Abril 22, 2024

Carta del Arzobispo Sviatoslav Shevchuk de Kiev

 Carta del Arzobispo Sviatoslav Shevchuk de Kiev

¡Alabado sea Jesucristo!

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Saludos desde Kiev. Hoy ya estamos viviendo el décimo día de esta guerra horrorosa y sangrienta.

Esta mañana de modo particular volamos con nuestros pensamientos a nuestras ciudades en el norte, en el este y en el sur de Ucrania.

En Ucrania, seguimos luchando. En Ucrania seguimos rezando. En Ucrania se sigue sirviendo en todo lo que se puede a quien lo necesita.

Esta noche, de modo particular pensábamos en Kharkiv, donde ayer cayeron casos 20 centímetros de nieve, mientras que de noche se volvían a los sonidos de la aviación enemiga y las bombas volvían a caer sobre la paz ciudad, matando… exterminando…

Nuestros pensamientos se dirigen a Sumy porque al están comenzando las batallas en las calles… rezamos por la golpeada ciudad de Chernihiv y por las decenas de heridos allí por las bombas, los misiles y otros ataques.

Pero por sobre todo, nuestros corazones sangran por las ciudades que están sitiadas por el enemigo y en las que está comenzando una verdadera catástrofe humanitaria. No podemos dejar de pensar en Mariupol…. en Volnovakha… en Kherson…

El enemigo ataca, bloquea y se apodera de las grandes ciudades y no permite que los residentes salgan, no permite que allí se entreguen alimentos, y las bombas del enemigo siguen pareciendo la muerte.

¡Oh Señor, salva a su pueblo!

Hoy una vez más queremos pedir al Señor especialmente por nuestro ejército ucraniano.

Por nuestras chicas y muchachos que están luchando. Por aquellos que cubren a Ucrania con su pecho, muriendo por el futuro libre de su patria…

¡Oh Dios bendice a nuestro ejército! ¡Oh Dios envía el ejército celestial de sus ángeles, la milicia celestial del Arcángel San Miguel, para proteger, apoyar y bendecir a nuestro ejército!

Hoy, quiero dirigirme en particular a la comunidad internacional. No nos quedemos callados. Hagamos todo lo que sea posible para que al menos los convoyes humanitarios puedan llegar a los lugares que hoy están en las garras del despiadado enemigo.

Cuando el enemigo ha bombardeado una ciudad, muchos edificios  rápidamente quedan en un frío boquete. Sin calor, sin luz, sin agua. Nosotros tenemos con qué ayudar, pero no permiten que nuestra ayuda les llegue.

Quiero apoyar, quiero hacer hoy un llamamiento a todos los que realmente PUEDEN ayudar a estas personas a nivel internacional. Que se levanten corredores humanitarios, que abran el paso a los convoyes humanitarios por las vías públicas para que la población civil pueda desplazarse a un lugar seguro, y que los convoyes humanitarios puedan llevar a esa gente alimentos, calor y solidaridad humana.

Hoy, quiero agradecer especialmente a nuestros voluntarios. En este tiempo terrible TODOS deben convertirse en voluntarios. TODOS los que quedan en zonas pacíficas, todos los que sin armas defienden su Patria, hoy todos debemos servir con amor cristiano y eficaz.

Quiero agradecer a muchas de nuestras organizaciones estatales, a todos los que de corazón se ofrecen como voluntarios para servir a los más necesitados.

Quiero agradecer a cada una de nuestras parroquias, de modo particular a las parroquias que están aquí, en el centro, en el este y en el sur de Ucrania. Cada una de estas parroquias se está transformando en un centro de ayuda social gracias a nuestros voluntarios.

Me dirijo una vez más a la comunidad internacional; hagamos TODO LO POSIBLE para detener esta guerra.

¡Oh Dios, salva a Ucrania! Oh Dios, envía sabiduría y luz a las personas para que el diálogo prevalezca sobre la guerra. ¡Oh Dios, bendícenos a todos!

Que la bendición del Señor sea con vosotros, por su gracia y amor por la humanidad, siempre, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

¡Gloria a Jesucristo!

Arzobispo Mayor +Sviatoslav Shevchuk de Kiev / UCRANIA

 

 

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