|Viernes, Agosto 14, 2020
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Cuando la Fe se valora como un don de libertad 

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 Danilo Andrade Barrientos   –   Laico Ignaciano.-

Creo que mis Hermanos en la Fe  merecen saber que desde hace un tiempo a esta parte me declaro como hijo de Dios, apóstol o seguidor de Jesús, lo manifiesto en plena y total libertad espiritual y de conciencia, porque vengo a comunicarles que voluntariamente he renunciado y dimitido de la institución jerárquica que conforma a la Iglesia Católica Apostólica y Romana, dejando muy en claro que nunca renunciaré al pueblo de Dios ni a mis hermanos y hermanas, soy y me siento parte de Ustedes por siempre. Se preguntarán el porqué de esta decisión, les explicaré:

Que  a partir de la unión de un grupo de fieles  con basta formación católica, nació la organización de Laicos y Laicas de Osorno, donde nos unió y movió El Espíritu Santo, llevándonos de  principio a fin en la búsqueda de  nuestra única misión; transparentar en  verdad y justicia lo que pasaba al interior del clero, primero a nivel local, después a nivel nacional y por consiguiente a nivel mundial.  Delicadas situaciones conocidas por todos pero que nadie se atrevía a enfrentar a estos mal -auto llamados- príncipes, que por siglos vienen abusando del poder eclesiástico, de conciencia y sexualmente a menores, la pandemia mas desbastadora  que afecta a la curia vaticana católica romana y, que gracias a este muy valiente y profético puñado de mujeres y hombres osorninos, quedaron en evidencia irrefutable los graves delitos cometidos al interior de los consagrados y que, por cierto, estas gravísimas faltas y ofensas a la dignidad humana seguirán ocurriendo.

Hoy, todo esta realidad de abusos se hace insostenible por toda la información conocida y mucha que falta por conocer y que, según mi visión, la administración vaticana, seguirá en su indolencia e indiferencia y  no va a aceptar con humildad y total transparencia todas las atrocidades cometidas por personajes que se escudaron bajo la protección de esta institución, que se empoderó de tal manera, transformándose en intocable a nivel mundial ante las altas esferas del poder tanto políticas como espirituales.  Seguramente, en quinientos años mas pedirán perdón por los delitos cometidos, como lo hizo Juan Pablo Segundo cuando reconoció las matanzas en las cruzadas (guerras religiosas, impulsadas por la Iglesia Católica, entre 1096 y 1291, Edad Media)  y después borrón y cuenta nueva. Que mensaje tan potente y evangelizador;¿No? (ironía).

Además, hoy avalados y respaldados por una gran cantidad de hermanos en la Fe, que por mala formación, timidez, poca valoración, desconocimiento y por el alto clericalismo existente, siguen endiosando  a seres humanos comunes y corrientes como cualesquiera de nosotros, mas aun que juran y prometen servir a sus hermanos, no servirse de ellos como lo han hecho por siglos y por lo visto toda la institución religiosa y, principalmente, la católica que vive y se sostiene de  las ofrendas y dádivas que entregan o donan sus feligreses,. Hemos de cuestionarnos que los forman y adoctrinan para que seamos manipulables, por favor les pido háganse respetar hermanos, el respeto se gana, por lo tanto, respétense y exijan que los respeten, valórense, a nadie se le rinde pleitesía, lo cargos son puestos que  imponen  los hombres y que representan solo a una administración terrenal, nada divino, el servicio es entrega, al servicio enseñado por Jesús me refiero,(total desinterés)  no al del publicano (total corrupción).

Después de una profunda reflexión espiritual y de un discernimiento responsable, he tomado esta decisión, porque no quiero sentirme  cómplice pasivo de estos delitos, que son verdaderos atentados a lo enseñado por Jesucristo, a la  moral y a las buenas costumbres y que se han normalizado dentro de la Jerarquía. Además creo haber  encontrado el camino de la libertad divina, entendiendo que todos somos hijos de Dios y que Jesús no vino a formar ninguna religión en particular, sino muy por el contrario, vino a sellar y ratificar la Alianza del  Padre con su pueblo, El es transversal, para todos es igual, como dice el dicho, para moros y cristianos. Vino a este mundo a enseñar y a unir al pueblo de Dios, su pueblo, no a dividirlo como lo hacen las diferentes religiones creadas por los hombres y para los hombres, donde muchos se sienten diferentes, especiales y se dan ínfulas de príncipes.  (ínfulas me refiero a la vanidad del darse en las personas, no a las partes de la mitra).

Hermanos les imploro; fórmense, culturícense, busquen su libertad personal y espiritual, rompan cadenas, boten ataduras y despójense de la enseñanza estructural, doctrinal y cautiva espiritual de las religiones, Dios nos hizo salvo por intermedio de su Hijo; Jesús nos redimió liberándonos de nuestros pecados y nos dejo su Espíritu Santo para que nos movilice y defendamos su legado. Hoy es a Él a quien debemos seguir incondicionalmente, El, es “el camino, la verdad y la vida”, quien conoce al Hijo, conocerá al Padre, nos dice con claridad el Evangelio.

Soy un agradecido en El Señor de la vida, por darme la posibilidad de conocer y haberme formado por más de 24 años como Laico en la Compañía de Jesús, siendo apoderado en el colegio San Mateo de la ciudad de  Osorno y a todos y todas, mis hermanos y hermanas por haber permitido pertenecer e integrar la ya histórica Comunidad de Laicos y Laicas de Osorno. Y, por sus principios, fortalezas y convicciones, una mención especial a Revista Reflexión y Liberación a través de su editor Jaime Escobar Martínez por acompañar lealmente y publicar nuestra praxis y misión en todo este providencial tiempo de denuncias y anuncios sin abandonar nunca la Esperanza.

“No podemos callar lo que hemos visto y oído (Hechos 4,20).

  Osorno-Chile

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