|Martes, Marzo 19, 2019
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Abusos, obispos chilenos rinden cuentas al Papa 

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Los integrantes del comité permanente de la Conferencia Episcopal de Chile viajaron a Roma para rendir cuentas a Francisco sobre la situación de la Iglesia en ese país, que todavía afronta la peor crisis institucional de su historia a causa de los abusos sexuales contra menores en diversas diócesis.

Una hora, aunque originalmente estaba previsto que durase sólo 30 minutos. Eso destinó el Papa a una delegación de obispos de Chile a quienes recibió en el Palacio Apostólico del Vaticano, este lunes por la mañana. Una audiencia privada que solicitaron los propios pastores sudamericanos, con la excusa de que -en estos días- se cumple un año de la visita apostólica de Francisco por tierras chilenas. Aquel viaje se convirtió en el epicentro del terremoto de magnitudes colosales que todavía sacude a la Iglesia en ese país. Por eso, el tema ineludible de la conversación fue el de los abusos sexuales contra menores.

 En medio de una cargada agenda papal, la cita con los cinco obispos quedó en medio de un encuentro con el diplomático vaticano Ivan Jurkovic, observador permanente de la Sata Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra y de una reunión con la presidente del Senado Italiano, María Elisabetta Alberti Casellati. A cada actividad el pontífice le había reservado media hora, en su biblioteca del Palacio Apostólico. Pero, tras la conclusión, la Conferencia Episcopal de Chile informó que el encuentro había durado el doble de lo previsto, una hora.

“Nosotros venimos con mucho ánimo porque se está cumpliendo un año de la visita del Papa a Chile, ocho meses de que vinimos en mayo y consideramos que era importante venir a conversar con el santo padre, cómo nació la evolución de los hechos, para nosotros es siempre una satisfacción encontrarnos con el sucesor de Pedro y manifestarle nuestra cooperación y ánimo de comunión con él”, dijo antes de acudir al encuentro, Luis Fernando Ramos Pérez, secretario general de la CECH.

 Él funge de vocero en el grupo, como ocurrió ya en mayo de 2018 cuando todos los obispos de Chile acudieron a una serie de reuniones con el pontífice para abordar el problema de los abusos, tras las cuales todos presentaron sus renuncias, poniendo a disponibilidad de Jorge Mario Bergoglio sus respectivos puestos.

 El también administrador apostólico de la diócesis de Rancagua, precisó que no pensaban entregar al Papa ningún documento, porque con él tenían previsto sólo “una conversación” para “contarle cómo han evolucionado los hechos de la Iglesia chilena, en este último año, y las perspectivas que tenemos para adelante”.

 Además descartó que fuesen a tocar, con el líder católico, otros asuntos candentes como la sucesión episcopal del cardenal Ricardo Ezzati Andrello al frente de la Arquidiócesis de Santiago o el estatus de las renuncias presentadas, por escrito, en su momento por los obispos y las cuales, según el canon 189 del Código de Derecho Canónico, ya perdieron su validez por no ser aceptadas en el arco de los tres meses después de haber sido entregadas. “Desde ese punto de visto no es un tema relevante que vayamos a conversar”, anticipó Ramos.

 Y no descartó que alguno de los integrantes del grupo pueda sostener, en estas horas, encuentros con otros funcionarios de la Curia Romana. La comitiva de los obispos está encabezada por Santiago Silva Retamales, ordinario militar y presidente de la Conferencia Episcopal; e integrada por el vicepresidente René Rebolledo Salinas, por el propio Ezzati Andrello y por Juan Ignacio González Errázuriz, obispo de San Bernardo.

 El anuncio del viaje a Roma de los integrantes del comité permanente de la CECH provocó molestia en las víctimas de los abusos del sacerdote Fernando Karadima, el histórico párroco de la iglesia del Bosque en Santiago.

 “El sábado parten algunos obispos a Roma ‘en secreto’ a decirle al Papa ‘que deje de tratarlos mal y que van a cambiar’, se sienten ofendidos de cómo son tratados, cuando ¡deberían estar en la cárcel! A ver si se atreven a decirle al Papa lo que dicen de él a sus espaldas”, escribió Juan Carlos Cruz en su perfil de la red social Twitter.

 Entre otras cosas, la polémica se centra en dos de los obispos de la delegación que, al mismo tiempo, están imputados en la justicia chilena por supuesto encubrimiento de abusos. Se trata del propio Silva Retamales y Ezzati Andrello. Una situación difícil, que ha obligado al presidente de la conferencia episcopal a renunciar a su participación en la próxima cumbre mundial sobre el tema abusos, convocada por Francisco en el Vaticano del 21 al 24 de febrero.

 Para evitar cualquier situación embarazosa, la misma CECH decidió aprobar la decisión de elegir a Fernando Ramos como sustituto del presidente. Eso ocurrió en diciembre pasado, en la más reciente asamblea plenaria de los obispos. En esa ocasión se discutió además la oportunidad de que Silva continúe al mando de la conferencia, tomando en cuenta su situación judicial.

 “El presidente hizo saber su disponibilidad para seguir o no dentro de la presidencia, y fue una conversación en la que todos pudimos opinar, en un espíritu bastante sereno y de confianza. En ese espacio, se le solicitó que continuara en su cargo de presidente”, estableció, entonces, Fernando Ramos en una declaración pública.

 “Con respecto a la invitación que el santo padre ha hecho para los presidentes de las conferencias episcopales del mundo, para el encuentro de febrero, el presidente de la Conferencia Episcopal en Chile me pidió que asistiera yo”, abundó. Y, sobre la causa de esa decisión, apuntó: “es un encuentro importante que está llamando el santo padre, es para evitar que el foco se vaya a otro tipo de análisis o comentarios que puedan estar vinculados a la figura del mismo presidente”. 

Andrés Beltramo   –   Ciudad del Vaticano

Vatican Insider   –   Reflexión y Liberación

 

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