William Shomali: ¡Basta ya de muertes!

El obispo William Shomali, Vicario para Jerusalén y Palestina, condenó enérgicamente el ataque contra la comunidad cristiana de Taybeh. El 7 de julio, colonos israelíes incendiaron el cementerio y la Iglesia de San Jorge, del siglo V. Este acto forma parte de una serie de actos de violencia e intimidación perpetrados por colonos contra los residentes de numerosas aldeas palestinas en Cisjordania.
Numerosas organizaciones no gubernamentales y activistas de derechos humanos denuncian, las crecientes restricciones al acceso al agua y al pastoreo, que imposibilitan la permanencia de las familias. Argumentan que no se trata de incidentes aislados, sino de una estrategia de coerción más amplia -caracterizada también por la proliferación de asentamientos ilegales y la complicidad del Estado de Israel- que está haciendo la vida imposible a los palestinos. Los desplazamientos resultantes constituyen traslados forzosos, una grave violación del derecho internacional humanitario.
Monseñor William Shomali, reflexiona sobre estos graves acontecimientos y anunció que se espera la presencia del Cardenal Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y del Patriarca Griego Ortodoxo, Teófilo III, en Taybeh para un acto de solidaridad no violenta:
La solidaridad es importante, no solo con palabras, sino también con hechos, con presencia.
Con estos ataques, los colonos israelíes quieren reiterar su presencia, su fuerza y su capacidad para hacer lo que quieran. Lo repiten con frecuencia y claridad: esta es nuestra tierra. Por lo tanto, afirman tener derecho a entrar y salir libremente. Sus animales también pueden entrar y salir. De hecho, el ganado entró y comió de los olivos y campos de Taybeh. Prendieron fuego para recordar a los palestinos: ‘Somos los más fuertes, no intenten oponerse a nosotros’. Afirman tener el poder y el derecho.
El ejército israelí guarda silencio, eso es seguro. No hacen nada, o muy poco, para prevenir estos ataques, por dos razones. Primero, no les interesa defender a los palestinos. Segundo, los colonos están armados y los soldados no quieren tener enfrentamientos ni problemas con ellos. Así que fingen no ver, no saber. Hay una frase en latín que dice: ‘Qui tacet, permette videtur‘, que significa ‘quien calla parece consentir‘.
Esta violencia busca hacerles la vida imposible a los palestinos, obligarlos a irse, a evacuar. Es la misma estrategia de 1948, cuando el ejército entró en las aldeas diciendo: “¡Salgan para salvar sus vidas!”. La gente, aterrorizada, se marchó. Setecientos mil palestinos abandonaron Haifa, Jaffa, Acre y Ascalón con la esperanza de regresar.
Israel ha intentado llegar a Gaza, empujando a sus habitantes hacia el Sinaí. Cisjordania podría ser la segunda fase de esta estrategia. Pero Gaza es lo primero; gestionar ambas fases simultáneamente sería demasiado para Israel, que prefiere avanzar con mayor lentitud.
Todo está en manos de los estadounidenses, los mejores amigos de Israel. Hasta ahora, han apoyado esta ideología al 100 %. Hoy en día, Europa tiene poca influencia, escaso peso. La comunidad internacional es un espectador. Incluso las Naciones Unidas: ¿cuántas veces ha pedido el secretario general de la ONU, Antón Guterres, el fin de esta guerra y la alimentación de la población hambrienta de Gaza? En vano.
Israel siempre se presenta como víctima, justificando cada acto como defensa propia. Cada gazatí es visto como un terrorista en potencia. Esta es la lógica predominante. Por razones que desconozco, Europa y Estados Unidos son incapaces de oponerse a esta ideología, quizás debido al recuerdo aún vívido del Holocausto.
Le diría a los cristianos de Tierra Santa una verdad: lo ocurrido en Taybeh es menos grave que lo ocurrido en Kfar Malik, donde tres jóvenes palestinos fueron asesinados por intentar resistirse a los colonos. En Taybeh, no se resistieron porque conocían las consecuencias. Simplemente filmaron y fotografiaron desde lejos. No quiero crear falsas esperanzas, pero simplemente digo la verdad: reaccionar podría ser peor.
Debemos seguir la vía diplomática y decir siempre la verdad, que es tan afilada como una espada. Debemos hacerlo ante Dios, en oración, porque el Señor es Todopoderoso. Debemos practicar la no violencia: esta es nuestra estrategia. Hablamos, nos oponemos con palabras, decimos la verdad y oramos.
+Monseñor William Shomali, Vicario para Jerusalén y Palestina