|Miércoles, Julio 6, 2022
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El Vaticano: la paz se logra protegiendo los intereses de Kiev y Moscú 

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El frágil intento de negociación en curso entre ucranianos y rusos se cruza con la jornada de ayuno y oración por la paz, que el Papa Francisco ha convocado para este miércoles.“Quien hace la guerra antepone a todo los intereses de la parte y del poder -volvió a exclamar el domingo el pontífice- Se distancia del pueblo llano, que quiere la paz”.  El Miércoles de Ceniza será un “día para permanecer cerca del sufrimiento del pueblo ucraniano… e implorar a Dios el fin de la guerra”.

No es un alegato genérico. El Vaticano está presionando para negociaciones reales . Y pide que Putin pare, como pidió el pontífice durante su encuentro con el embajador ruso Avdeev. Lo que viene refleja plenamente la posición de la Santa Sede en esta crisis tan peligrosa. “Estamos con Ucrania, primero, porque si se va a aniquilar un país, ese país también es nuestra tierra… estamos con cada uno de los caídos sea cual sea el uniforme… estamos con los que dicen y hacen las paces”, escribió en una editorial Marco Tarquinio. Y suena la frase crucial: “No a la guerra. Y no mañana sino ahora”. Sin esperar la sucesión de movimientos estratégicos, el desarrollo de sanciones, pérdidas humanas y materiales.

En una situación que, tras la agresión de Putin, corre el riesgo de convertirse en un enfrentamiento sin fin, con costos incalculables, el Vaticano y el Papa Francisco presionan para que se tome el camino de la racionalidad y la evaluación global de los intereses de todas las partes. Es una posición difícil, mientras que los protagonistas del conflicto retratan el evento como un choque entre ángeles y demonios. Pero es la única posición -cree la Santa Sede- que permite salir de la situación sin causar un sufrimiento infinito. No tiene sentido permanecer prisioneros de las consignas, que describen una guerra entre democracias y autocracias: “una visión ideológica”, comentó secamente Lucio Caracciolo, editor de la revista geopolítica Limes .

La Santa Sede está preocupada por la militarización del pensamiento como tendencia predominante en los medios de comunicación , donde existe una tendencia a etiquetar cada evaluación diferente como “pro-Putin”. En cambio, el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, colaborador más cercano del Papa Francisco, subrayó inmediatamente en un comunicado oficial la necesidad de una actitud de “sabiduría que proteja las legítimas aspiraciones de todos”. De Kiev, Moscú y Europa.

Cuando comenzaron las negociaciones entre Ucrania y Rusia, Parolin reiteró esto muy claramente. Una escalada dramática del conflicto se evita sólo a través de una comprensión seria de las razones de los demás. La sordera mutua alimenta el conflicto . “Las aspiraciones de cada país y su legitimidad deben ser objeto de una reflexión común, en un contexto más amplio”, insiste el cardenal. Ya el 23 de febrero en el Osservatore Romano una nota de Andrea Tornielli recordaba que en 2008 Francia y Alemania se opusieron a la inclusión de Ucrania en la OTAN porque “habría representado un acto hostil hacia Rusia”. El Osservatore Romano se preguntó; ya es hora que se busque una solución pacífica “dentro de los esquemas bélicos de las alianzas militares”, que se amplían y se reducen, o trabajando por una arquitectura diferente de convivencia .

Son referencias incómodas a la retórica que actualmente parece prevalecer en Roma, Bruselas y Washington. El Vaticano plantea preguntas fuertes basadas en la experiencia pasada: cuando el Papa Wojtyla en 2003 se opuso por todos los medios a la invasión de Irak por parte de Bush y Blair (y no fue escuchado y fue un desastre). Y cuando el Papa Bergoglio denunció en 2013 la hipótesis de una intervención estadounidense directa en Siria (y fue escuchado por Obama, quien luego reconoció que había evitado un grave error). En los escritorios de los diplomáticos vaticanos nunca se encuentra sólo el menú del día. La Santa Sede tiende a tener una visión global , que se extiende también a cómo se han desarrollado los acontecimientos a lo largo de las décadas.

En el Vaticano saben que la OTAN hace tiempo que ya no es una mera organización defensiva como lo fue cuando nació para enfrentarse a la Unión Soviética. La OTAN atacó a Serbia en 1999 al margen de cualquier cometido estatutario, realizó misiones de apoyo a la presencia de Estados Unidos en Afganistán e Irak y recientemente comenzó a debatir su papel en la zona del Indo-Pacífico. El documento de la OTAN 2030 señala a Rusia como objeto de un “nuevo enfrentamiento” y define a China como un “rival sistémico”. En resumen, la OTAN es un bloque político-militar muy activo en el escenario mundial. Por eso la Santa Sede cree que no hay lugar para actitudes falsamente ingenuas.

Estados Unidos nunca ha permitido que se coloquen bases militares de potencias opuestas en sus fronteras. La crisis cubana de 1962 está ahí para testimoniarlo. La contraprueba llegó en 1983 cuando el presidente Reagan ordenó el ataque a la pequeña isla caribeña de Granada (donde una facción ultracomunista había tomado el poder) por el solo hecho de que la construcción de un aeropuerto podía servir a las fuerzas enemigas de los Estados Unidos. Cuando el Vaticano pide la paz “ya” es también porque da la alarmael deslizamiento político y psicológico masivo hacia un estado de “guerra total”. Hablar de “poner de rodillas a Rusia”, o anunciar “provocaremos el colapso de la economía rusa” es embarcarse en una aventura a ciegas sin importar las repercusiones planetarias. Comenzando con las evaluaciones que China sacará de él.

En esta fase, la prensa católica sigue siendo un espacio en el que se analiza la situación con mayor libertad de esquemas propagandísticos. En Avvenire es posible leer artículos duros contra el plan expansionista de Putin y al mismo tiempo la pregunta de si su movimiento no fue dictado por la sensación de sentirse acorralado. El sitio católico Rossoporpora (generalmente crítico con Francisco, pero ahora alineado con la línea geopolítica del Vaticano) cita un discurso muy claro de Henry Kissinger, campeón de la realpolitik estadounidense: “Si Ucrania quiere sobrevivir y prosperar, no debe ser el puesto de avanzada de ninguno de los dos partidos unos contra otros “. Ni de Rusia ni de Occidente. Es un artículo de 2014, pero puede haber sido escrito ayer por la mañana. Ser una nación no alineada no es negativo .

Marco Politi – Roma

Il Fatto Quotidiano  –  Reflexión y Liberación

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