|Miércoles, Noviembre 14, 2018
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Mi papel es para defender la fe, pero no soy un inquisidor 

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Monseñor Luis Ladaria; Jesuita y Prefecto de la Doctrina de la Fe, que recibirá la púrpura el 28 de junio explica ciertos temas de interés para la Iglesia

A casi un año exacto como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe, el ex Santo Oficio, el jesuita Luis Ladaria Ferrer se prepara para recibir la púrpura el próximo jueves 28 de junio durante el Consistorio que presidirá el Papa Francisco. En estos meses como prefecto (un papel que sirve para «promover y defender la fe, y no para ser inquisidor», aclaró) el nuevo cardenal ha debido afrontar cuestiones espinosas como la comunión a los cónyuges protestantes planteada por el Episcopado alemán, o la del sacerdocio y del diaconato a las mujeres. Precisamente sobre estos temas Ladaria dialogó, con la naturalidad y sentido del humor que le caracterizan, con algunos periodistas durante un breve encuentro organizado por la Sala de Prensa vaticana, a 48 horas de la gran ceremonia en la Basílica de San Pedro.

Sobre la cuestión de la hospitalidad eucarística que ha provocado tantas discusiones, se tuvo la impresión de que su carta fue un “freno” con respecto a la posición anterior de la Santa Sede. ¿Cuásl es la perspectiva?

No era directamente un freno, sino una llamada a la reflexión, sobre todo a partir de la idea de que es una cuestión tan grave que una Conferencia Episcopal de un país debe actuar teniendo en cuenta a toda la Iglesia, para que se llegue a la solución, pero para toda la Iglesia. Es un punto central, si cada uno toma el proprio camino, se puede crear un poco de confusión. Entonces, no fue un freno, sino una invitación a la reflexión. Tratemos de reflexionar, porque se trata de un punto que no toca solamente a un país, no toca solamente a una diócesis, sino a la Iglesia universal. Y esta también era la preocupación del Santo Padre.

Usted también es presidente de la Comisión de estudio sobre el diaconato femenino…

Sí, indignamente fui nombrado presidente…

El camino del sacerdocio para las mujeres parece definitivamente cerrado. ¿A cuáles resultados se ha llegado sobre la cuestión de las llamadas diaconisas?

Es una materia que hemos estudiado y pasaremos dentro de poco nuestras conclusiones al Papa Francisco. Hay que decir que el Santo Padre no nos pidió que estudiáramos si las mujeres pueden ser o no diaconesas: no era esta la pregunta que el Papa nos hizo, sino la de tratar de decir claramente cuáles son los problemas, cuál era la situación en la Iglesia antigua sobre este punto del diaconato de las mujeres y así por el estilo. Sabemos que en la Iglesia antigua existían, efectivamente, las llamadas diaconesas: ¿qué quería decir esto? ¿Era lo mismo que con los diáconos, o no era lo mismo? ¿Era algo muy extendido o algo más bien local? Estas preguntas eran el objeto primario del encargo que hemos recibido del papa. Entonces, no es tarea nuestra decir: “Santo Padre, usted puede ordenar diaconesas”. No, no es eso lo que nos pidió el Papa.

Recordando su nombramiento cardenalicio, ¿cómo recibió la noticia?

Me encontraba celebrando la Fiesta de los Pueblos junto con todas las comunidades extranjeras de Roma en la Basílica de San Juan de Letrán. Durante la misa se acercó un ceremoniero y me dijo que había escuchado en la radio que el Papa Francisco había convocado un Consistorio y que yo estaba en la lista de los nuevos cardenales. Lo supe así, y pensé: “Aceptemos lo que nos dice el Señor”. Y seguí celebrando la misa como si nada.

La púrpura es para servir la caridad, dijo el Papa Francisco en diferentes Consistorios. Usted añadió: para servir también a los fieles simples. ¿En qué sentido?

No lo dije yo, es una idea que retomé de Benedicto XVI, cuando era prefecto de la Congregación. Él decía que tenemos el deber de proteger la fe de las personas que no han tenido una gran formación teológica, que no han estudiado en facultades de teología. La fe de estas personas debe ser defendida para evitar que, mediante ciertas ideas, se pierda. Es lo que trato de hacer yo; de propio no pongo nada.

Dentro de algunos días cumplirá un año como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. ¿Cómo interpreta este encargo, como un mediador o como un inquisidor?

No, inquisidor no. La inquisición se ha acabado, ya no existe. Como está escrito en los documentos oficiales y como decía hace pobo, debemos promover y proteger la fe. Primero promover, con diferentes empeños y diferentes actividades, tratar de que la fe sea cada vez más conocida y proclamada. Defender también quiere decir actuar si en algún momento hay que decir alguna palabra de aclaración. Pero estas intervenciones tratamos de hacerlas siempre con el diálogo, de manera discreta, de manera que no se dañe la buena fama de las personas. Esto es muy importante. 

Salvatore Cernuzio  –  Ciudad del Vaticano

Vatican Insider   –   Reflexión y Liberación

Prefecto Luis Ladaria; No más encubrimientos ante los abusos

“El hecho de que estos casos se estudien, se traten y se castigue debidamente a quien ha cometido este crimen es algo que nos interesa mucho también para la prevención y para que se vea que hay conciencia de este problema y que no se quiere cubrir”, ha señalado Monseñor Luis Ladaria.

A este respecto, ha reconocido que “hubo un tiempo en que se tendía a cubrir” pero ha defendido que esta actitud debe ser erradicada “porque eso es favorecer que estos abusos continúen”. Ladaria ha señalado que recibirá el birrete cardenalicio “como una responsabilidad”, pero también como “un acto de confianza” por parte del Pontífice. “Siento que el Papa habrá pensado que mi actuación en nueve años como secretario de esta Congregación pues no le habrá parecido demasiado mal y me nombró prefecto”, ha declarado a algunos periodistas en la sala de prensa del Vaticano.

Para el arzobispo español, su trabajo “sustancialmente no va cambiar” pero ha reconocido que “es cierto que se hace de otra manera, con una mayor responsabilidad”, a pesar de que “las competencias del prefecto de una congregación no dependen directamente de ser un cardenal”.

Preguntado sobre si las mujeres podrán ser algún día sacerdotes, Ladaria ha señalado que Juan Pablo II dejó ese tema cerrado y ha alertado de caer “en el error de pensar que el papel de la mujer en la Iglesia es solamente el problema de si tiene o no tiene funciones ministeriales de orden sagrado”.  En este sentido, considera una “reducción” ligar en exclusiva el papel femenino en la Iglesia al sacerdocio porque “la Iglesia es mucho más rica”.

“Desde hace tres semanas tenemos en la Congregación de la Fe tres consultoras, lo cual nunca había ocurrido. Y en la Comisión Teológica hay seis mujeres. Tantas no había habido nunca. En la Comisión Bíblica, nunca había habido una mujer y ahora hay tres. Todo esto significa que hay una presencia de la mujer en la Iglesia. Es empobrecer la visión ver nada más el problema del ministerio”, ha reivindicado.

Luis Ladaria, formará parte a partir de este jueves de los 125 cardenales que podrán votar al futuro Papa en un eventual Cónclave. (Redacción  R. y L.).-

 

 

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