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Bandidos de hoy, Samaritanos de hoy / P. Faustino Vilabrille 

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¡Interesante!: Peregrinación de crucero y cuatro estrellas.

“Hay que trabajar, trabajar…Trabajar y ayudar al que lo merece. Trabajar aunque a veces piense uno que realiza un esfuerzo inútil. Trabajar como una forma de protesta. Porque el impulso de uno sería gritar todos los días al despertar en un mundo lleno de in­justicias y miserias de todo orden: ¡Protesto! ¡Protesto! ¡Protesto!” (Federico García Lorca).

“El capitalismo no es nada más que una empresa de ladrones comunes disfrazada de ‘civilización’ que extendió, como un imperio, a escala global, un ‘sistema’ (económico, político, ideológico y social) para legalizar y legitimar con leyes un robo masivo y planetario del trabajo social y de los recursos naturales, enmascarado de ‘economía mundial’ “.(Manuel Freytas, especialista en inteligencia y comunicación estratégica).

“Vivimos en un orden mundial criminal y caníbal, donde las pequeñas oligarquías del capital financiero deciden de forma legal quién va a morir de hambre y quién no”. (Jean Ziegler, exrelator de la ONU para la alimentación).

Ahora Bruselas nos exige a los españoles más recortes (y veremos si no nos afeitan las pensiones, ver la hucha más abajo): los criminales financieros son el enemigo común de los europeos, de los africanos, los indios, los indígenas, y del resto de la población que sufre de hambre y desempleo en el mundo, donde hay de sobra para todos, pero unos cuantos oligarcas monopolizan los beneficios que hacen más ricos a los ricos, y privatizan los servicios y recursos que hacen más pobres a los pobres, multiplicando cada vez más la desigualdad.

Nos han hecho creer que las políticas económicas de la austeridad, son la única salida posible para salir de la crisis, pero son absurdas y destructoras porque solo se aplican a la clase trabajadora o sin trabajo, pero nunca a los oligarcas, banqueros y multinacionales (que en España con la crisis aun crecieron más), a los cuales se les ofrecen amnistías fiscales, (como hizo Montoro) o SICAVs para legalizarse y no pagar apenas impuestos.

Seguro que entre tantos votantes de partidos corruptos, como en las últimas elecciones, hay bastantes católicos, pero seguidores de Jesús, imposible (Reflexión de una amable lectora al comentario anterior sobre las elecciones).

Un niño que muere de hambre es un niño asesinado

Es una vergüenza intolerable que en un país poderoso y democrático como España un sólo niño pase hambre y, sin embargo, hay dos millones que viven en esta situación, según Unicef.

Lucas 10,25-37:

Se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?” EL letrado contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo”. Él le dijo: “Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida”. Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús dijo: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándole acei­te y vino y, montándolo en su propia cabalgadura lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios y dándoselos al posadero, le dijo: “Cuida de él y que gastes demás yo te lo pagaré a la vuelta”. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?” El letrado contestó: “El que practicó la miseri­cordia con él”. Díjole Jesús: “Anda, haz tú lo mismo”.

Jesús no le manda al letrado que vaya al templo a orar como iban los sacerdotes y el levitas al templo de Jerusalén, sino que haga lo mismo que el samaritano.

No hay que ir de peregrinación a los “santos lugares”, ni a recorrer los caminos de San Pablo pagando 1887 € por persona, incluido un crucero y alojamiento en hoteles de 4 estrellas organizada por la archidiócesis de Oviedo con el Corte Inglés. ¿Por qué no se van a los grandes basureros del Tercer Mundo a compartir la espantosa miseria de millones de seres humanos, donde ahí sí que está Dios en situación de extrema necesidad?

Seguramente algunas de esas personas, practican el asistencialismo con el que quitan el hambre de un día y dejan tranquila su conciencia, pero solo comprometidos con la justicia luchamos para que no haya hambrientos. Tiene razón Caritas cuando dice: “practica la justicia”

Los que leéis habitualmente estos comentarios sin duda ya sabéis señalar perfectamente quienes son los bandidos y samaritanos de hoy. Pero vayamos por partes:

1.-  ¿Quién es hoy mi prójimo? Lo es todo aquel que es víctima de la injusticia, del atropello, la explotación, la opresión, el desprecio, la marginación, el hambre, la muerte injusta: Cada día mueren de hambre 57.000 personas y 1.000 millones viven en una situación de subalimentación grave y permanente. Los niños son las mayores víctimas, ya que cada cinco segundos, un chaval de menos de diez años muere de hambre o de sed (más de 17.000 al día).

Mi prójimo hoy son sobre todo los muchos millones de personas a quienes nuestras multinacionales les quitaron sus tierras (277 millones de Has. en los últimos años) en Colombia, Guatemala, Honduras, Ruanda, Nigeria, Somalia, Ucrania, Angola, Kenia, Zambia, Liberia, Togo, R.D.Congo, Senegal, Malí, Sudán, Ghana, Botswana, Uganda, Níger, Costa de Marfil, Benín, Etiopía,Tanzania, Suazilandia, Botswana, Mozambique, República del Congo, Malawi, Zimbabwe, etc.

Así se vieron obligados a emigrar, engañados por las mafias, con gran riesgo de su vida, para luego no recibirlos, no atenderlos y devolverlos a sus países medio muertos, no solo de hambre, sino también de desesperación, impotencia, angustia, tristeza, y sin horizonte de vida.

2.- ¿Quiénes son hoy los bandidos? Lo son los ricos y poderosos de la tierra, los grandes bancos, las multinacionales y los gobiernos que las favorecen, el FMI (Fondo Monetario Internacional), el BM (Banco Mundial), la OCM (Organización Mundial de Comercio), las iglesias, las organizaciones y órdenes religiosas de cualquier clase que acumulan “tesoros”, riquezas, etc. Son los corruptos que roban los bienes del pueblo, los que los elegimos como en el 26J, y todos los que vivimos con más de lo necesario y no ponen ni ponemos todo eso al servicio de la lucha a favor de los más oprimidos de la tierra. También lo son quienes organizan o participan en “peregrinaciones”, a santuarios, a los “santos lugares”, etc., y gastan en esas actividades unos cuantos miles de €, regresan emocionados por lo que vieron, pero no ven a Jesucristo presente en los desgraciados del mundo, pues si lo vieran de verdad no irían a esos sitios a gastar unos dineros que ahí no le hacen falta para nada ni a Dios, ni a Jesucristo, ni a la Virgen, ni a los Santos, pero sí le hacen mucha falta a Dios, a Jesucristo, a la Virgen y a los Santos en los empobrecidos de la tierra, que se están muriendo a diario de hambre y miseria, de impotencia y desesperación.

Por eso hay que decir con total contundencia que todo el que vive con más de lo necesario, todo el que tiene más de lo que le hace falta, mientras otros no tengan para vivir, hay que decir que es un ladrón, aunque lo tenga legalmente. Su riqueza es injusta, Así, hay ladrones entre banqueros, entre empresarios, entre profesionales, entre no pocos políticos y también entre algunas instituciones civiles y religiosas, incluso entre monseñores vaticanos… (¡Ay Francisco, cuánto tienes que limpiar! No sé si vas a poder).

3.- La esencia de la fe.- El compromiso con el hombre y la Madre Tierra que lo sostiene, es la esencia de la fe. El sacerdote y el levita venían del tempo de hacer sus rezos y cultos a Dios, que no les valieron para nada, porque “pasaron de largo” ante aquel necesitado. Si nosotros vamos a misa, rezamos, comulgamos, hacemos “peregrinaciones” sean a donde sean, si pasamos de largo, todo eso es una mentira, una trampa, un engaño, incluso una ofensa a Dios. El que no vive en compromiso permanente con los oprimidos de la tierra para hacerles justicia, no vive en cristiano. La misa, la oración, la comunión son actos para celebrar el compromiso de la fe, pero sin este compromiso están vacíos. Podemos tener iglesias, celebraciones y santuarios llenos de gente, (aunque cada vez menos) pero vacíos de fe. Hoy a muchas jerarquías parece que les preocupa todo aquello más que esta.

4.- Alternativas y samaritanos.-Hoy no basta con dar un pez, ni con enseñar a pescar, porque los pescadores, es decir, los empobrecidos, no tienen río, porque en Africa, América o la India, las multinacionales de los países ricos les están quitando sus tierras y sus materias primas: así tenemos ahora millones de desplazados e inmigrantes, porque el hambre los obliga a marchar, y para colmo cuando llegan, si no mueren por el camino, no los queremos recibir y los frenamos con vallas, pero al hambre no se le pueden poner fronteras.

Cuál es la alternativa: que el río vuelva a ser de los pescadores, o sea:

Luchar con los justos contra los injustos, eso es ser samaritano en los tiempos de hoy, para que no haya ni opresores ni oprimidos. Sin esto no hay fe ni religión que valga para nada. La justicia es el primer y más elemental grado de amor hacia los demás. Con asistencialismo quitamos el hambre de un día, comprometidos con la justicia luchamos para que no haya hambrientos.

Hay grandes samaritanos de nuestros días que están entregando su vida por los demás en América del Sur, Africa y la India, poniendo en marcha acciones y proyectos de desarrollo, pero atención: Hay que desarrollarlos como plataformas o catalizadores de una clara incidencia sociopolítica: sin esta dimensión solo pondremos parches a una rueda que está podrida, el capitalismo, que ya no sirve. Hay que cambiarla por una nueva, o sea, que tenemos que luchar por un nuevo orden social donde las leyes, los gobiernos, los parlamentos, las religiones, todas las instituciones, estén al servicio de cada ser humano, al servicio de la justicia, de la igualdad, de la defensa de los derechos humanos, del valor y la dignidad de la persona. Eso es ser verdaderos samaritanos de nuestro tiempo.

P. Faustino Vilabrille Linares

A s t u r i a s

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