|Domingo, Diciembre 15, 2019
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“Si tiene que haber un programa, es el que propuso Francisco” 

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Víctor “Tucho” Fernández,  tomó posesión como nuevo Arzobispo de La Plata ante una Catedral repleta de feligresía contenta y expectante…

“Lo mejor es dejar actuar la semilla de Dios y, más que hacer tantas cosas, se trata de no ponerle obstáculos al Reino”. El nuevo arzobispo Víctor Manuel Fernández, tomó así posesión de la Arquidiócesis de La Plata, en reemplazo del monseñor Héctor Aguer. Fue ayer, durante una ceremonia en la que inició su misión pastoral en la Región con un fuerte rechazo a la legalización del aborto, el llamado al clero local a estar “más cerca de la gente” y el reconocimiento de que se inicia una “nueva etapa” en la iglesia platense.

La asunción de “Tucho”, como le dicen al ex rector de la Universidad Católica y caracterizado como un “pilar intelectual” del papa Francisco, se produjo en la Catedral, en presencia de la gobernadora María Eugenia Vidal; el Vicegobernador, Daniel Salvador; el Secretario General de la provincia, Fabián Perechodnik; ministros, funcionarios y legisladores.

Las actividades protocolares por la asunción comenzaron en la Plaza Moreno, donde los intendentes de La Plata, Julio Garro y de Berisso, Jorge Nedela, recibieron al nuevo Arzobispo, como parte de la Arquidiócesis que abarca además a Ensenada, Magdalena y Punta Indio.

Luego de entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, que fue interpretado por la Orquesta del SPB, el nuevo funcionario religioso de la región se trasladó a pie hasta la Catedral, donde fue recibido con aplausos. Participaron de la ceremonia los obispos auxiliares de La Plata y la gran mayoría de los sacerdotes del clero secular y religiosos destinados en la Arquidiócesis. También dijeron presente religiosas de las distintas congregaciones, colegios, parroquias, asociaciones y movimientos, además de una multitud de fieles, representantes políticos y sociales.

Monseñor Fernández, quien tiene 55 años y fue nombrado por el Papa Francisco, será el octavo arzobispo de La Plata y el décimo diocesano de la sede episcopal platense. En su homilía resaltó: “Quiero renovar ante ustedes mi sí a Jesucristo y quiero pedirle que este sí sea firme, real, con toda mi fuerza y toda mi vida. Pero hoy también le quiero decir sí a este nuevo llamado que me hace el Señor. Y este sí es una nueva alianza en mi vida, es una alianza con ustedes pueblo de Dios de esta Arquidiócesis de La Plata. Y también le pedí que este sí sea bien real, convencido, apasionado”, dijo. Y agregó: “Yo quiero ser de aquí, quiero vivir aquí, quiero hundir mi camino en este lugar y dejar mi vida entre ustedes”.

Al iniciar su discurso lamentó que “el contexto de nuestra celebración no es el mejor”, en referencia a la media sanción que obtuvo el proyecto de ley que legaliza el aborto. “No puedo dejar de mencionarlo. Se habla de salud pública pero en la Argentina hay unas 240 muertes maternas por año. De esas, más del 80% no son por aborto, porque más de doscientas mujeres mueren porque llevan su embarazo desnutridas o enfermas. No nos hemos ocupado de ellas. Y se ha votado un proyecto de ley que habilita el aborto gratuito también para las ricas”.

Sostuvo, a su vez que “tampoco se definió un sistema de acompañamiento de embarazos no deseados, de asistencia a las mujeres pobres, de facilidades para la adopción y tantas otras posibilidades que bien pensadas podrían resolver muchas situaciones sin la muerte de los pequeños”. Consideró, asimismo, que “se agarró el chancho por la cola. Es decir, se acudió a una receta fácil que lleva ya más de medio siglo en la legislación mundial. Se copió a tontas y a locas y se perdió una gran oportunidad de pensar una legislación integral con un poco de creatividad”.

“En otros momentos muchos daban la vida por la defensa de los pobres, por un mundo más justo, por la paz y la Justicia. Ahora parece que habilitando el aborto estábamos salvando el planeta. Yo espero que nuestros senadores hagan la diferencia, orque ellos representan al interior profundo donde el valor de la vida está muy arraigado”, continuó.

Sobre el perfil que tendrá su gestión pastoral, dijo que “si tiene que haber un programa para la iglesia de La Plata, es el que nos propuso Francisco en Evangelii Gaudium, es un programa de gozo evangélico, de misión, de compromiso, ese es el programa”. Y, en ese marco, pidió “sacerdotes entregados”, con “un corazón generoso y compasivo, capaz de estar cerca de la gente”, porque si no es así, se preguntó, “para qué estamos los obispos y los curas”.

“IGLESIA EN SALIDA”

Además remarcó: “Tendré que ser el rostro de una iglesia en salida, más que de escritorio”, por lo que se comprometió a llegar a los rincones de la Arquidiócesis, visitando parroquias y capillas.

Al referirse a sus antecesores, Fernández aludió a monseñor Aguer, de quien resaltó “su capacidad intelectual, su cultura” y destacó que “su palabra clara y directa resonó muy fuerte en los reclamos sobre la ética pública o la defensa de la vida”. Consideró que “sin dudas él no dejará de ofrecer su aporte. Lamento que no haya podido venir pero me alegra mucho que el domingo la comunidad arquidiocesana le haya ofrecido una afectuosa despedida”.

En otro pasaje de su homilía, señaló que “quiero llegar sin obsesiones ni estridencias. Agradezco todo lo que hizo monseñor Aguer en estos años y no pretendo sustituir su capacidad y su sabiduría. Pero hay distintas etapas y ahora la iglesia me pide que inicie una nueva y que aporte lo que yo recibí de Dios”.

Sobre la coyuntura económica, señaló que “no es mi tarea resolver todos los problemas sociales. Para eso la ciudadanía ha votado a la querida Gobernadora, a los estimados intendentes de las ciudades donde está nuestra arquidiócesis, para eso está también el trabajo cotidiano de todos los laicos. Pero me van a tener a su lado cada vez que busquen genuinamente el bien de nuestro pueblo”.

Tucho Fernández, que es un teólogo de extrema confianza del Papa, se definió como un hombre al que le gusta “conversar con todos, sean ateos, budistas, agnósticos, aprendo de todos, pero soy incurablemente cristiano. Lo soy desde niño y no puedo vivir sin Dios. Lo necesito como el aire que respiro”.

El Día  –  La Plata  /  Provincia de Buenos Aires

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