|Viernes, Agosto 7, 2020
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¿ Y la Mitra de los obispos? 

Mitras

En algunos eclesiásticos las ropas hermosas lloran.

La Iglesia Católica tiene muchos interrogantes que responder y grandes y graves problemas que resolver.

¿Existe el pecado original? Los judíos, dueños y estudiosos de la Torah durante siglos, dicen que no existe, es un invento de los teólogos católicos para explicar un subtexto. Jnw

¿Existe el purgatorio? El limbo, eliminado del catálogo de verdades a creer, nos queda aún el purgatorio. Yo quiero ir al cielo sin hacer escalas, lo he eliminado de mi catecismo.

¿Existe el celibato? Oh no, dicen los judíos. Uno de los primeros mitzvot que Dios nos dio reza: “Creced y multiplicaos”. Dios lo hizo todo bueno y no quiere privar a los hombres de esta bondad. El celibato es una herejía, convertida en un castigo inhumano. Francisco tiembla, pero sigue pensando.

¿Y las mujeres? Cinco mujeres salvaron a Moisés de los cocodrilos del Nilo mientras los hombres callaban. El Papa Francisco ha nombrado una segunda comisión para seguir hablando sobre el papel de las mujeres en la Iglesia. No acceso al Sacramento del Orden, condenadas a las sacristías.

¿Y las vocaciones al sacerdocio? “Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón, se las r e p e t i r á s a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino”… leo en Deuteronomio 6,6-7. El mandamiento de educar y pasar la fe es responsabilidad del padre.
Todo padre es un sacerdote, un catequista… Pasar la fe no es una tarea rabínica ni clerical sino familiar.

¿Y la reforma de la Curia Vaticana y la fábrica de los santos y la sanación del segundo matrimonio y el cambio climático y la justicia y los cementerios marinos y…?

Las religiones seguirán haciendo preguntas y revisando y mejorando sus respuestas, todas ciertas y todas falsas, siempre in progress, pero ninguna, ni la más sagrada, final.

¿Y las Mitras de los Obispos?

No existe ninguna religión con tanta riqueza ornamental como la que tiene la Iglesia Católica.

El Concilio Vaticano II, atento a los signos de los tiempos, simplificó los roperos clericales.

¿Existen mujeres más elegantes que las santas de Zurbarán?

Las casullas de seda bordadas en oro y plata, trabajo artesano, lento y caro, en las sastrerías de los conventos de monjas se nos antoja como cosa del pasado, pero el pasado siempre vuelve. La belleza sofocante de esos ropajes litúrgicos que exhiben los museos y las sacristías siempre vuelve.

Ayer me di un paseo por la página de Sacra Domus Aurea y comprobé que el pasado vuelve, más glorioso, con más oro y plata y ahora fabricado con mayor rapidez y más barato.

Lo mejor para Dios, solían decir para justificar algunos gastos, hay que dejarse seducir por la belleza.

Ayer, el domingo era el dia de Sunday Best, el día de abrir el armario y elegir lo mejor, hoy, vaqueros, chandal, T-shirts, deportivas, es la nueva normalidad litúrgica y algunas iglesias invitan a la gente con este eslogan “Come as you are”.

¿Y la Mitra de los Obispos?

Soy una religiosa de 95 años escribe Mercedes Loring y “me pone de mal humor, cuando veo al Obispo con la Mitra, quita y pon, en la eucaristía”.

Soy Antonio Ardillas, tengo 92 años y confieso que “en la iglesia, menos y más si está en salida, las Mitras están de más. Sobran, distraen, entorpecen, aturden y escandalizan”.

Gracias amigos, son pocos los que se quejan, pero son muchos los que piensan como vosotros.

Vivimos en una sociedad estrafalaria y llena de horteradas: cabellos pintados de colores, caras y culos tatuados, piercings en el mentón y el ombligo, pamelas floreadas, baggy pants…modas de un ayer lejanísimo, hoy resucitadas y de curso legal.

Las Mitras, reliquias señoriales de un ayer lejanísimo, no se han ido y parece que sus usuarios, coronados como dioses paganos, no quieren renunciar a este gorro hortera que nada dice a esta sociedad cada día más igualitaria y que tiene sus propias horteradas.

Mercedes Loring se pone nerviosa al contemplar a su Obispo tocado con una Mitra bordada en oro y plata y se compadece del maestro de ceremonias, muy ocupado, en quitarle y ponerle la Mitra. Mercedes, ¿y el dia que contemplas cien Mitras juntas? Doy un portazo y les digo que os den viento.

Hay un revival, un renacimiento del ropero y de los ornamentos litúrgicos, la pasarela litúrgica está viva y tiene también sus aficionados y sus incondicionales en la Iglesia.

El alto clero, la alta liturgia puede estar hueca, pero huele a incienso, es bella, brilla el oro, reluce la plata, se siente el peso de los ornamentos y los acordes del órgano hinchan el corazón.

El clero bajo, los curas rurales, han simplificado tanto su atuendo que parecen más camioneros que funcionarios de Dios.

P. Félix Jiménez Tutor, Escolapio

 

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