|Jueves, Diciembre 1, 2022
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‘No podemos predicar la resignación’ 

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Reflexión del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, que se reunió en Villa Allende, Córdoba, entre el 25 y el 28 de abril.

Los Curas en Opción por los Pobres nos volvimos a encontrar después de dos años de pandemia en nuestra reunión anual. Curas de distintas edades, diócesis y regiones del país.

La convicción de que los pobres son los preferidos de Jesús nos sigue convocando a pesar de la pandemia; de la deuda injusta e impagable contraída por el gobierno anterior y del acuerdo siempre desfavorable con el FMI del actual gobierno; de las diferentes guerras que nos invaden; y de respuestas políticas que nos parecen insuficientes.

Sabemos que el empobrecimiento de nuestro pueblo es provocado por la injusticia: la inequidad en la distribución de los bienes, la avaricia de unos pocos y una situación internacional que concentra lo necesario para una vida digna, cada vez más en menos manos. En este empobrecimiento las mujeres, aunque omitidas e invisibilizadas, suelen ser la mayoría.

Las y los pobres no lo son por desidia, pereza o negligencia. Lo son porque hay políticas (o falta de ellas) que los provocan. Y la Iglesia de las y los pobres no puede quedar lejos de sus dolores y angustias.

El Dios Padre y Madre en el que creemos es el “padre del huérfano y el protector de la viuda”, como reza el salmista. El Dios que “derribó de su trono a los poderosos y elevó a los humildes”, como canta María de Nazaret. Es el Dios de Jesús que no teme decir que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino; y que toma partido por los que dan de comer al hambriento y de vestir al desnudo. Todo un mensaje claramente subversivo para el discurso dominante y la hegemonía omnipresente.

No estamos ni queremos estar junto a los pobres por razones políticas. La razón de nuestra opción es Jesucristo y su Evangelio.

Y, desde esta opción, tenemos claro que el neoliberalismo es pecado, aunque para muchos sea la esperanza (efímera esperanza que alientan muchos medios de comunicación).

Tenemos claro también que, en la historia de nuestro pueblo, hubo momentos en los que la vida y la fiesta estuvieron más próximas al horizonte del cada día en la casa de los pobres.

Como decía el mártir Enrique Angelelli y también decía Evita: “No podemos predicar la resignación”. Queremos anunciar que otro mundo es posible, uno en el que haya justicia y no cortesanos, uno donde haya comunidades y no corporaciones, uno donde haya hermandad de todos y todas, y no patriarcas o padrinos mafiosos.

En vísperas del día de los trabajadores y trabajadoras, no podemos menos que tenerlos presentes. Incluyendo a los que sobreviven en trabajos informales y a quienes buscan pero no consiguen un trabajo digno. Tenemos claro que gobernar es dar trabajo y salarios justos. No se trata de discursos o de diagnósticos, que estamos saturados de escuchar.

Queremos ver proyectos en camino, sabiendo que mejor que decir es hacer. Y queremos repetir, una vez más, que nos encontrarán allí donde sepamos descubrir políticas de vida, militancias de esperanza y esperanzas de fiesta para la vida del pueblo.

Vida que se traduce en Tierra, Techo y Trabajo para todos y todas. Realidades que suponen la unidad del campo popular y decisiones políticas que busquen resolver las causas estructurales de la pobreza.

Vida que se construye desde el pueblo y con el pueblo, generando lazos de solidaridad y caminos de mayor justicia.

Vida que espera una profunda reforma del Poder Judicial; la libertad de Milagro Sala y de los presos y presas políticos; que la deuda la paguen los que fugaron capitales al exterior; que nuestro país vuelva a tener control de sus exportaciones y reconquiste la soberanía sobre la navegabilidad del río Paraná; que la recuperación del Lago Escondido sea un ejemplo testigo de la recuperación de nuestras tierras, hoy en manos extranjeras.

En la cercanía de un nuevo aniversario del martirio de Carlos Mugica (11 de mayo) queremos, junto a nuestras comunidades, hacer nuestro su compromiso de vivir un amor apasionado por Cristo, viviendo un amor apasionado por su pueblo.

Grupo de Curas en Opción por los Pobres – Argentina

 

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