paralizzano e mettono a tacere le conseguenze dell’ingiustizia e della barbarie umana.

Grazie, P. Gerardo, per la tua testimonianza e il tuo apostolato esemplare, che ci chiamano a rimanere sempre uniti nella stessa Speranza!

Jaime Escobar Martínez / Direttore della rivista ‘Riflessione e Liberazione‘.

Roma – Santiago – Madrid

Editor