|Martes, Octubre 26, 2021
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El señor Cardenal / Agustín Cabré, cmf 

bertone

También entre los apóstoles de Jesús de Nazareth había frescolines, es decir, tipos aprovechadores y un tanto descarados. Juan y Santiago, por ejemplo, querían ubicarse con toda su familia en los lugares más importantes en el “reino” del que Jesús hablaba. No habían entendido nada.

Pero cuando Jesús les aclaró la película supieron volver al camino correcto: el reino era de servicio y no de poder, no contaba con funcionarios sino con misioneros, no era de figurones sino de servidores de los otros,especialmente de los marginados.

Las dominaciones mundanas, los esplendores que dan el dinero y la astucia, no tendrían lugar entre sus seguidores. Jesús los quería libres

Y dio el ejemplo al morir asesinado por los poderes políticos y religiosos de su época: solo y desnudo en una cruz, sin ocupar ni un metro de tierra para su persona.

Digo esto al leer en la prensa las informaciones que de ser ciertas resultan escandalosas: a Tarcisio Pedro Evasio Bertone, religioso salesiano y cardenal de la iglesia, apenas le alcanzan 700 metros cuadrados de una edificación suntuosa para vivir. Y cuando se le hace ver la contradicción que eso representa frente al llamado del papa Francisco a vivir una iglesia pobre para los pobres, responde que hay otros treinta cardenales que viven en palacetes mejores que el suyo

La primera impresión que me queda es que se trata de un sinvergüenza. O mejor, según él afirma, de al menos 31 sinvergüenzas.

Logro entender que ciertos personeros oficiales de gobiernos requieren algún status mas o menos digno. Y los cardenales, aunque el título sea puramente de fantasía, son oficiales de una iglesia constituida a modo de monarquía, por esas bromas tristes de la historia

Pero entenderán que, como dice el refrán (expresado con más crudeza), la esposa del rey no solamente no debe ser puta sino tampoco parecerlo.

Flaco favor le están haciendo estos monseñores al empeño de Francisco de simplificar las cosas, volver a cierta sencillez evangélica, ganar de nuevo la confianza de las gentes anunciar el mensaje de liberación de las cadenas que impiden crecer como personas.

Hay mucho que corregir al interior de la comunidad eclesial jerárquica para poder anunciar al exterior el mensaje de Jesús.

Hoy día es la información que afecta a Bertone. Mañana serán cien informaciones de machismo eclesial, de clericalismo abusivo. Por ejemplo: la comunidad católica no sabe que en Roma muchas monjas son empleadas domésticas de monseñores y que realizan su trabajo ilusionadas por creer que es  un servicio  a la iglesia de Cristo. El mismo Bertone dice que tres religiosas le cuidan el palacete.

En nuestro Chile, por ejemplo, se dice que el Nuncio apostólico está atendido por monjas encargadas de la puerta, de la cocina, del aseo, de algunas oficinas. Lo extraño en este caso es que se trata de monjas de una congregación fundada expresamente para atender con misericordia a los pobres abandonados que viven en la calle. Esta congregación, llamada del Buen Samaritano, tiene su casa principal en la ciudad de Molina donde da consuelo, amparo, refugio a más de 400 enfermos terminales recogidos de las calles. Sacar tres o cuatro religiosas dedicadas a esa tarea bendita para ir a atender al Nuncio, parece una contradicción.

Pero ahí funciona la intuición femenina al estar en la Nunciatura pueden ingresar al país por valija diplomática una serie de elementos carísimos que servirán para atender a los marginados de la vida que se refugian en su centro asistencial.

No hay caso: las mujeres siempre llevan la delantera en esto de ver las necesidades de los prójimos y de inventar soluciones para remediarlas.

Agustín Cabré Rufatt, CMF

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