|Martes, Junio 18, 2019
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Nuevo embajador de Chile ante el Vaticano: Visita del Papa a Chile 

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Asegura que su principal misión es colaborar en la organización de la visita del Papa, en caso de que esta se concrete en 2017, más que las diferencias entre La Paz y Santiago.

Menos de dos semanas se tomó el ex canciller Mariano Fernández Amunátegui (DC), tras dejar su cargo de embajador en Alemania, para asumir desde el 14 de junio el nuevo desafío que le encomendó la Presidenta Michelle Bachelet: dirigir la representación diplomática de Chile en el Vaticano.

De entrada manifiesta que no cambiará al equipo de trabajo, más allá de reemplazos por el término de destinaciones de algunos funcionarios. Fernández asegura que es habitual que existan cambios de embajadores y que su antecesora, la ex ministra de Educación Mónica Jiménez (DC), asumirá en un lugar “muy crucial y complejo, como es Israel”.

Respecto de la gestión de Jiménez, es enfático: “No voy a opinar sobre la gestión de Mónica. Tuve una larga conversación con ella para ponernos al día y es un personalidad respetada e importante en la representación diplomática en el Vaticano”.

Sobre las críticas que se le hicieron el año pasado a su antecesora, porque en su viaje a Bolivia el Papa Francisco se refirió a las diferencias entre La Paz y Santiago, señaló: “El Papa no ha ido a Argentina, qué raro tiene que no venga a Chile. Respecto del tema de Bolivia, quiero relativizarlo: Si a mí me hubieran nombrado para tratar los temas con Bolivia, la Presidenta me habría pedido que me fuera a La Paz y no al Vaticano. La Santa Sede tiene un rol en política internacional y en el tema de los valores, que es mucho más importante que el tema puramente de Bolivia. Si hay discusión sobre Bolivia, la vamos a tener, pero no es el sentido de la misión. La primera prioridad que tengo es que organicemos bien la visita del Papa, si es que decide venir a América Latina”.

-¿Qué le parecieron las palabras del Papa en Bolivia, llamando al diálogo y aludiendo al problema del mar?

“No hay que interpretar al Papa simplemente como que el diálogo es un apoyo a Bolivia. Hay que interpretarlo diciendo que el Papa dice diálogo, y no hay diálogo mientras estemos en un juicio. Y esa es responsabilidad boliviana, no de Chile. La interpretación correcta de las frases del Papa, lo mismo que con Angela Merkel, es decir ‘busquen entendimiento’. ¿Cómo se buscan los entendimientos? Con conversaciones, acuerdos, diálogos. Bolivia, para tener una solución de lo que estima que es lo que le corresponde, tiene que tener un diálogo con Chile, y la solución tendrá que ser satisfactoria para Bolivia y para Chile. Si no es así, no va a haber acuerdo. Cuando se dice diálogo, somos los primeros en querer el diálogo. Bolivia decidió ir a la Corte, y allá dialogan los abogados. Terminó el diálogo político. Lo que está sucediendo en la Corte es que vamos a presentar la contramemoria y el único comentario político que haría es que Evo Morales ha subestimado la reacción de Chile, porque ha perdido un enorme apoyo de una causa boliviana que en Chile tenía mucha simpatía en el pasado”.

Consultado si hará gestiones para que el Pontífice reciba en audiencia al agente de Chile ante La Haya, José Miguel Insulza, con el fin de que este exponga el punto de vista nacional respecto del irrestricto respeto a los tratados bilaterales vigentes con Bolivia, Fernández sostuvo que “no está en agenda, para nada”.

“Más equilibrio”

Aunque el ex canciller dice que su prioridad es una eventual visita del Papa a Chile en 2017, también pone en perspectiva las urgencias de la Santa Sede en el agitado contexto internacional.

“Hay temas de la Iglesia Católica chilena que son muy importantes para la Iglesia Católica chilena y a los que el Papa les concede importancia. Pero no estamos en la tragedia de la crisis que está viviendo el Medio Oriente, por ejemplo, y ahí están las prioridades y urgencias del Vaticano. Es ahí donde uno pide más equilibrio y más serenidad en la mirada y que trabajemos tranquilos en la preparación de la visita”.

A su juicio, la situación de Osorno, donde un grupo de fieles se opone al obispo Juan Barros, no será un factor que opaque, eventualmente, la visita del Santo Padre. “Tengo la impresión de que a Chile le hará muy bien la visita del Papa. Va a ser un factor de unidad (…) El mensaje de paz, de misericordia, de lucha contra la desigualdad, va a tener un auditorio muy importante por la persona que es él. Los eventuales incidentes, no creo que opaquen ni le quiten brillo, como no le quitaron brillo hace 30 años en la visita de Juan Pablo II en medio de una dictadura feroz y sangrienta como tuvimos en Chile”.

Pamela Gutiérrez  –  El Mercurio

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