|Sábado, Octubre 19, 2019
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Cardenal Marx: Locura no dar más espacio a las mujeres 

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 Cardenal Reinhard Marx en Roma: «Este no es un Sínodo sobre la homosexualidad»…

Esto queda claro, o, por lo menos, han tratado de hacer que quede claro de diferentes maneras y con diferentes palabras todos los padres sinodales que han intervenido en las ruedas de prensa cotidianas sobre la asamblea de los obispos. Quien lo recordó hoy fue el cardenal bávaro Reinhard Marx, que, al responder a las preguntas de los periodistas sobre la cuestión de acoger a los homosexuales y sobre la eventualidad de que en el documento final aparezca el acrónimo LGBT, como en el “Instrumentum laboris” (que suscitó el desdén de algunos prelados y de algunos sectores de fieles), no desmintió su postura aperturista, pero aclaró que la discusión en el aula va mucho más allá de las cuestiones sexuales.

«Estoy sorprendido de que siempre me hagan las mismas preguntas, como si estos temas fueran el centro del mensaje de Jesús», dijo Marx. Como queriendo recomendar a los periodistas que evitaran encender mechas precisamente ahora que está por concluir el Sínodo sobre los jóvenes (con pocas polémicas, sobre todo si se compara con los últimos dos sobre la familia), y que no encasillaran todo el trabajo que se ha hecho en estas tres semanas en esquemas prefabricados, el purpurado alemán precisó con fuerza: «La homosexualidad no es el centro del Sínodo», porque «no es un Sínodo sobre la homosexualidad, sino sobre los jóvenes», sobre «cómo la Iglesia acompaña a los jóvenes, mostrándoles el camino para encontrar a Jesucristo». Porque, «si no acompañamos a los jóvenes y no nos encaminamos juntos, la Iglesia ha perdido un gran campo de juego de su evangelización».

Esta idea de conjunto contiene, por supuesto, el tema del acompañamiento de las personas atraídas por otras del mismo sexo. Pero este no es el punto, dijo Marx: «Debemos tener cuidado para que el tema de la sexualidad no sea instrumentalizado para una batalla ideológica».

Es mejor que se queden afuera del Aula sinodal los diferentes grupos de poder (y el cardenal utilizó precisamente el término “lobby”), tanto los que están a favor como los que están en contra de la homosexualidad en la Iglesia. «Hay grupos de ambas partes. Hay también otros que tratan de evitar algo», afirmó el prelado, pero la Iglesia no debe plegar su acción, porque pretende «ponerse en escucha» de los jóvenes y «usar un lenguaje comprensible para todos», con el objetivo de que no se malinterprete. En cada una de las Iglesias particulares «hay que encontrar la forma adecuada para cada cultura», sin querer por ello «homologar las diferentes culturas» ni «suscitar «discusiones ideológicas».

También monseñor Andrew Nkea Fuanya, obispo de Mamfe (Camerún) expresó con las mismas ideas que «yo no votaría un artículo [del documento final, ndr.] que contuviera la palabra LGBT, no lo entenderían mis fieles», dijo. «Si voy a mi diócesis y digo que el Sínodo decidió crear un cuidado pastoral para los LGBT, el 99,99% de mis fieles me preguntaría: “¿qué es?”».

A final de cuentas, la clave de lectura la ofreció el mismo Papa Francisco con un “tuit” publicado en su famosa cuenta @Pontifex_es: «Este Sínodo quiere ser signo de la Iglesia que se pone verdaderamente a la escucha y que no tiene siempre una respuesta prefabricada ya lista. #Synod2018». 

Salvatore Cernuzio   –   Ciudad del Vaticano

Vatican Insider   –   Reflexión y Liberación

 

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