Abril 24, 2024

La Pascua de Pedro Mariqueo en su lucha por la Justicia

 La Pascua de Pedro Mariqueo en su lucha por la Justicia

Muchas/os seguramente no conocen quien fue Pedro Mariqueo Martínez, era un niño-adolescente, tenía 16 años cuando  fue asesinado por Carabineros de Chile un  1º de mayo de 1984 aproximadamente a las  22,30 hrs. mientras participaba en protestas en contra del dictador Augusto José Ramón Pinochet Ugarte en el sector de Lo Hermida comuna de Peñalolén, era militante de la Izquierda Cristiana de Chile. Tres balas cegaron su vida.

El martirio de Pedro nos mueve a hacer varias reflexiones a la luz del sentido de la Pascua de resurrección:

Para quienes somos cristianos la muerte entraña de alguna forma una contradicción, ya que tiene una doble dimensión, por una parte el dolor, el luto por la pérdida y la partida, la tristeza profunda por una vida que nos deja y, por la otra la fiesta, la alegría por la resurrección, la Pascua, el paso a la vida eterna.

Creemos que la Pascua de Resurrección, tiene un significado liberador y transformador ya que nos sacude de las tiranías, en la resurrección de Jesús está presente esa  liberación del sometimiento que sufren las personas, tanto en el ámbito personal como en el contexto socioeconómico y político. Así se puede interpretar como un acto de Dios que rompe las cadenas de la injusticia y abre nuevas posibilidades de transformación y liberación para los oprimidos.

Representa la esperanza en medio del sufrimiento y la injusticia,  en la resurrección de Jesús está la promesa de que, a pesar de las dificultades actuales, hay una esperanza de liberación y transformación tanto en el ámbito individual como en el colectivo.

Por esto, es que no podemos dejar de referirnos al martirio, ya que este es una realidad trascendente en la historia del cristianismo. Los mártires han dejado un legado de fe inquebrantable y valentía que sigue vivo en la Iglesia hasta el día de hoy. Su disposición para enfrentar la persecución y la muerte por el sentido y las consecuencias  políticas de su fe en Jesucristo, es un testimonio poderoso del poder transformador del Evangelio en las sociedades y en las condiciones de vida de las personas y las comunidades.

El martirio de muchos/as de los/as luchadores contra la dictadura civil y militar chilena se convirtió en una representación de resistencia y esperanza. A pesar de las terribles condiciones y el peligro que enfrentaban, estos niños/niñas, hombres y mujeres continuaron oponiéndose al régimen del terror y alzando sus voces contra la represión y la violencia.

Ello significa o debe significar un compromiso con la justicia y solidaridad con los más pobres y oprimidos. Por lo que es un llamado a la acción, a comprometerse con la igualdad social, a superar el modelo que nos tiraniza con el consumo, la frivolidad, la competencia y el individualismo a luchar contra las estructuras de opresión y a construir un Chile, un mundo, más justo y solidario.

Por todo ello Pedro Mariqueo vive entre nosotros, ha muerto pero también ha resucitado, es un mártir de nuestro tiempo ya que pese a sus cortos años de vida representa un testimonio de sacrificio y compromiso inquebrantable hacia la causa de la libertad y la igualdad.  Su sacrificio inspira y moviliza a otros, nos invita a aferrarnos a nuestras convicciones incluso frente a la persecución y la derrota. Impulsa a seguir, su nombre y su historia se convertirá en un símbolo que perdurará en la memoria colectiva.

Pedro, desde su cotidianeidad de opresión y carencias, desde su anonimato, desde su simpleza de niño, es un mártir de la Izquierda cristiana, que trasciende el tiempo y el espacio.

Los defensores de los derechos humanos, como él, son testigos del sufrimiento humano en todas sus formas. Ven y viven la desigualdad, la pobreza, la discriminación y la violencia que aflige a las comunidades marginadas. Se enfrentan cara a cara con el dolor y el sufrimiento, ellos mismos son víctimas de la opresión, y esto les impulsa a actuar.  Nos ha dejado una huella imborrable en la historia y nos recuerda que la lucha por un mundo mejor requiere: unidad, perseverancia, humildad, verdad, coraje, reflexión, consecuencia y esperanza.

Pedro Mariqueo Martínez, un niño adolescente de Lo Hermida vivió su martirio y su pascua de resurrección y esta es un recordatorio que inexorablemente la vida vencerá.

Fernando Astudillo Becerra / Abogado

Editor