|Domingo, Noviembre 19, 2017
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Tensiones previas a la Visita del Papa 

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Sorpresa causaron las recientes declaraciones que pronunció en Roma el embajador de Chile ante la Santa Sede, Mariano Fernández Amunátegui.

Sorpresa porque el embajador –también fue Ministro de Relaciones Exteriores-  conoce bien la eficiente operatoria de la diplomacia vaticana, sin embargo, lo que planteó en la conferencia de prensa en Roma es contradictorio a su rol de experimentado diplomático de toda la vida.

En efecto, hoy por hoy como está la delicada coyuntura en materias que tienen que ver con la próxima visita apostólica del Papa Francisco a Chile, resulta incomprensible el fondo de lo expresado por el embajador: “El Gobierno de Chile pide a toda persona que se abstenga de opinar hasta que se pronuncie el tribunal de La Haya… Eso lo pedimos no sólo al Papa sino a toda persona, a los amigos, a la opinión pública, que no se pronuncien hasta el fallo, que cumpliremos rigurosamente, sea cual sea”.

Esta expresión de pauta a la agenda del Papa es de por sí poco diplomática. Es inusual en lo que respecta a la comunicación que tienen los Estados con la Secretaría de Estado Vaticana; para dialogar, encauzar y dirigir situaciones complejas está, precisamente, la Cancillería Vaticana, por lo tanto está demás lo expresado en la conferencia de prensa por nuestro representante ante la Santa Sede.

En Chile y en Roma está claro que no debe ser usado por nadie la demanda marítima de Bolivia. Del mismo modo, es conocido el modus operandi de Evo Morales cada vez que acude a la Santa Sede. En sus cinco visitas, de una u otra forma, ha tratado de sacar provecho en los encuentros que deberían ser estrictamente protocolares, dejando fuera cualquier interferencia a lo que diga a fines de 2018 el Tribunal Internacional de La Haya.

Si esta compleja situación es entendida por cualquier ciudadano medianamente informado y conocedor de la diplomacia vaticana, entonces; ¿cuál fue el afán y el sentido de fondo de las expresiones públicas del embajador Mariano Fernández? No lo sabemos, ni lo sabremos por el sigilo y secretismo (de Estado) que rodean a la diplomacia y sus laberintos.

¿Por qué unos temas sí y otros no?

Lo que resulta más inexplicable aun, es el escaso interés de nuestra Embajada ante la Santa Sede en algunos temas país bien relevantes y en sintonía a lo que es el magisterio social del Papa Francisco. Por ejemplo, no se sabe de expresiones públicas referidas al grave tema de los abusos sexuales por parte del clero que en Chile han tenido eco internacional como lo es el Caso Karadima y su seguidilla de diversas repercusiones negativas al interior de la Iglesia Católica y de la ciudadanía en general.

Tampoco se sabe si nuestra Embajada informó detalladamente a la Secretaría de Estado Vaticana del horrendo episodio cuando se confirmó, oficialmente a nivel gubernamental, la muerte de más de mil niños y niñas en los últimos años –muchos de ellos abusados y torturados- en centros y hogares dependientes del Estado de Chile (Sename).

Y, menos, de informar objetivamente a la Curia vaticana sobre los dramáticos sucesos que se han desatado, hasta el día de hoy, por el nombramiento del Obispo, Juan Barros Madrid, en la Diócesis de Osorno. Desde sus inicios, este enroque de sacar al Obispo Barros de la Vicaría Castrense e imponerlo en Osorno ha causado confusión, división y no poca impotencia entre los católicos y ciudadanos de esta porción eclesiástica ubicada al sur de Chile, casi limítrofe de Temuco, ciudad que visitará en enero el pontífice romano.

En estas líneas, deseo recordar al lector,  que don Mariano Fernández, antes de presentar sus cartas credenciales ante la Santa Sede, también expresó sus opiniones a través del diario El Mercurio. Allí, sin conocer la triste realidad de la Diócesis de Osorno, ni intentar recabar información objetiva y confiable, sí se permitió emitir una velada crítica al Laicado local opositor a esa imposición. Consultado  ante la eventualidad de que el Papa podría visitar Chile. Esto fue en junio de 2016 y presentó sus credenciales ante el Papa en septiembre de ese año.

Al respecto, sería atendible que el Embajador Mariano Fernández, leyera –como mínimo- las dos declaraciones públicas que son fruto de los dos encuentros nacionales del laicado chileno que se han celebrado en la ciudad de Osorno en forma comunitaria, participativa, pacífica y orante: “Sentimos que los laicos y laicas de Osorno, han dado un ejemplo en el sentido de ser Iglesia, tanto en la forma de organizarse como en el fondo de su denuncia profética…” (Dios habla desde el Sur, Primer Encuentro Nacional de Laicos y Laicas de Osorno, 14 de junio de 2015).

En medio de estas tensiones propias de una visita de la envergadura y el impacto de que el Obispo de Roma venga a peregrinar a estas lejanas tierras, nadie pone en cuestión el rol y la competencia del Embajador Fernández, lo que sí produce desconcierto y dudas es por qué solo al tema “demanda marítima boliviana” se le asigna una alta prioridad y no a otros tópicos genuinamente cristianos y  a otras vivencias sociales que afectan, cotidianamente, al conjunto de la nación chilena que se caracteriza por ser acogedora, demócrata y cristiana.

Dicho en síntesis; me parece que no es bueno para el país, ad portas de la visita apostólica del Papa, las prioridades, estilo y eco comunicacional que parece privilegiar, unilateralmente, el Embajador de Chile ante la Santa Sede.

Danilo Andrade Barrientos

Laico Ignaciano  –  Osorno / Chile

IL CILE ZITTISCE IL PAPA. “Che anche lui non si pronunci” sulla controversia marittima con la Bolivia “fino al verdetto dell’Aia” dichiara l’ambasciatore presso la Santa Sede

Pensare di poter impartire direttive all’agenda del Papa è di per sé poco diplomatico. È inusuale per la comunicazione stessa che mantengono gli Stati con la Segreteria di Stato vaticana; per dialogare, inquadrare e dirigere situazioni complesse esiste, per l’appunto, la Cancelleria vaticana, per cui è superfluo quanto ha dichiarato il nostro rappresentante presso la Santa Sede nella conferenza stampa.

È chiaro in Cile come a Roma che nessuno deve strumentalizzare la rivendicazione marittima della Bolivia. Nello stesso tempo, si conosce il modus operandi di Evo Morales ogni volta che va a Roma nella Santa Sede. Durante le sue cinque visite, in un modo o in un altro, ha cercato di approfittare degli incontri che sarebbero dovuti essere strettamente protocollari senza tener conto delle decisioni che prenderà il Tribunale Internazionale dell’Aia attese per la fine del 2018. Se questa complessa situazione la può capire ogni cittadino mediamente informato e conoscitore della diplomazia vaticana, allora: qual è il proposito e il significato di fondo dell’intervento pubblico dell’ambasciatore Mariano Fernández? Non lo sappiamo, e neppure lo sapremo dato il sigillo di segretezza (di Stato) che circonda la diplomazia e i suoi labirinti.

Perché alcuni argomenti si e altri no? Più inspiegabile ancora è lo scarso interesse della nostra Ambasciata presso la Santa Sede su alcune questioni rilevanti e in sintonia con il magistero sociale del Papa Francesco. Per esempio, non si conoscono dichiarazioni pubbliche che facciano riferimento al grave problema degli abusi sessuali da parte del clero che in Cile hanno avuto eco internazionale come il caso Karadima e le conseguenti ripercussioni negative all’interno della Chiesa Cattolica e della cittadinanza in generale.

Non si sa neppure se la nostra Ambasciata abbia informato nei dettagli la Segreteria di Stato vaticana sull’orrendo episodio quando venne confermato ufficialmente dal governo: la morte di più di mille bambini e bambine negli ultimi anni – molti dei quali abusati e torturati- in centri e case dipendenti dallo Stato del Cile (Sename, Servizio Nazionale dei Minori). E meno ancora se abbia informato obiettivamente la Curia vaticana circa i drammatici eventi che si sono scatenati, fino al giorno d’oggi, dal momento della nomina del Vescovo, Juan Barros Madrid, nella Diocesi di Osorno. Sin dall’inizio, questa mossa di togliere il vescovo Barros dal Vicariato Castrense e imporlo a Osorno ha provocato confusione, divisione e non poca impotenza tra i cattolici e i cittadini di questa porzione ecclesiastica che si trova al sud del Cile, quasi limitrofe a Temuco, città che il romano pontefice visiterà a gennaio.

In queste righe desidero ricordare al lettore che don Mariano Fernández, prima di presentare le sue credenziali presso la Santa Sede, ha anche espresso le sue opinioni attraverso il quotidiano El Mercurio: lì, senza conoscere la triste realtà della Diocesi di Osorno, né tentare di ricavare informazioni obiettive e attendibili, si permise di rivolgere una velata critica al laicato locale che si opponeva a questo diktat. Fu nel giugno del 2016, nel settembre dello stesso anno presentò le sue credenziali al Papa. A questo proposito sarebbe opportuno che l’ambasciatore Mariano Fernández leggesse –come minimo- le due dichiarazioni pubbliche che sono il frutto dei due incontri nazionali del laicato cileno, celebrati nella città di Osorno in forma comunitaria, partecipativa, pacifica e orante: “Sentiamo che i laici e le laiche di Osorno hanno dato un esempio di come essere Chiesa, tanto nella forma di organizzarsi quanto nel fondo della loro denuncia profetica…” (Dio parla dal Sud, Primo Incontro Nazionale di Laici e Laiche di Osorno, 14 giugno 2015).

In mezzo a queste tensioni che sono proprie di un evento della portata e dell’impatto del pellegrinaggio del Vescovo di Roma in queste terre lontane, nessuno mette in dubbio il ruolo e la competenza dell’ambasciatore Fernández; ciò che ha prodotto sconcerto e sollevato dubbi è il perché solo alla questione della “rivendicazione marittima boliviana” si assegna un’alta priorità e non ad altri argomenti genuinamente cristiani o ad altre emergenze sociali che colpiscono, quotidianamente, l’insieme della nazione cilena che si caratterizza per essere accogliente, democratica e cristiana.

Detto in sintesi: mi sembra che non sia buono per il paese, alle porte della visita apostolica del Papa, le priorità, lo stile e l’eco comunicativo che sembra privilegiare, unilateralmente, l’Ambasciatore del Cile presso la Santa Sede

*Laico Ignaziano di Osorno-Cile

Reflexión y Liberación   –   Terre d´ America ( Roma).

Corte internazionale di giustizia dell’Aia

 

 

 

 

 

 

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