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La élite “tiene que ceder poder, para vivir en paz” 

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Jeannette von Wolfersdorff (43), una alemana especialista en finanzas, fue la primera mujer en pertenecer al directorio de la Bolsa de Comercio de Santiago, cargo que dejó poco después de comenzar el estallido social para dedicarse a su fundación, el Observatorio Fiscal.

Von Wolfersdorff propone volver a revisar los postulados de Adam Smith y avanzar hacia una economía más dinámica y circular. Pero su propuesta más llamativa para reducir la desigualdad y conseguir la paz social es pedirle a la élite económica de Chile -en la que ella misma se incluye- que llegue a un acuerdo para impulsar un “Sovereign Wealth Fund”, es decir, generar un fondo común estatal, inspirado en las millonarias donaciones de patrimonio de Warren Buffett y Bill Gates.

¿Por qué hay que cambiar el modelo económico en Chile?

“La economía se debería reinventar y eso requiere un compromiso de los que tienen capital: de financiar empresarios nuevos, de abrir los oligopolios y dejar que otras empresas crezcan. Si no tenemos este compromiso empresarial va a ser complejo financiar la agenda social para los sistemas de pensiones, de educación y de salud, entre otras cosas. Además de toda la inversión en infraestructura que necesitamos para la Cuarta Revolución Industrial, necesitamos poner el foco también en un economía circular, que cuide el medio ambiente… En Chile, tenemos la oportunidad de repensar el modelo, para que sea más equitativo y ponga más al consumidor en el centro”.

Entonces, ¿qué modelo propone?

“No hay que mirar a países como Venezuela. No se trata de cambiar el modelo capitalista. Se trata de rescatar los valores del libre mercado. En ese sentido, hay que volver a los postulados de Adam Smith, quien habló de fairness (justicia), equidad y del consumidor. Uno no debería manipular al consumidor para que compre algo que no necesita. Estamos en la era del microtargeting y de manipulación como nunca antes, con consumidores que están mal informados sobre los productos, por ejemplo, de la industria alimenticia. No tenemos un mercado que incorpora el concepto de equidad en su modelo, que fue uno de los postulados más importantes de Smith”.

¿Cómo pretende convencer a la élite económica para que done parte de su fortuna?

“Los empresarios importantes y los gremios deben tener un diagnóstico en común y, con este, hacer propuestas para que la economía beneficie a la sociedad. Cuando a la economía le va bien, a la sociedad le debería ir mejor. Y si esta relación ya no funciona de forma adecuada, hay que proponer las soluciones para hacer que efectivamente la economía sea un motor de bienestar y de oportunidades, y no de capturas de una élite, que vive enclaustrada en barrios segmentados y a la que prácticamente le faltaría un muro y un presidente propio para decir que ya tiene su propio país… Para seguir siendo una sociedad que convive de forma pacífica, esta sociedad tiene que tener un mínimo en común: no puede ser que el sector público tenga un sistema de salud con miles de personas que se mueren, mientras los sectores acomodados tienen sus clínicas privadas que funcionan muy distinto”.

¿Es posible imaginarse que el presidente, Sebastián Piñera, uno de los hombres más ricos del país, esté dispuesto a entregar parte de su fortuna?

“Difícil hablar en nombre del presidente de la república. Efectivamente pienso que hay un conflicto de interés en este aspecto. Todos sabemos que es imposible vivir sin conflicto de interés, pero hay que tener claro que nuestro presidente, que es un empresario importante y uno de los multimillonarios de la Revista Forbes, no hace necesariamente más fácil debatir sobre estos aspectos, específicamente porque él no ha estado participando de este debate”.

¿Han mostrado los empresarios respaldo a sus propuestas?

“Tengo mucha esperanza, porque veo a muchos emprendedores, pero también a empresarios más grandes, que entienden que hay que renovar al capitalismo para salvarlo de los capitalistas tradicionales… Yo veo a varios empresarios con voluntad de ser parte de un cambio. Pero ahora hay que ver cómo lograr este compromiso para los gremios grandes. Me encantaría que ellos se comprometieran primero con tener un diagnóstico en común en el corto plazo, que se pongan metas frente al país y que estas se traduzcan en acciones concretas para las empresas. La solución puede ser producir un “Sovereign Wealth Fund” o un “Future Fund”, un fondo público, donde se aporte desde el sector privado”.

¿Qué cree que va a pasar si la élite no está dispuesta a hacer cambios al sistema?

“Vamos a tener manifestaciones permanentes. Cada vez más sistemas de seguridad privados, cada vez más guetos de ricos viviendo en un país aparte. Ahí uno debería preguntarse cuánto valor tiene, incluso para los más acomodados, vivir de esta manera. Una vez que las personas alcanzan cierto umbral de riqueza, el bienestar no aumenta con aún más riqueza de la que ya tienen. Sin duda que la situación puede empeorar muchísimo por las tensiones sociales y los cuestionamientos de toda la sociedad frente a estas personas. Es solamente racional y pragmático enfrentar la desigualdad porque le hace mal a todos… Francamente espero que ese sea el argumento más importante para que la élite entienda que tiene que ceder poder, para vivir en paz y en armonía”.

Y fuera del sector empresarial, ¿quiénes apoyan sus ideas?

“Hay muchas personas que piensan parecido a mí y que no son parte de la élite económica. Que agradecen que alguien de este 1% de Chile levante su voz y dice que esto es injusto. Lo que trato es que los sectores más conservadores hablen con los otros que están también muy organizados en cabildos. Hubo muchos encuentros en Chile, en los que hemos hablado quizás como nunca antes con personas que no conocemos, en la calle, en plazas, etc, para entender el estallido social… Ese es el desafío: que uno no se sienta reconfirmado por gente que ya piensa igual, sino que logremos abrir las mentes para que cada uno pueda entender a cada parte, para buscar consensos. Entonces, eso todavía lo veo como un tema pendiente, porque nosotros, en nuestra propuesta de cambiar el modelo económico, no podemos hacerlo sin los empresarios. Eso va a ser imposible”.

A su juicio, ¿necesita Chile una nueva reforma tributaria?

“Hoy no concentraría el esfuerzo en pensar cuánto más se debería tributar, sino que en preguntar qué tan justa es nuestra economía. Por ejemplo, (es necesario) que no tenga barreras sociales que impidan realmente que alguien surja cuando no tiene ciertos apellidos o pertenece a ciertos clubes del país. Esta pregunta sobre la justicia en nuestra economía la considero mucho más estructural e importante que simplemente pensar en cómo una vez que se creó la desigualdad, la remediamos después”.

¿Cuál es su postura frente al Proceso Constituyente? 

“Yo tengo miedo de que la campaña del rechazo sea exitosa y que la violencia en la calle le dé la razón a ese rechazo. En las últimas estadísticas, las voces que rechazan que haya una nueva Constitución van levemente en aumento y eso se debe a las dudas por la violencia… Pero es una gran oportunidad. Los empresarios y los trabajadores deberían ser parte de este debate para definir los nuevos principios de nuestra sociedad”.

Deutsche Welle  /  Emisora internacional de Alemania

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