Marzo 3, 2024

Apuntes sobre narcisismo y ministerio

 Apuntes sobre narcisismo y ministerio

El narcisismo entre el clero es un problema insidioso. Estas personalidades muchas veces buscan constantemente aprobación y adulación, carecen de empatía y manipulan a los demás para satisfacer sus propias necesidades egoístas, alejadas de la imagen de Cristo Buen Pastor.

El narcisismo tiene un impacto significativo en el comportamiento profesional, especialmente en lo que respecta al ministerio sacerdotal. Hay tres perspectivas principales sobre cómo abordar esta relación: En primer lugar, se puede examinar la prevalencia del narcisismo entre los sacerdotes y su identificación con la Palabra de Dios. En segundo lugar, se puede considerar cómo el narcisismo afecta la autopercepción de los ministros ordenados, especialmente cuando se sienten por encima de los demás. Finalmente, se puede examinar cómo los sacerdotes manejan su narcisismo, especialmente cuando enfrentan decepciones inevitables en sus carreras eclesiásticas. Transformar el narcisismo puede conducir a una mejor calidad del ministerio. 

Los pastores equilibrados no demuestran ninguna preocupación particular por el narcisismo. Esto significa que no están fuertemente influenciados ni por los aspectos positivos ni negativos asociados con el narcisismo. Como resultado, no tienden a sobreestimarse a sí mismos, a malinterpretar las motivaciones de los demás ni a exagerar su desempeño ministerial.

Se utilizó una encuesta realizada entre pastores holandeses como base para crear una tipología de cuatro estilos narcisistas: equilibrado , vulnerable , desenmascarado y enmascarado. El narcisismo es un rasgo que se puede detectar tanto en los pastores como en su identificación con el ministerio.

Parece que los narcisistas son más comunes en la profesión clerical. Estas personalidades a menudo quieren agradar a todos, creen que todos deberían admirarlos y están convencidos de que nunca cometerán errores. Su atención se centra principalmente en la imagen y la apariencia, al igual que el mito de Narciso, lo que deriva en una notable falta de empatía y dificultad para entender chistes o burlarse de sí mismos.

El daño causado por los sacerdotes narcisistas a la Iglesia y a los fieles que les han sido confiados es significativo. Estas personalidades a menudo no logran empatizar con las personas debido a su falta de empatía y tienden a tener seguidores sumisos. Además, a menudo no logran transmitir el amor de Dios y consideran a Dios como un ‘rival’. También dedicarán poco tiempo a la oración y al estudio.

Los narcisistas tienden a buscar atención y realizar la liturgia, utilizando diversos medios, dependiendo del entorno en el que se encuentran. El Papa Francisco ha advertido a los futuros sacerdotes contra la complacencia, el excesivo amor propio y la autorreferencialidad, subrayando la importancia de ser hombres de relación y de servicio.

Domenico Marrone – Roma

Editor